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ABC LUNES 3 1 2005 Internacional 25 DEVASTADOR MAREMOTO EN EL SUR DE ASIA Alemania es el país occidental con más desaparecidos EFE BERLÍN. Los alemanes desaparecidos en el maremoto del sureste asiático podrían sumar 3.200, según el diario alemán Die Welt. Hasta ahora el Gobierno alemán sólo decía que los desaparecidos superaban el millar, aunque el Ministerio de Exteriores precisó ayer que la cifra había sido superada con creces Si los desaparecidos alemanes fueran más de 3.000, éste sería el país occidental con mayor número de víctimas, pues Suecia, que encabezaba la lista de afectados, ha revisado a la baja sus estimaciones (52 muertos en vez de 59 y 2.915 desaparecidos en vez de 3.686) Forenses tailandeses y extranjeros recogen muestras de ADN de los cadáveres para identificar a las víctimas del tsunami EPA Extranjeros de 30 países buscan a más de dos mil familiares que pasaban sus vacaciones en Tailandia, desaparecidos cuyas fotos cuelgan en el Centro de Información de Phuket con la esperanza de que alguien les haya visto. La desesperación lleva a algunos a ofrecer recompensas Londres investiga falsos mensajes sobre muertos por la ola asiática EP LONDRES. La Policía británica investiga falsos mensajes por correo electrónico en los que se informa a personas de que sus seres queridos murieron en el maremoto del sureste asiático y en la costa de África. Los mensajes, que son atribuidos al Gobierno británico, fueron enviados a los amigos y familiares de afectados por la catástrofe natural, que hicieron peticiones de información en la página web de la cadena de televisión Sky News. Un portavoz de la Policía metropolitana de Londres dijo anoche que las autoridades están tratando el asunto como un crimen grave. Doscientos mil euros para quien proporcione una pista de Louise TEXTO, LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL PHUKET (TAILANDIA) Se llama Louise Hallin, tiene once años, los ojos verdes y una marca de nacimiento cerca del ombligo. Su familia la perdió el día de la ola en el Blue Village Pakarans de la paradisíaca Khuk Khak Beach, y ofrece un millón de bath, unos 200.000 euros, por cualquier pista que conduzca hasta ella. La oferta de la recompensa económica chirría por obscena entre tanta pena negra y tanta ayuda desinteresada como se está vertiendo en Tailandia, pero es el último síntoma de la desesperación de quienes siguen intentado localizar angustiosamente en el sur del país a las 6.424 personas que, siete días después, continuaban ayer en paradero desconocido. De ellos, 2.083 son extranjeros, y casi el 70 por ciento suecos. Como la pequeña Louise. El llamamiento aparece en uno de los centenares de folios que tapizan paredes y paneles del Centro de Información en el Ayuntamiento de Phuket, la capital del desastre en Tailandia. Extrañamente no hay foto. Pero desde la hoja que hay pegada al lado sonríe mirando de frente Anna Fitzgerald, de Sudáfrica, retratada con el pelo mojado en una playa que posiblemente era la de sus últimas vacaciones. En otro cartel juega distraída Kajsa Stigsson, un bebé de tres años con mofletes de manzana y la melena rubia cuajada de trencitas diminutas. Y el español Manuel Vila. Y más allá los británicos Christopher y Gaynor, en una imagen del día de su boda que remataron con una luna de miel de final incierto en el edén de Khao- Lak. Sus caras y los números de teléfono han llegado desde los cuatro puntos cardinales hasta los fax o los correos de las treinta delegaciones diplomáticas que trabajan en este centro, pero también en las maletas de quienes han decidido dejarlo todo y viajar al corazón de la tragedia para quemar hasta el último cartucho en su búsqueda. Buscar vivos, encontrar muertos El periplo de los que vienen pasa antes o después por esta inmensa oficina de seres humanos perdidos. Llegan buscando vivos a preguntar en el mostrador de la embajada correspondiente y escrutar con dedos temblorosos las listas de heridos que mandan los hospitales. Pero si no hay éxito, empieza la pegada de anuncios con las peticiones de ayuda y el recorrido por los centros sanitarios. Y casi sin darse cuenta acaban buscando muertos entre las fotos de los cadáveres que hay a la entrada de los templos budistas convertidos en tanatorios o aquí, en el mismo Centro de Información. Hace falta una sangre fría inexplicable, pero el camino más corto es conectarse a alguna de la media docena de webs donde las autoridades tailandesas han colgado la galería de primeros planos tomados a los fallecidos para tratar de encontrar una respuesta en medio del caos, el consuelo último de repatriar un cuerpo antes que resignarse a una ausencia para siempre. El flujo de familiares que vagan como almas en pena es incesante. El 31 de diciembre, al filo de las campanadas que nadie celebró en el Centro de Información, los jardines de acceso al edificio, donde también se ofrece asistencia, seguían llenos, y ayer la ayuda psicológica se sumaba a la comida, bebida, teléfono o vuelos gratuitos que las autoridades proporcionan a todas horas en un gesto de hospitalidad desgarrada, sin hacer preguntas. En una fachada, un funcionario tailandés retocaba a las ocho de la noche por enésima vez en lo que va de día la tabla del horror expuesta al público: un número 4.993 encima del 4.955 en la casilla de muertos 38 cadáveres encontrados más, que hay que restar de golpe a lista que contaba 6.462 desaparecidos quedan 6.424. Estafadores en internet tratan de aprovecharse de los donativos EP HONG KONG. Un grupo de presuntos estafadores trata de captar donaciones para las víctimas del maremoto en Asia mediante el envío de mensajes de correo electrónico, en los que que solicitan ayuda y en los que dicen trabajar con una oficina en España, advirtió la rama de la ONG Oxfam, en Hong Kong. Oxfam informó a la policía local del envío de estos mensajes, en los que se pide a sus destinatarios que depositen los donativos en una cuenta bancaria en Chipre, así como el envío por fax de la ficha de pago a una oficina en España, informó el grupo en un comunicado.