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ABC JUEVES 6 1 2005 33 Madrid Un policía nacional de paisano muere tras recibir dos disparos tras una discusión en Vicálvaro El choque de dos trenes en Atocha causa 22 heridos leves y reaviva el fantasma del 11- M Sus Majestades de Oriente saludan a la multitud de niños que aguardaban ansiosos su llegada en el Paseo de Coches de El Retiro DANIEL G. LÓPEZ Los Reyes Magos recorren el centro en una Cabalgata de diseño ante 700.000 personas Los cuentos de Andersen fueron el motivo principal de un desfile alejado de la tradición b Veintiséis carrozas y 17 forma- ciones de música, pasacalles y vehículos de época formaron la comitiva, que terminó en la Plaza Mayor C. HIDALGO A. FERNÁNDEZ MADRID. Caramelos y no carbón repartían ayer Sus Majestades los Reyes Magos a su llegada a Madrid desde Oriente. En espectaculares y coloridas carrozas que recreaban los conocidos cuentos infantiles de Hans Christian Andersen, la Cabalgata de Reyes dejó en un segundo plano el tradicional espíritu navideño para apostar por la estilización y el diseño. Veintiséis carrozas y diecisiete formaciones de músicos, pasacalles y vehículos de época- -en la última del anterior alcalde, José María Álvarez del Manzano, se batió el récord con 42 carrozas- -formaban la comitiva que recorrió durante la tarde de ayer las calles de Alcalá y Mayor- -pasando por la plaza de la Independencia, la de Cibeles y la Puerta del Sol- -hasta la Plaza Mayor, donde aguardaba el alcalde de la capital, Alberto Ruiz- Gallardón. Melchor, Gaspar y Baltasar- -que encarnaban este año los concejales José Enrique Núñez, Manuel Troitiño y Ramón Silva, respectivamente- subidos a unas originales y luminosas carrozas, no acudieron a la cita en ningún majestuoso trono, aunque los camellos- -como suele ser habitual- -volvieron a ser los encargados de traer a lomos los regalos, que todos los niños esperaban anoche con ansiedad e ilusión. A las seis de la tarde, en el paseo de Coches del Parque de El Retiro, daba comienzo la cabalgata ante los ojos de más de 700.000 personas y los constante gritos que pedían caramelos y más caramelos. Desde los más pequeños de la casa hasta los pacientes e ilusionados padres, todos aplaudían y saludaban al paso de las carrozas. Entre el griterío, algunos villancicos se dejaban oír, aunque predominaba una banda sonora poco propia de estas fechas: los últimos éxitos de artistas como El Canto del Loco, Chenoa, María Isabel o Rosana. Por la calle de Alcalá, rodeadas de vallas- -única forma de contener la energía y el fervor de tantos niños- avanzaron las carrozas hasta la Plaza Mayor, pasando por la Puerta de Alcalá, en la que unos enormes globos recreaban el sistema solar. Pero, para eso, los niños no tenían ojos, ya que todos estaban embelesados admirando la espectacularidad de las carrozas y, por supuesto, tratando de recaudar más caramelos que nadie. Paraguas dados la vuelta, escaleras, grandes cajas o cualquier bolsa que tuviesen a mano. Todo valía con tal de atrapar las golosinas, que aunque en esta ocasión los pajes daban en mano, seguían lloviendo desde las carrozas. De esos no, de los blandos. Queremos las gominolas vociferaban algunos chavales que no debían de haber sido muy buenos, si se juzga por el lema de una pancarta: Queridos Reyes Magos, hemos sido malísimos... pero estamos arrepentidísimos Las carrozas que precedían a los Magos de Oriente este año tenían un hilo conductor muy literario: recrear los cuentos del escritor danés Hans Christian Andersen, con motivo del bicentenario de su nacimiento. El soldadito de plomo El traje (Pasa a la página siguiente)