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ABC JUEVES 6 1 2005 Internacional 29 ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PALESTINA EL FAVORITO El próximo presidente de la ANP promete entre el caos, las avalanchas, la niebla, el frío, la lluvia torrencial y el granizo de Hebrón agarrar con fuerza y no soltar hasta el final el legado de Yaser Arafat Campaña de Abu Mazen en Al Andalusia TEXTO JUAN CIERCO. CORRESPONSAL FOTO EPA HEBRÓN (CISJORDANIA) Está aterido de frío. No sabe cómo colocarse la bufanda ni el gorro para que le protejan del viento, la lluvia, el granizo. Mira a un lado y otro mientras intenta subirse aún más la cremallera de su empapada cazadora. Walid, policía de Hebrón, vigila los accesos al hotel Regency, donde se espera de un momento a otro, desde hace hora y media, a Mahmud Abbas (Abu Mazen) candidato de Al Fatah a las elecciones presidenciales del domingo y seguro vencedor con la ley de las urnas en la mano. Los jóvenes de Al Fatah intentan caldear el ambiente, misión imposible, con sus cánticos, sus gritos de ánimo, sus banderas y pancartas. La foto de Abbas está en todas partes, en la puerta del hotel, en su aparcamiento, en las farolas cercanas, en las paredes de las típicas tiendas de vidrio y cerámica que hacen su agosto en pleno invierno con los periodistas extranjeros y los observadores internacionales, que nada tienen que observar entre una niebla infranqueable y el caos al más puro estilo palestino que espera agazapado a la vuelta de la esquina. No tarda en dar el susto. No hace tampoco falta que nadie anuncie su llegada. Las sirenas de los vehículos policiales que le preceden, los gritos histéricos de sus seguidores que le reciben, la frenada en seco de los automóviles que le acompañan, los empujones, los aplausos, los nervios que se desatan. Mohamed Dahlan, ministro de Asuntos Exteriores J. C. HEBRÓN. Tan evidente es su victoria que Mahmud Abbas trabaja en el nuevo Gobierno palestino. Los ministerios de Asuntos Exteriores e Interior estarían ya adjudicados, según fuentes palestinas. Mohamed Dahlan, hombre fuerte de Gaza, ligado siempre a cuestiones de seguridad (como sucediera en el fantasmal Ejecutivo de Abbas con Yaser Arafat en vida) sería el jefe de la diplomacia. Abdel Karim al- Ifrange, miembro destacado de Al Fatah en Cisjordania, se ocuparía de las reformas de las Fuerzas de Seguridad al frente de Interior. Queda por resolver el puesto de primer ministro. La lucha entre Ahmed Qurea y Abbas es pública y notoria, tanto que Egipto media entre ambos para no romper el status quo Al otro lado del muro ilegal, Ariel Sharón ve despejado el camino para presentar su Gobierno con Simón Peres. El rabino Elyashir, líder espiritual del partido Judaísmo Unificado de la Torá, ha dado el sí quiero a la propuesta de matrimonio de Arik Eso sí, a modo de prueba y sólo por tres meses Local abarrotado La sala elegida para su charla se llena tanto que no cabe siquiera el protagonista. Donde debería haber 600 personas se apiñan más de mil. La situación se torna incluso peligrosa. Muchos de los presentes, los más sensatos, los más precavidos, optan por abandonarla. Los ¿organizadores? de un acto imposible llaman a la calma. Pero la calma pasa de largo. Más de quince minutos después, con Abbas rodeado por sus guardaespaldas, tan apretujado como el resto de la audiencia, se impone un silencio a flor de piel. El líder de Al Fatah agarra el micrófono con fuerza y lanza su particular andanada con una sonrisa forzada que desaparece pronto de su rostro. Como ya ha hecho en Yenín y Qalquilia, en Tulkarem y Ramala, en Jan Yunis, Rafah, Yabalia y en la ciudad de Gaza, se aferra al legado de Yaser Arafat y promete no soltarlo hasta que el Viejo descanse en paz en esa tumba que le espera vacía en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén Oriental. No nos olvidaremos de los derechos de los refugiados de 1948; no descansaremos hasta ver liberados a todos los prisioneros; no habrá paz hasta que caiga el muro y desaparezcan to- Abu Mazen, ayer a su llegada a Hebrón para un mitin de campaña dos los asentamientos; no renunciaremos nunca a la capitalidad de Jerusalén para nuestro futuro Estado con las fronteras de 1967 como límite; no nos resignaremos a las agresiones israelíes (no utilizó esta vez la espinosa expresión de enemigo sionista que hacen imposible la paz y pueden torpedear las elecciones Y poco más. Ni el ambiente, ni el lugar, ni las avalanchas, ni el caos generalizado daban pie a más palabras. Lo más sensato, salir de ahí lo antes posible, por la puerta más cercana y evitar males mayores. Mientras, en la planta de arriba, le esperaban más ordenados, más tranquilos, menos eufóricos, las mujeres a un lado, los hombres a otro, los notables de Al Fatah de Hebrón. El salón, más presentable; las sillas, más cómodas; las filas, menos prietas; los ánimos, más reposados El nombre, significativo: Al Andalusia Así, con s sin tilde. Allí fue, en Al Andalusia donde Abbas intercambió unas palabras menos agudas con sus más fieles colaboradores en esta ciudad bíblica con su centro histórico ocupado por 500 judíos extremistas. En la puerta de este sur que también existe, Abdel Yawad, de 42 años, hacía guardia. También dejaba en el aire helado su opinión: No creo que la paz llegue pronto. Israel no quiere abandonar los Territorios Ocupados y mientras no lo haga la Intifada debe continuar. No creo que Abu Mazen quiera pararla. Tampoco veo muchas diferencias entre él y Marwán Barghuti, ambos persiguen los mismos objetivos Única opción Junto a él, compañero de filas de Al Fatah aunque 17 años más joven, asiente Mohamed: Confío en Abu Mazen porque no tenemos otra opción. Quiere la paz pero no a costa de cualquier sacrificio Y no dice más, ahogado de nuevo en el caos al abandonar definitivamente el lugar el próximo presidente palestino. Una impresionante granizada le despide. Al Andalusia queda atrás. También Walid, quien ya ni siquiera intenta protegerse del frío con una bufanda y un gorro calados del todo; con una cremallera que por mucho que se intente, como el futuro de esta Palestina quebrada, no da para más. Al Andalusia el salón de un hotel de Hebrón, está abarrotado. Hay capacidad para sólo 600 personas pero allí se apiñan más de mil Abbas no renuncia a Jerusalén como capital ni a las fronteras de 1967 para Palestina