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ABC SÁBADO 8 1 2005 Madrid 35 Los madrileños gastan alrededor de 60 euros de media en la compra de los abetos de Navidad que han decorado sus hogares. Qué hacer con los árboles es uno de los principales problemas que ahora surgen La cuesta de enero de los abetos TEXTO: AIDA FERNÁNDEZ FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Como cada año en estas fechas, los madrileños se despiden de las Navidades afrontando la primera de las tareas, consistente en quitar toda la decoración que recreaba el espíritu festivo en sus hogares. Desmontar el belén, quitar las luces y espumillones y, sobre todo, deshacerse del abeto tan tradicional- -especialmente en países anglosajones- Este árbol de Navidad, que a primera vista podría parecer un inofensivo adorno más, levanta desde hace años una gran polémica, ya que ecologistas, ingenieros de montes y partidos políticos ponen el grito en el cielo por la mala utilización de este vegetal y por el maltrato que éste recibe. Tal y como denunciaba el grupo municipal socialista a principios de estas Navidades, los madrileños compran cada año en estas fechas alrededor de 30.000 abetos, de los cuales sólo se devuelven 400, de los que al final se recuperan 20 ó 25 Pese a que la mayoría de la gente escoge los de 1,60 metros (a 60 ó 70 euros) los precios de estos árboles oscilan entre los 12 hasta los 200 euros. Estos datos vienen a confirmar lo que tantos años llevan reclamando distintos grupos ecologistas, y es que este tipo de adornos navideños causan una perdida del 90 ó 95 por ciento de los árboles utilizados, con el consecuente deterioro de nuestro medio ambiente. Los árboles de Navidad deben comprarse con cepellón, para poder ser replantados tras las fiestas, como estos de la Plaza Mayor El agosto de los viveros Aunque lejos quedan las excursiones a la montaña que se saldaban con la tala de cualquier abeto que se encontrase por el camino, lo cierto es que cada vez más gente opta por comprarse un arbolito, ayudando a que los viveros hagan su particular agosto, irónicamente en pleno invierno. De hecho, muchos locales se dedican exclusivamente a la producción y venta de estos árboles, de usar y tirar como viene denunciando el Colegio de Ingenieros de Montes- -el cual surte a distintos viveros de la Comunidad con árboles, eso sí, de producción controlada- Pero como lo que está claro es que muchas personas no han renunciado a la bella estampa de tener un árbol- -con su espumillón y sus bolas- -en el salón de su casa, lo que sí se sugiere es que se le dé el mejor trato y poner todos los medios posibles para que pueda tener futuro pasadas ya las Navidades. En primer lugar, lo recomendado por los expertos a la hora de seleccionar el árbol era cerciorarse de que éste estuviese vivo y que poseyera cepellón- -parte inferior formada por las raíces y la tierra- ya que si no en el futuro será imposible replantarlo y prolongar así su vida. Tras la compra, cuando el árbol llega a su nuevo hogar, su vida vuelve a estar en peligro, ya que la calefacción de las casas es uno de los condicionantes que pueden deteriorar esta planta. Eso por no hablar de la nieve artificial con la que, en muchas ocasiones, sus dueños tienden a darle un toque más invernal. Terminadas estas fiestas, agotado ya el turrón y el cava, estos árboles viven un gran momento de incertidumbre sin saber qué va a ser de ellos. Para solucionar el problema, el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha desde ayer- -como es habitual en los últimos años- -una campaña de recogida de abetos y pinos. Hasta el 15 de enero, los madrileños que lo deseen podrán salvar su árbol, evitando así que la función de adorno navideño signifique la muerte del ejemplar. Estos árboles se recogen en el vivero municipal de la Casa de Campo, junto a la Puerta del Rey, y en el de Estufas, en el parque de El Retiro, junto a la Plaza del Ángel Caído- -de lunes a viernes, en horario de mañana y tarde- así como en las Juntas Municipales. En cualquier caso, también ha habido quienes, a la hora de adornar la casa, optaron por adquirir un árbol sintético. Aunque esta opción pueda parecer más beneficiosa, los expertos advierten que estos productos- -llenos de dioxinas y que acaban también en las basuras- -son también dañinos y su compra sólo es rentable medioambientalmente si se va a utilizar durante los años posteriores. El calor de los hogares en invierno, enemigo de los árboles Decorar las casas para festejar la Navidad se puede hacer en un día, pero lo que mucha gente no sabe es que en las vacaciones algunos de esos adornos, como el árbol, necesitan también del cuidado de sus dueños. Si se ha sido cuidadoso a la hora de elegir el ejemplar, nos habremos encontrado con un árbol con raíces que hay que vigilar como cualquier otra planta. Para empezar, es necesario regarlo dos veces a la semana y tenerlo en un tiesto grande, que posea agujeros que permitan el drenaje. Además, estas plantas no deben estar cerca de radiadores, estufas o bombillas, ya que el calor les perjudica enormemente. A la hora de revitalizarlos es conveniente humedecer sus hojas con un pulverizador y, a ser posible, sacarlo al exterior durante unas horas al día para permitir que se airee. Estos son algunos de los consejos que los expertos ofrecen cada año para poner los medios que permitan que estos árboles, no terminen siendo un adorno más de usar y tirar. Con esta Navidad, recientemente finalizada, nada mejor que empezar el nuevo año pensando en nuestro medio ambiente. Decoración de diseño Esta alternativa tiene otro aliciente, y es que conocidas tiendas de decoración diseñan cada temporada árboles, que aunque nada tengan que ver con uno natural, cumplen la función de decorar la casa, dando así un toque de modernidad a los tradicionales adornos. Así pues, ahora que los Reyes Magos acaban de dar el toque final a estas fiestas, nada mejor que regalar el abeto a los montes de los que provienen, preservando así el medio ambiente y haciendo posible, además, que no falten árboles en Navidades venideras. Este es el deseo que, probablemente, ha pedido la Sierra de Madrid a sus Majestades de Oriente.