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ABC SÁBADO 8 1 2005 Nacional 17 PISTOLERO DE ETA EN LIBERTAD Julián Carnicero siente rabia. Tenía 19 años cuando el coche bomba activado por pistoleros del comando Madrid en la plaza de la República Dominicana acabó con la vida de doce de sus compañeros de la Guardia Civil, que no tendrán esa segunda oportunidad concedida a los etarras El atentado no me dolió tanto como la puesta en libertad de De Juana TEXTO: J. PAGOLA FOTO: ABC MADRID. Siento impotencia, rabia, contenida, pero mucha rabia Julián Carnicero tenía 19 años y toda la vida por delante para hacer carrera en la Guardia Civil. Pero el 14 de julio de 1986 un potente coche bomba accionado por el etarra Juan Ignacio de Juana Chaos al paso de un autobús de la Benemérita, en la plaza de la República Dominicana, de Madrid, acabó con la vida de doce de sus compañeros y, también, con sus ilusiones. Eran las 8 de la mañana y lucía ya un sol espléndido. Tras la explosión, el sol dejó de brillar y todo se hizo negro Julián recuerda con milimétrica precisión las sensaciones que experimentó entonces con la sacudida de la explosión, hasta que todo se hizo negro pese a que han transcurrido ya 19 años. Uno más de los que ha pasado en prisión el pistolero Juan Ignacio de Juana Chaos por sus 25 asesinatos. El etarra hace sus maletas para regresar a su Legazpi natal, en la Guipúzcoa profunda del Goyerri, quién sabe si como primera escala rumbo a Francia. Julián, como otras muchas de las víctimas de ETA, padece secuelas físicas y psicológicas. Doce agentes murieron en el atentado de la plaza de la República Dominicana El peregrinaje de la víctima Julián superó el traumatismo cranoencefálico y los facultativos tuvieron que extirparle multitud de partículas de metralla incrustadas por todo el cuerpo. Durante dos años peregrinó por varias uvis Con su tenacidad consiguió el alta y pudo reincorporarse a la Guardia Civil, aunque después tuvo varias bajas porque los problemas de oído, vértigos, infecciones... no terminaban. En 1997 sufrió un accidente de tráfico lo que le supuso la baja definitiva. Julián, que lucha aún por superar el infierno que padeció ese 14 de julio de 1986, se siente víctima, 19 años después, de un nuevo atentado, más doloroso aún Su verdugo, De Juana, atraviesa ya el umbral que le conduce a la libertad. El atentado más o menos se va asumiendo con el paso del tiempo. Uno intenta recuperar poco a poco la vida normal afirma Julián Carnicero. Pero ahora, cuando contemplo el rostro de ese individuo, a quien le encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales y se jacta de que en la cárcel los lloros de los familiares son nuestras sonrisas cuando observo su chulería, y nos dicen que en poco tiempo va a salir en libertad... es algo que me repatea. Es una impotencia absoluta. El atentado, y miren si fue duro, no me dolió tanto como saber que este asesino va a salir a la calle. Estoy encendido, siento rabia, conteni- da, pero mucha rabia Lo peor no es el atentado, que se va asumiendo. Lo peor es que el asesino salga a la calle, impune Julián lo siente, especialmente, por sus doce compañeros calcinados entre el amasijo de hierros en los que quedó convertido el autobús. Ellos sí que no tienen una doble oportunidad. En cambio, a este terrorista se le da, y eso que no está arrepentido Si al menos estuviera rehabilitado, si se hubiera reinsertado, el peso de sus muertos caería sobre sus espaldas, pero bueno... No es este el caso de semejante individuo, por llamarle de alguna forma Más bien al contrario, la visión que tiene ese sujeto es la de que ETA debe seguir matando Que no se rasguen las vestiduras El pistolero Juan Ignacio de Juana ha cumplido por cada uno de sus 25 asesinatos unos ocho meses de cárcel. Por secuelas como las dejadas a Julián y a sus compañeros, el etarra no ha pagado nada, ni calderilla Claro que dudo de la Justicia. Hay lagunas, y profundas, en la Ley. Los políticos no tienen que rasgarse ahora las vestiduras, o poner el grito en el cielo, porque esto se veía venir. Lo que tienen que hacer es ponerse a trabajar y perfecccionar la ley para evitar que esto vuelva a suceder El panorama no es nada halagüeño porque otros asesinos de la calaña de Henri Parot, los hermanos Antonio y Domingo Troitiño Arranz, Jose- fa Ernaga e Inés del Río Prada, que han escrito con sangre páginas tan horribles como las matanzas de Hipercor y de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, irán saliendo entre finales de este año y 2007 gracias a los beneficios del Código Penal de 1973. Esto no puede ser. Es una ofensa para las víctimas, una crueldad para sus familiares Ojo con todos ellos porque una vez en libertad no creo que se queden en sus casas. Supongo que las Fuerzas de Seguridad tendrán que vigilarlos, abrir vías de investigación porque, si se les deja, podría echarse al traste todo el trabajo antiterrorista hecho hasta ahora advierte. Julián Carnicero no quiere ni imaginarse la posibilidad de cruzarse un día por la calle con el pistolero que se llevó por delante la vida de doce de sus compañeros. Vivirá con impunidad lamenta. Reconoce que, si se les deja a los proetarras, Juan Ignacio de Juana Chaos podría acabar como parlamentario o portavoz de Batasuna o de las siglas que le sustituyan en su intento de eludir la Justicia. No hay derecho que mientras mis compañeros están muertos, este individuo, por llamarle algo, pueda vivir impunemente y quién sabe si dedicarse a la política La inminente excarcelación de uno de los pistoleros más sanguinarios de ETA ha traído al primer plano de la actualidad a las víctimas de la prehistoria las grandes olvidadas.