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ABC MARTES 4 1 2005 Sociedad 47 Un juez reconoce como hombre a una mujer que conserva sus órganos sexuales El TS, en cambio, mantiene la necesidad de una operación de cambio de sexo b El demandante, un transexual Implantes de células madre embrionarias en el cerebro reducen el parkinson ABC MADRID. Investigadores japoneses han comprobado, por primera vez, que los implantes de células madre embrionarias reducen los síntomas del parkinson, según publican en la revista Journal of Clinical Investigation Pero estos resultados esperanzadores de la Universidad de Kyoto sólo se han visto en monos a los que se les había provocado la enfermedad neurológica. Según este trabajo, las neuronas productoras de dopamina generadas por células madre embrionarias revirtieron el parkinsonismo al ser trasplantadas en áreas del cerebro, donde estas neuronas se habían degenerado. Además, el trasplante celular no provocó la aparición de ningún tumor. Sin embargo, la investigadora en parkinson de la Clinica Universitaria de Navarra, Rosario Luquin advierte que el tiempo de seguimiento fue muy corto- -sólo 14 semanas- -para descartar el desarrollo de tumores. Otro punto en su contra es que la superviviencia de las células implantadas fue muy baja. de 35 años, está sometido a tratamiento hormonal desde 2002. El Ministerio Fiscal ha recurrido la sentencia JORGE MORENO VALLADOLID. Un juzgado de Valladolid ha reconocido como varón a una mujer que se cambió de sexo sin practicarse un implante de pene. El fallo rompe con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que hasta ahora considera un requisito indispensable la implantación quirúrgica del órgano sexual masculino para reconocer el cambio de identidad en el Registro Civil. El Ministerio Fiscal ha presentado ya un recurso contra la sentencia. El demandante, C. M. un transexual de 35 años convertido ahora legalmente en varón, argumentó ante el juez que la implantación de un pene, generado a partir de un injerto en el brazo, no tenía función reproductiva alguna y que ese aspecto forma parte exclusivamente de la esfera emocional e íntima del individuo La reclamante, que trabaja en el sector de la construcción, solicitaba del juez que se declarase que tenía sexo masculino con el objetivo de que se procediera a la consiguiente rectificación en la inscripción de nacimiento del Registro Civil de Valladolid. Argumentó que desde los primeros años de su vida se ha sentido a todos los niveles, exceptuando el biológico, como un varón, pensando y sintiendo como un hombre heterosexual, sin correspondencia con su realidad biológica Y añadió la falta de identidad le ha acarreado un extraordinario sufrimiento. Dentro de su familia, en su trabajo y entre sus amigos es llamado desde hace tiempo con el nombre de varón que ahora le ha reconocido el titular del juzgado de Primera Instancia número 1 de Valladolid, Javier Pardo. Trastorno de identidad sexual El cambio de identidad de mujer a hombre ha requerido a C. M. someterse desde de septiembre de 1993 a un proceso de evaluación psicológica. Los médicos le diagnosticaron un trastorno de identidad sexual y recomendaron que se le practicase una intervención qui- rúrgica de cambio de sexo. Ha sido a partir del año 2002 cuando inició el protocolo médico con el tratamiento hormonal con testosterona para reasignación sexual. En meses posteriores se procedieron a los cambios morfológicos hasta que en julio de 2004 se le realizó una mastectomía. En su sentencia, el magistrado afirma que la ausencia actual de pene- -con conservación de órganos sexuales femeninos en la reclamante- no debe erigirse en elemento determinante del no reconocimiento El juez recuerda que la obligación de intervención para la implantación del pene supone un alto coste económico- -de 30.000 a 45.000 euros- además de que la operación conllevaría para el afectado la declaración de cerca de un año de incapacidad laboral. En su resolución, el magistrado rompe con la línea del Tribunal Supremo y asegura que en el conflicto planteado han de pesar los factores fenotípicos hormonales, psicológicos y de comportamiento como hombre que siente y ostenta la demandante, frente al criterio físico, quizá simplista y superable, de ausencia de pene