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28 Internacional MIÉRCOLES 5 1 2005 ABC Vista general del Congreso norteamericano ayer en la apertura de la sesión REUTERS Bush confía en la nueva mayoría conservadora para completar sus reformas Alivio en las filas republicanas tras la retirada de una polémica ley por parte de martillo DeLay b Los conservadores sumaron cuatro escaños a su mayoría en el Senado (55 de 100) y tres en la Cámara de Representantes (232 de un total de 435) A. ARMADA NUEVA YORK. El 109 Congreso de Estados Unidos inició ayer su nueva legislatura en Washington con las ganancias que al campo republicano le reportaron las elecciones que granjearon al presidente George W. Bush cuatro años más en la Casa Blanca. Los conservadores sumaron cuatro escaños a su mayoría en el Senado (55 de 100) y tres en la Cámara de Representantes (232 de un total de 435) una perspectiva más que halagüeña para las ambiciosas reformas con las que Bush quiere marcar su segundo mandato: hacer permanentes los recortes fiscales, modificar las leyes de inmigración, nombrar a numerosos jueces federales y sobre todo privatizar en parte la Seguridad Social. El líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Tom DeLay, soprendió a sus correligionarios la víspera de la sesión inaugural del Congreso al pedir a su partido que diera marcha atrás y no aprobara una medida destinada precisamente a protegerle, permitiéndole que conservara su puesto incluso en el que caso de que fuera acusado por un tribunal. La medida se había convertido en una grieta en el acorazado conservador que los demócratas no dejaron de aprovechar para criticar a sus rivales y acusarles de modificar las leyes en beneficio propio. Después de haber recibido el año pasado tres amonestaciones por parte del comité que supervisa el comportamiento ético de los legisladores (debido a las tácticas empleadas para persuadir a un colega de que votara a favor de una norma, ligar donaciones políticas al respaldo de una determinada legislación e implicar a una agencia federal en una cuestión política de su Texas natal) el congresista conocido como martillo DeLay sigue bajo la lupa de un Gran Jurado de Texas que investiga si se ajustaron a derecho sus maniobras para redibujar los distritos electorales del Estado más querido del presidente. DeLay se salió con la suya: afianzó el haber republicano en la cámara baja del Congreso. La persecución por miembros de la Guardia Nacional de los legisladores demócratas de Texas que se negaban a votar la redistribución fue uno de los grandes escándalos políticos de la temporada pasada. Muchos republicanos a los que sentó como un tiro la decisión de amparar a DeLay alterando el código ético respiraron ayer aliviados: Permitirá a los republicanos centrarse en los asuntos (pendientes) la agenda que tenemos sobre la mesa, y no hacer de Tom DeLay el asunto (principal) declaró Zach Wamp, representante por Tennessee: Me siento como si hubiéramos tomado una ducha Además de la controvertida reforma de la Seguridad Social, mañana empieza en el Senado el escrutinio del candidato del presidente para secretario de Justicia, el hispano Alberto Gonzales.