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32 Madrid MIÉRCOLES 5 1 2005 ABC MADRID AL DIA CALDERÓN DEL MANZANARES RAMIRO BUENO ¿R ecuerdan el chascarrillo de por qué eran indios los seguidores del Atlético de Madrid? Porque su jefe era Caballo Loco, acampaban junto al río y odiaban el blanco. Ahora, los sucesores del difunto Gil se relamen los bigotes con esos millones que piensan pescar si dejan el Vicente Calderón y marchan a Canillejas. A ese estadio sin esquinazos cerrados que recibió un bautismo laico con el nombre popular de La Peineta. Allí donde da la vuelta el aire. Una regla básica del periodismo es desconfiar de casi todo lo que aseguren, con rotundo énfasis, los mandamases de cualquier ámbito. Tenemos un ejemplo cercano que nos duele en la cartera: con la llegada del euro no subirán los precios decían. Y después toma subida, morenín. Respecto al campo del atleti, su presidente y director general empezaron negando, categóricamente, que el equipo fuera a mudarse. Tras varios desmentidos dichos con la boca chica, ya admiten que si la oferta económica es buena y si es por el bien de las obras de la M- 30 se plantearían hacerlo. Si a los viejos atléticos les costó un mundo cambiar el Metropolitano por la ribera del aprendiz de río, ni les cuento el futuro exilio al extrarradio. Aunque llegue el Metro, por no haber no hay ni bares. Eso sí; pulmonías en invierno e insolaciones veraniegas quedan garantizadas. El club se quedará sin el patrimonio de un estadio propio, encontrando su solución habitacional que diría la ministra Trujillo, en un alquiler. Quedaría obsoleto hasta el himno yo me voy al Manzanares donde acuden a millares los que gustan del fútbol de emoción En cuanto a esa ciudad deportiva que tanto pregonan terminará siendo un reguerillo de dudosas intenciones, como el agua sucia, cargada de ansiolíticos, que transporta el Manzanares. Si en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid se alzarán altas torres, en el entorno rojiblanco las únicas Torres que pueden trasladarse son las del niño Fernando. Pobre Atleti. DIMES Y DIRETES CONCEPCIÓN DANCAUSA PRESIDENTA DE LA ASAMBLEA 2005: UN AÑO DE DESAFÍOS PARA ESPAÑA a sociedad española se ha enfrentado en los últimos tiempos con difíciles encrucijadas. Sabíamos que de tomar la decisión acertada, iba a depender en gran parte nuestra capacidad de afrontar el futuro con garantías. No es exagerado afirmar que nos encontramos ante uno de esos importantes momentos. Sabemos que el debate político del año que empieza, va a congregar cuestiones tan transcendentes para nuestra Nación, como el plan rupturista aprobado por el Parlamento Vasco o la amenaza de que algunas reformas estatutarias ya iniciadas puedan ir por el mismo camino que ha iniciado el Plan Ibarretxe. Y todo ello en un momento en el que está abierta una reforma constitucional a instancias del Presidente del Gobierno de la Nación. No es bueno cambiar lo que funciona para la mayoría y menos aún hacerlo cuando sabemos que la reforma de nuestras normas de convivencia, va a coincidir en el tiempo con un desafío nacionalista encabezado por el PNV y ERC que cuenta con el apoyo de los herederos de Batasuna y con el silencio cómplice de algunos dirigentes de otros grupos políticos. Un desafío nacionalista tan impor- L tante ha de ser también una oportunidad para que el conjunto de la Nación española- con la que se identifican los votantes del PP y la inmensa mayoría de los votantes del PSOE- reafirme sus convicciones sin complejos. Algunos han denunciado que tener convicciones sobre la identidad nacional española es algo contrario al pluralismo democrático, como si los únicos que pudiesen tener estas convicciones, fueran quienes niegan la Nación española o quienes afirman no sentirse vinculados a ella. Tengo el pleno convencimiento de que una mayoría de votantes del PSOE no se sienten identificados con un discurso que confunde talante y diálogo con una rendición masiva ante las exigencias de quienes quieren convertir España en una comunidad de naciones de nueva creación. España es mucho más que eso. Y afirmar que somos una de las naciones más viejas de Europa, afirmar que no queremos dejar de ser lo que somos, no es ser radicales ni reaccionarios, es simplemente ser realistas y, sobre todo, reconocer cuál es el sentir mayoritario de los españoles. Unos ciudadanos que quieren ser iguales en derechos y deberes, vivan donde vivan y en el que para todos la Ley se aplique por igual. Este es el núcleo esencial de nuestra identidad nacional. Defenderlo no excluye dialogar y pactar con los nacionalistas, siempre que el diálogo y los pactos no cuestionen las bases elementales de nuestra convivencia o incluso, me atrevería a decir, de nuestra supervivencia como nación. Es muy importante, por tanto, no transmitir señales que puedan interpretarse como signos de debilidad. No recurrir inmediatamente el Plan Ibarretxe ante el TC o despenalizar la convocatoria ilegal de referéndums son mensajes que el nacionalismo separatista interpreta como oportunidades para seguir avanzando en su proyecto de destrucción de España. Ya sabemos cómo nos va en España cuando todos trabajamos juntos en la misma dirección. Lo hemos demostrado en estos más de 25 años en los que hemos sido capaces de ponernos de acuerdo. Y sabemos también lo que pasa en otros países cuando algunos se empeñan en romper la convivencia con la excusa de reivindicaciones territoriales. Por eso, todos debemos ser conscientes de la importancia del año que iniciamos. El desafío al que nos enfrentamos no es un debate político más, sino la esencia del debate político, del debate de lo que somos y de lo que queremos seguir siendo. El inicio de un nuevo año debe ser un momento de optimismo. Cuando la inmensa mayoría de ciudadanos saben cuál es el camino correcto por el que tenemos que guiar los pasos de nuestra Nación, es imposible que unos pocos sean capaces de romper lo que hemos ido construyendo entre muchos. Estoy convencida que al finalizar el 2005, la sociedad española demostrará, una vez más, su madurez, dando una respuesta adecuada a todos los desafíos que nos plantean.