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ABC MARTES 4 1 2005 11 La Audiencia Provincial ve menos probable la concesión del indulto a Vera, pues sigue sin pagar nada El PP apela al sentido común para que el presidente escuche primero a Rajoy Pide al Gobierno que emplee los instrumentos del Estado de Derecho popular acudirá a Moncloa aunque se adelante Ibarretxe, pero siempre y cuando éste no inicie ningún tipo de negociación con Zapatero CRISTINA DE LA HOZ MADRID. En una situación políticamente tan controvertida como la actual, con el plan Ibarretxe encima de la mesa, el hecho de que el presidente del Gobierno se vaya a reunir antes con el lendakari que con Mariano Rajoy añade otro más que probable elemento de distanciamiento con el primer partido de la oposición. Aunque fuera por una mera cuestión de formas, que lo es también de fondo, los populares esperaban que Zapatero convocara antes a Rajoy, y así lo reconocieron ayer fuentes del PP. Rajoy no quiso entrar en este tipo de consideraciones tras la reunión extraordinaria del comité ejecutivo de su partido, por la mañana. Dijo desconocer cuáles eran las intenciones del Gobierno en este sentido, aunque admitió que su reunión con Zapatero debería celebrarse pronto sin pensar en ningún caso, según fuentes populares, que pudiera tener lugar después de la de Ibarretxe, que consideran absolutamente innecesaria. El hecho de que el jefe del Ejecutivo haya invertido la agenda deseada por el PP, no modificará la disponibilidad de Rajoy de tratar con Zapatero este asunto, aunque dependerá de qué b El líder DIAZ JAPÓN Acebes y Rajoy, durante el comité ejecutivo extraordinario del PP acuerden el presidente del Gobierno e Ibarretxe. Si deciden abrir un proceso de negociación, el concurso del PP sería inútil. Salvo eso, lo que Mariano no va a hacer es no ir señalaron fuentes del PP consultadas por ABC, que apelaron en todo caso al sentido común para que Zapatero convoque antes a Rajoy, de modo que el jefe del Ejecutivo pueda trasladar al lendakari la postura común de los dos partidos llamados a alternarse en el poder. La reunión del comité ejecutivo popular se saldó con una dura declaración en contra del plan Ibarretxe en el que se vierten, entre otros, los calificativos de inconstitucional desleal desafío gravísimo y antidemocrático o insolencia calculada El mismo día en que Zapatero aseguraba que el plan no tiene futuro, el PP le exigía rechazar absolutamente cualquier posibilidad de negociación recurrir inmediatamente la decisión de la Cámara vasca ante el Constitucional y, asegurar, dentro y fuera del País Vasco, que el Estado no vacilará a la hora de emplear los numerosos instrumentos que la Ley pone en sus manos para defender el orden constitucional y la soberanía nacional. Además, quieren que el Fiscal General del Estado recurra el auto del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco sobre el presidente de la Cámara autonómica, Juan María Atutxa. JAIME GARCÍA Rajoy- como éste le solicitó- para compartir análisis y, si puede ser, iniciativas En este sentido agradeció la predisposición de apoyo del PP, y afirmó que, al margen de las críticas y aunque se eleve el tono en la exigencia, quiero agradecer que haya una disposición de apoyo al Gobierno en esta cuestión En fuentes gubernamentales se considera que el líder de la oposición está incurriendo en un alarmismo poco conveniente que atribuyen a su presunto deseo de marcar diferencias No se debe negociar ni con el señor Ibarretxe ni sobre el llamado plan Ibarretxe sentencia la declaración, para agregar seguidamente que tampoco con quien desafía la soberanía nacional y se burla de las leyes. Sobre esto no caben dudas ni vacilaciones. El señor Ibarretxe transgrede las leyes consciente y deliberadamente. No se trata, pues, de persuadirle, sino de cerrar el paso con claridad a una actuación desleal y anticonstitucional No ofrecer mano tendida Los populares advierten del riesgo del diálogo con quienes pretenden la quiebra de nuestra democracia por lo que entienden que no es la hora de ofrecer una mano tendida sino de señalar con firmeza los límites de lo inadmisible y de cerrar el paso con claridad a una actuación desleal y anticonstitucional, todo ello sin dar pie a interpretaciones confusas. En definitiva, Zapatero está obligado a actuar y dar la talla sentenció Rajoy. La debilidad parlamentaria del Gobierno- que puede generar consecuencias impensables -y las limitaciones que le impone su dependencia de las minorías nacionalistas son el argumento esgrimido por Rajoy para ofrecer su apoyo a Zapatero para impedir el desprecio inadmisible a la soberanía española y garantizar a los ciudadanos del País Vasco que, en lo que dependa del PP, no vamos a consentir que la locura de unos pocos amenace la convivencia de todos Ante el horizonte próximo de las elecciones vascas, Rajoy entiende que éstas son importantes, pero recordó que la soberanía radica en el conjunto de la población española. Vasco y la defensa de la nación española, somos unos fundamentalistas y unos retrógrados. El Plan Ibarretxe, o la influencia de ERC, han engordado y avanzado al calor de esas dos ideas. La primera reacción del Gobierno, con su negativa a impugnar el acuerdo en el Tribunal Constitucional y su pretensión de que el Plan Ibarretxe sea derrotado en el debate político, es una fatal consecuencia de la asunción de la legitimidad de todas las ideas políticas. Seguro que este Gobierno no apreciaría las virtudes democráticas de un debate en torno a un proyecto de instauración de una dictadura o de un sistema de segregación racial, porque no se debaten principios fundamentales sino que se defienden y se refuerzan. Pero si Zapatero afirmaba ayer que en un Estado de Derecho se puede dialogar de todo es porque no está seguro de que la unidad de la nación sea un principio fundamental, sagrado para nuestra supervivencia política. Y volvemos a la nación española y a su debilidad. Ese es el sustento de la tesis de que todas las ideas son debatibles y no una determinada concepción de la democracia. Zapatero no ha interrumpido sus vacaciones en Doñana porque se resiste a aceptar que estamos ante una situación de extrema gravedad y ante un reto intolerable para el Estado. No quiere parecer un fundamentalista o un rancio españolista reacio a debatir sobre la integridad de su nación. Su pretensión de evitar la confrontación y la agresividad, su tesis de que el constitucionalismo perdió en el 2001 por ese motivo, no sólo constituyen la enésima repetición del error de valoración de la democracia española sobre la estrategia nacionalista. El problema es aún más profundo, porque no estamos ante la manifestación de la prudencia o de la exquisitez de las formas democráticas sino ante un liderazgo político plagado de dudas sobre el significado de la nación española. Ibarretxe transgrede las leyes. No se trata de persuadirle, sino de cerrar el paso a una actuación desleal