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ABC MIÉRCOLES 5 1 2005 Internacional 27 A los 3.200 habitantes de la aldea de junto a la cercada Qalquilia, no les importan demasiado las elecciones presidenciales del domingo. Una verja electrificada y un nuevo asentamiento judío les aíslan del mundo Tierra y agua antes que democracia TEXTO JUAN CIERCO. CORRESPONSAL FOTO MARÍA FIALHO (CISJORDANIA) En no hay muro sino valla electrificada. En aldea palestina de 3.200 habitantes, muy próxima a la ahogada ciudad de Qalquilia, no hay presente ni futuro sino pasado. En símbolo, como otros tantos, de la voraz anexión israelí de hectáreas palestinas, los jóvenes no sueñan con irse porque no hay por dónde escapar. En adornada también con carteles electorales, la mayoría del candidato favorito a las presidenciales del domingo, Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) se piensa más en las tierras ocupadas y en el agua perdida que en la democracia en mantillas. La vida de no ha sido nunca para aparecer como lugar con encanto en las cuidadas guías turísticas. Mucho menos ahora. Pero tampoco antes. Mucho menos desde el pasado 10 de diciembre, fecha fatídica para su presente, para su futuro, para sus tierras de cultivo, para sus pozos de agua, para su libertad de movimiento, para sus intercambios comerciales con Qalquilia o Nablus, para sus olivos centenarios. Ese día, como recuerda en su nada coqueto despacho Fayez Salim, alcalde de una aldea por fin en el mapa, varias excavadoras israelíes comenzaron la construcción de un nuevo asentamiento a su vera: Nofei Zufim, hermano de Zufin, levantado en 1993, también en tierras de en el que viven unas 200 familias judías. Palestinos de franquean la verja electrificada que les aísla del mundo han de renovar cada seis meses, y que se concede de manera aleatoria y arbitraria, según denuncia Salim. La estrategia israelí es tan vejatoria como eficaz: aísla a los campesinos de sus tierras el mayor tiempo posible; las tierras no pueden ser cultivadas; al no serlo, es declarada por el Ejército tierra improductiva y no cultivable por lo que es confiscada con legitimidad por las autoridades militares judías explica Fayez Salim. Dueño hace unos meses de 800 olivos, sólo posee hoy 100. El resto ha sido arrancado para la construcción de la valla, la carretera sólo para colonos y las obras del nuevo asentamiento. Veintiuna personas de mi familia vivíamos de los olivos. Hoy resulta imposible sentencia el alcalde dispuesto a luchar hasta el final. Salim reconoce, pese a ser partidario de la opción de Abbas como nuevo presidente de la ANP, que ni su cuerpo ni su mente, ni la de sus convecinos, están entrenados para la carrera electoral que se desarrolla en los Territorios Ocupados Palestinos hasta el domingo. Lo mismo dicen, piensan, suscriben y expresan otros muchos habitantes de De qué nos servirá la posible consolidación de la democracia en Ramala o Jericó si no podemos ir siquiera a Qalquilia o Nablus. Para qué queremos unas instituciones democráticas si no podemos trabajar nuestra tierra, beber nuestra agua, varear nuestros olivos. Estamos dispuestos a hablar de paz, de reformas, de democracia, de treguas, de convivencia cuando nos devuelvan lo que es nuestro, cuando nos dejen arar nuestros campos y recuperemos nuestros pozos de agua Lo dicen Fayez y Omar y Ahmed y Saud y Daud reunidos todos a la entrada de la aldea de bajo un cartel electoral de un sonriente Abu Mazen; junto al control militar israelí, ahora cerrado, que sirve de entrada y salida de este particular gueto, de este simbólico bantustán palestino en el que las urnas, las papeletas y las promesas electorales quedan atrapadas en la verja electrificada, que no muro, qué más dará, que les aísla del mundo. Valla que no muro Nofei Zufim contará en unos meses con 80 casas, estas sí coquetas, de tejas rojas o anaranjadas, con su pequeño jardín todo verde en su parte posterior, y protegidas por una verja electrificada. En esta parte de Cisjordania es valla que no muro, pero sus efectos son igual de devastadores. Una valla que ya ahogaba, mucho antes de ese 10 de diciembre, a los campesinos y agricultores de sin acceso a sus tierras, a sus pozos de agua, a sus olivos. Desde ese 10 de diciembre, 400 olivos, decenas de ellos con más de 600 años de vida, han sido arrancados de cuajo. Antes, gracias a la valla, otros miles de olivos habían sido arrasados. Antes, gracias a la verja, había perdido el 72 por ciento de su territorio, en manos ahora de Israel. Antes, gracias a la verja, a la valla, al muro, qué mas da, los campesinos, los agricultores de sólo podían salir de su aldea y dirigirse a sus campos por dos controles militares israelíes abiertos una hora dos veces al día. Lo mismo que ahora. Eso sí, pueden cruzarlos quienes dispongan de un permiso de paso, que Papeletas españolas para urnas danesas J. C. JERUSALÉN. Los electores palestinos depositarán el próximo domingo en las urnas danesas de Cisjordania y Gaza papeletas de voto impresas en España. Dichas papeletas, con los nombres de los siete candidatos a las presidenciales palestinas, se han impreso en nuestro país, en un papel especial que no puede ser encontrado en los Territorios Ocupados, con el fin de evitar el fraude, según informó ayer el diario israelí Haaretz. No sólo las papeletas han sido impresas en España y las 2.800 urnas, parcialmente transparentes para que los observadores internacionales constaten que están vacías antes de la votación y los militares israelíes no exijan su apertura en los controles de carretera, han sido traídas de Dinamarca. Se ha movilizado asimismo a 21.000 observado- res, de los cuales unos 800 son extranjeros. El principal cometido de estos últimos, vigilar el desarrollo de la jornada electoral en Jerusalén Este y en Hebrón, cuya ciudad vieja está ocupada por quinientos colonos judíos. Para evitar el doble voto, los electores imprimirán su dedo pulgar en un documento con una tinta indeleble durante 48 horas. Otra de las preocupaciones evidente es el nivel de participación, una vez asegurada la victoria de Mahmud Abbas, el candidato de Al Fatah. Para animar a los ciudadanos a votar se ha recurrido, entre otros, al conocido actor norteamericano, Richard Gere, con un anuncio televisivo de 80 segundos: Hola, soy Richard Gere y os hablo en nombre del mundo entero. Os apoyamos durante este periodo electoral. Es muy importante: sal a la calle y vota