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56 Espectáculos VIERNES 7 1 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Dopo mezzanotte La importancia de llamarse Ernesto Mero ejercicio de visualidad J. M. C. Efectos especiales verbales ANTONIO WEINRICHTER Giorgio Pasotti Director: Davide Ferrario Intérpretes: Giorgio Pasotti, Francesca Inaudi, Fabio Troiano Nacionalidad: Italia. 2004 Duración: 89 minutos Calificación: Siéntense en la butaca con ojos de niño, el corazón abierto y presto a las luces, a los fuegos de artificios mudos. De ninguna otra manera puede verse este Dopo mezzanotte Después de la medianoche realizado por Davide Ferrario. Es todo un ejercicio visual de bello colorido, escenarios idílicos, nunca vistos es cierto, y una imagen preciosa de edificios e interiores que en el tête a tête parecen naturales. Tanto que parece que Turín fuera el paraíso (por cierto, no lo es, no se engañen. No es tan horrible como Milán, pero no llega a la altura de Roma, así que menos lobos) Sin embargo, la magia de Ferrario da lugar a soñarla así. La escenografía es principesca, la fotografía deslumbra, la luz da paso al ensueño y los decorados son de cuentos de hadas. Vale. ¿Y la historia? No hay. Hay, pero es nimia, trillada, se la intenta hacer pasar por algo original en un trío desusado, pero hasta en eso resulta infantil y burda. La no historia deja el trabajo a ras de suelo. Una chica que está harta del trabajo, de su triste vida y de la falta de atención de su novio, un ladronzuelo de tres al cuarto, encuentra refugio en un soñador, un vigilante del Museo del Cine (excelente recreación de tan magna obra) que tiene los pies más en la butaca que en el suelo. Luego, nada, una historia común que cada vez que sale a escena nos baja a la tierra lo que la técnica nos había elevado al cielo. La narración en off no engancha ni consigue hacernos entrar en la historia, que queda muy lejos de las imágenes idílicas. Para colmo, el final es plano, a tono con el cuento, que va de pe a pa, pero no a po ni menos a pu. Es casi como un anuncio de perfume, todo belleza y ensueño, pero que se evapora con el viento. Y la verdad es que lo que menos necesitamos en estas fechas son más anuncios de perfumes. Más no, por favor... Durante décadas ha sido habitual rechazar las adaptaciones teatrales porque atentaban contra el lenguaje visual específico del cine, ofreciendo más charla que acción Pero ahora que dicho lenguaje sólo se usa para adaptaciones de... comics cuyos diálogos tienen el espesor de un mensaje sms puede haber llegado el momento de invocar el espíritu de san Oscar Wilde, maestro de ese ingenio verbal que los anglosajones llaman wit Es lo que hace el director Oliver Parker quien ha llevado a la pantalla Un marido ideal y este Ernesto las dos últimas piezas teatrales que Wilde pudo estrenar antes de dar con sus huesos en la cárcel de Reading Gaol, denunciado por uno de esos nobles british que tan brillantemente había puesto en la picota en dichas piezas. Ernesto es una comedia de costumbres sin moraleja. Los impostores son recompensados y los virtuosos también en una pirueta a varias bandas que deja las cosas en su sitio con un fuerte guiño al espectador: tras una serie de rocambolescos trucos de guión la frase final del protagonista Worthing He comprendido la importancia de llamarse Ernesto adquiere al menos un triple sentido, porque being earnest puede referirse al nombre pero también a ser serio o, en argot, a ser gay Esta pirotecnia verbal, y el profun- Rupert Everett Director: Oliver Parker Intérpretes: Rupert Everett, Colin Firth, Frances O Connor, Reese Witherspoon Nacionalidad: Francia G. Bretaña EE. UU. 2004 Duración: 97 minutos Calificación: do sentido que esconde sobre la importancia de ser frívolo, o sea lo contrario de earnest requería un ingenio similar. Parker, el director no da la talla, subrayando demasiado la ironía de ca- da frase visual y musicalmente, pero por fortuna el reparto sí: Rupert Everett consigue replicar el guiño perpetuo de Wilde en cada escena, Colin Firth repite con maestría el tono de pasmo que le conocemos de Bridget Jones, y Frances O Connor y Reese Witherspoon saben hacerse las tontas sin dejar de guiñar también el ojo. Todo es perfectamente dandy una fiesta verbal en donde las palabras las carga el diablo. Llamada perdida Sobrecarga en la red JAVIER CORTIJO Siempre produce una punzada de rabia y ascopena (como diría Álex de la Iglesia) ver a un perro verde domado con el collar diamantino del gran capital. Esto es, ¿cómo un director tan venerado y, en su caso, hasta venéreo, como Takashi Miike, torquemada de festivales y sistemas nerviosos centrales gracias a latigazos como Ichi the Killer Visitor Q o, la más conocida por estos lares, Audition nos endilga una fotocopia barata de terror de lento respingo y glutamato que ya tocó fondo con La maldición 2 ¿Tan mala, o buena, está la cosa para empezar rodando una bonita historia de colegialas asesinas que lanzan dardos por vía vaginal Fudoh 1996) y acabar con un rutinario susto muy a disgusto de mozas acongojaditas por culpa de unos mensajes vía teléfono móvil del más allá, encima en medio de una maraña romántica virtualmente incomprensible? Suponemos que un tipo que entrega al año media docena de largometrajes tiene derecho a bajar la guardia (aunque por lo visto él quedó más que satisfecho y encantado de conocerse con el resultado) pero mucho nos tememos que este buñuelo de viento sólo responda a un deseo: fichar por Hollywo- Kou Shibasaki Director: Takashi Miike Intérpretes: Kou Shibakasi, Shinichi Tsutsumi, Kazue Fukiishi Nacionalidad: Japón, 2003 Duración: 112 minutos Calificación: od. Y, de momento, ni por asomo, ya que el filme aún no se ha estrenado allende los mares, así que la posibilidad del pingüe remake con la gritona teen y cebollina de turno queda lejana. Hay, faltaría más, algún mosqueo y retruécano en el filme que consi- guen que el patio de butacas se convierta en una granja avícola (por aquello de la piel de gallina) pero todo suena a ya visto y masticado (esa pelambrera chunga estilo The grudge esa niña catacumbera estilo The ring por no decir a confuso y apelmazado. Una lástima que el torrencial cine de Miike, que sigue llegando a cuentagotas a nuestras pantallas, meta la pata en este charco. Habrá que seguir tirando de videoclub mejillonero o de internet...