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36 Madrid MARTES 4 1 2005 ABC MADRID AL DÍA GAYS IGNACIO RUIZ QUINTANO e escribe gay pero se pronuncia guei Gay tiene más solera que homosexual Viene nada menos que del amor cortés lo cortés que no quita lo valiente, etcétera cuando con ese término se designaba el arte de la poesía El culto del amor cortés tuvo lugar principalmente en el sur francés, territorio conocido, al decir de los expertos, por la sexualidad gay. En el XIX, los psicólogos alemanes acuñaron el término homosexualidad para aludir al fenómeno general del erotismo del mismo sexo, mientras lo gay que alude a las personas conscientes de su inclinación erótica hacia su propio sexo, se encerró en la cultura homosexual británica a modo de contraseña o código. En el mundo anglosajón, y fuera de la literatura pornográfica de ficción, la consagración de lo gay tuvo lugar en la película La fiera de mi niña 1939, cuando Cary Grant, vestido con un camisón de mujer, exclama haberse vuelto gay Sesenta y cinco años después, el alcalde de Madrid, que no es precisamente la capital de los jacintos, corre a la radio para proclamar que acatará la Ley del Matrimonio Gay del socialismo español, históricamente adalid de la virilidad, y que casará parejas homosexuales. En los Ayuntamientos, el único que casa es el alcalde, y yo, como alcalde, aplicaré la legislación vigente. Gide definía la homosexualidad como una falta de ortografía que pone en femenino lo que debe ser masculino. Gallardón se ha definido a sí mismo como un verso suelto. Ahora mismo, no hay nada más progre que los versos sueltos y las faltas de ortografía. Unan ustedes una falta de ortografía y un verso suelto y tendrán ustedes un nuevo renacer del gai saber en Madrid. El buen gobierno de la capital no se va a resentir por ello. Madrid tiene el privilegio de contar con un vicealcalde. Así, mientras el alcalde toca la siringa en las bodas homosexuales lo que Gallardón ha unido que no lo separe el hombre Cobo, que así se llama el vicealcalde, acaricia nuestros bolsillos con los recibos embravecidos del IBI. Ya conocen ustedes la gramática municipal: un verso suelto y muchas faltas de ortografía. S DIMES Y DIRETES CÉSAR NOMBELA CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE EL CENTENARIO DE SEVERO OCHOA El autor rememora la figura del científico asturiano y destaca la importancia de Madrid en su formación E El 24 de Septiembre de 1905 nacía Severo Ochoa en la villa asturiana de Luarca. Comienza pues el primer centenario de su nacimiento, una oportunidad más para la sociedad española de encontrar puntos de referencia y estímulo para el futuro, la celebración del Quijote, de capital importancia, no es la única de este 2005. Ochoa y Cajal son los dos españoles con verdadero liderazgo científico universal. Cajal, inmerso en el esfuerzo por superar las limitaciones de la sociedad en la que vivió para hacer ciencia, alcanzó cotas increíbles de éxito conformando para muchos años el desarrollo de su disciplina, la Neurociencia. Ochoa, trabajando fuera de España durante mucho tiempo, motivó su esfuerzo en el afán de superar la insuficiente aportación española a la producción científica en momentos decisivos para la historia del conocimiento. Revisando sus escritos, su talante, su trayectoria vital, la actitud que transmitió siempre a quienes en algún momento estuvi- mos a su lado, no se entiende a Ochoa sin la inspiración de Cajal. Como tampoco se puede comprender a Ochoa, en lo que él llamó su exilio científico sin valorar su determinación para situarse en los territorios de frontera del avance científico. Severo Ochoa se formó en Madrid, aquí dio sus primeros pasos científicos y encontró sus primeros maestros, aprendió que la ciencia es universal y que representa la opción más seria para la sociedad española hacia el futuro, un verdadero proyecto de vertebración en el que se comprometió desde su laboratorio de Nueva York. Así lo demuestra su presencia- tanto de estímulo como de crítica cuando fue necesario- entre nosotros, especialmente desde el logro del Premio Nobel. La personalidad de Severo Ochoa nos marca con nitidez los perfiles del científico del siglo XX, apasionado por la investigación, convencido de que no hay mayor disfrute intelectual que el descubrimiento de lo nuevo y persuadido del valor de la cien- cia para la sociedad de nuestros días. La dedicación a la ciencia exige racionalidad, método, entrega sistemática a una tarea de intenso trabajo. Pero, al mismo tiempo, para que la ciencia avance es imprescindible la creatividad humana. Es importante la inspiración, porque los caminos no están previamente trazados, porque saber elegir el tema y la estrategia experimental para abordarlo resulta esencial para progresar. Se usa mucho entre los investigadores la idea de la elegancia científica para referirse al trabajo creativo que, utilizando caminos experimentales imaginativos, conduce a conclusiones inequívocas, a respuestas sencillas y claras. El trabajo de Severo Ochoa está impregnado de esa elegancia científica e intelectual que caracterizaba a su persona. El camino recorrido por la investigación en España, en los últimos cincuenta años, es tributario del impulso de Severo Ochoa en lo que tiene de positivo, de andadura que, sin haber superado las limitaciones fundamentales, nos sitúa en condiciones de hacerlo si se ponen los medios y se aplican las políticas adecuadas. Claro que para ello, nuestra sociedad debe poner a contribución sus mejores capacidades, su voluntad de progresar y su apertura al futuro, para beneficio de las generaciones actuales y futuras. Referencias como la que representa Severo Ochoa ayudan a encontrar las claves de los proyectos que la sociedad española necesita en este momento. Descubrir en las propias raíces la posibilidad de avanzar, no de regresar a un pasado de estéril ensimismamiento, cuando el mundo no se detiene y las sociedades más dinámicas se acaban imponiendo.