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ABC VIERNES 7 1 2005 Internacional 29 ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PALESTINA La OMS ha denunciado las condiciones sanitarias de los habitantes de Gaza y Cisjordania. El Ejército israelí impide a los enfermos de la Franja someterse a sesiones de quimioterapia en Tel Aviv El bloqueo de Gaza, inmune al cáncer POR JUAN CIERCO, CORRESPONSAL GAZA. Soad Aekeem tiene 49 años de edad. También tiene 9 hijos. El mayor, de 28 años. El más pequeño, de 13. Soad apenas puede hablar. Mucho menos ante un periodista extranjero. Mucho menos si éste es occidental. Soad calla y asiente. Poco más. Su marido, Asad Ramadán, un año mayor que ella, le pone voz agarrado a su bastón de madera. Soad comenzó el pasado mes de marzo su particular y dramático tratamiento para atajar el cáncer de páncreas que se le detectó dos meses antes en el hospital Shifa de Gaza. A medida que pasaban los días, las semanas, la situación de Soad empeoraba. La única salida, sesiones de quimioterapia. El único lugar posible, Israel, en concreto el hospital Sheba, de Tel Hashomer, en Tel Aviv. Soad supo de inmediato de la gravedad de su situación. El doctor Mohamed al- Sadeq se lo confesó en una habitación oscura y nada higiénica del hospital Shifa. Tu vida depende de la quimioterapia, depende de que puedas recibir las 17 sesiones necesarias, en un principio, en Israel A Soad no le hacía ninguna gracia tener que cruzar el paso fronterizo de Erez. Nunca lo había hecho pero sabía que nada bueno le podía reportar aquella experiencia. Pero no tenía más remedio. Además, por una vez, su voz no iba a ser grave, no iba a ser la de su marido, un decidido militante de Hamás, un hombre que creía, y cree, muy poco en la igualdad de sexos. Un militar fronterizo israelí interpela a una familia palestina en un control de la ciudad cisjordana de Abu Dis AFP Cierre militar y economía El último informe del Banco Mundial (BM) describe la economía en los territorios palestinos como una de las peores en la historia moderna y achaca su desplome al bloqueo militar que Israel impuso a los territorios ocupados al comenzar la Intifada, Primer viaje Su primer viaje a Israel comenzó muy temprano. A las 6 y media de la mañana estaba citada en el Ministerio de Sanidad en Gaza. Allí la recogió una ambulancia y junto a otros enfermos de cáncer se dirigieron a Erez. Cuatro, cinco, seis horas después de llegar seguían allí. En el mismo sitio. Catorce horas después lograron cruzar el paso fronterizo. Soad nunca se explicó por qué tardó tanto. Por qué los soldados la trataron con tanto desprecio. Por qué tuvo que andar tanto hasta la puerta de metal. Por qué una vez allí la hicieron esperar varias horas de pie. Por qué la ambulancia no pudo llevarla hasta el otro lado de la frontera. Por qué tuvo que caminar por ese túnel que cada mañana afrontan los obreros palestinos con permiso para trabajar en Israel. Por qué tuvo que aguardar junto a los rastros de pis seco. Soad tardó tanto en cruzar que cuando lo hizo la ambulancia, en este caso israelí, que la esperaba al otro lado de Erez ya había marchado. Tuvo entonces que coger un taxi y dirigirse a Is- rael. Llegó tan tarde que no pudieron administrarle la primera sesión de quimioterapia y tuvo que regresar a Gaza tal y como había llegado. Días después todo fue un poco más fácil. Al fin logró recibir tratamiento. En dos semanas pudo someterse a siete sesiones de radioterapia. Necesitaba diecisiete. Mala suerte. Una opera- ción militar israelí en el norte de Gaza obligó a cerrar el paso de Erez por razones de seguridad y Soad se quedó en la cuneta. El caso de Fátima Lo mismo que ella lo había vivido a lo largo de los últimos años Fátima Barghout, un caso conocido en Israel gracias a los artículos publicados por el periodista israelí Guideón Levy en el diario Haaretz. Como Soad; o como Huda Abu Abadi, cáncer de mama, 37 años, 7 hijos, entre 15 años y 4 meses; Fátima tenía siempre sus papeles en regla para ir a tratarse a Israel. El hospital Shifa se había procurado los faxes necesarios desde Tel Aviv. La coordinación con las autoridades militares y sanitarias se había confirmado. El tratamiento en el centro médico hebreo había sido modélico. Pero la palabra última la tenía siempre el Ejército. Y casi nunca coincidía con la de los galenos. Fátima no siempre pudo ser tratada como debía. Su condición fue deteriorándose con el tiempo. Hace unas semanas, sus amigos israelíes del hospital la llevaron a pasear por Tel Aviv, Jaffa, Jerusalén, la Explanada de las Mezquitas. Hace dos fue enterrada a la edad de 28 años. Su voto ya no cuenta en las elecciones presidenciales palestinas del domingo. Abu Mazen tiende la mano a Sharón J. C. GAZA. De enemigo sionista a socio para la paz Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) tiene muy claro qué decir, cómo decirlo, cuándo y dónde decirlo, según la audiencia. El próximo presidente de la ANP se ha despachado a gusto en los últimos días contra Ariel Sharón, su Gobierno y su Ejército en Gaza o en Hebrón. Su auditorio entonces, sus más fieles de Al Fatah pero también la castigada población palestina, hastiada de los cuatro años de Intifada de Al Aqsa pero mucho más de la ocupación israelí. Ayer, sin embargo, en Nablus, feudo en cualquier caso del ala más radical e indisciplinado de las Bri- gadas de los Mártires de Al Aqsa, en un aparte con representantes de los medios de comunicación, Abu Mazen rebajó los decibelios de sus últimas andanadas y se dijo dispuesto a negociar con Ariel Sharón desde el día después de su más que presumible victoria del domingo en las urnas. Sharón es el líder de Israel elegido democráticamente por su pueblo. Negociaremos con él, cara a cara, en cuanto sea posible y pondremos la Hoja de Ruta encima de la mesa dijo con la boca pequeña pero alto y claro. Lo dicho, de enemigo sionista hace tres días en Gaza a socio para la paz ayer en Nablus. Cosas de auditorio.