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ABC SÁBADO 8 1 2005 Cultura 55 Lo que funciona no son las instituciones, sino la integridad del individuo Pedro Zarraluki, ganador del Nadal, habla de la ética del superviviente en Un encargo difícil b El rostro de Pedro Zarraluki es el de un hombre feliz, aunque su novela, Un encargo difícil premio Nadal 2005, ronde el terreno de la tragedia y pise el de la posguerra E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. Entre el lustre sin tiempo de los salones del Ritz, cualquier frase adquiere irisaciones anacrónicas. Por eso, cuando Pedro Zarraluki descerraja una de ésas que no se oyen en programas de sobremesa ni en tertulias posmodernas, uno no sabe si es producto del talento de su vocación literaria o del rebote en el mármol y el buen cuero. El individuo funciona mejor que las instituciones sostiene el escritor con los brazos tensos, y para demostrarlo ha escrito una novela, Un encargo difícil que acaba de ganar el premio Nadal. Quería describir una pequeña comunidad aislada y desabastecida, que arrastra una penosa supervivencia; y dejar caer en ella un suceso trágico para ver la reacción de esos personajes... cómo se las arreglan para devolver la vida, su sentido, su ética, a ese lugar abandonado Más o menos así describe Zarraluki el camino que lo llevó a situar la historia que narra en la pequeña isla de Cabrera y justo al acabar la guerra civil española. En casos extremos, lo que funciona es la integridad del individuo, y no las instituciones, y es exactamente lo que ocurre aquí, que los personajes, en especial los femeninos, son los que hacen prevalecer los valores y la armonía Ambición de pureza narrativa El autor de La noche del tramoyista y de La historia del silencio considera que esta novela, Un encargo difícil abre un periodo en su escritura ya no tan deudor del relato; en ese sentido- -aclara- -se podría considerar como mi primera novela planteada y resuelta con esa ambición de pureza narrativa En Un encargo difícil hay dos personajes femeninos y antagónicos que sujetan el alma de la historia, mientras que hay otros (un espía, un asesino a sueldo) que se ocupan de macerar la carne de la intriga y funcionan como macguffin Me es más fácil y me resulta más interesante construir personajes femeninos que masculinos- -asegura el escritor- los veo más complejos, más susceptibles de ahondar en ellos. A un personaje masculino casi lo redondeas con un calificativo, bueno, malo, audaz... en cambio los femeninos... En la novela, por ejemplo, hay uno, el de la cantinera, que es al tiempo alguien profundamente antipá- El autor, ayer en Barcelona YOLANDA CARDO tico y una gran persona Sobre sus posibles influencias, Zarraluki acepta como un cumplido el de lo francés en el sentido de que (traído del terreno del cine) hay una tradición como la cultivada por cineastas como Rohmer o Truffaut de hacer sencillo lo complicado; lo que él considera una tranquilidad narrativa y que suele precisar para su elaboración de un costosísimo trabajo. También admite el autor su especial interés por el exilio como metáfora del desarraigo, como algo que descontextualiza por completo a un personaje (y cita como muy interesante una novela que acaba de leer de Jordi Soler, Los rojos de ultramar sobre una colonia de catalanes en medio de la selva... Tardo cuatro años en hacer la novela y se apoyó para la ambientación y otros detalles a ver, ¿se bebía cerveza en la isla en la posguerra? en el consejo de su padre, que vivió la posguerra en Ibiza.