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ABC LUNES 3 1 2005 23 El presidente de Croacia, Stipe Mesic, vence en unas presidenciales que precisarán de segunda vuelta La insurgencia iraquí mata a 26 personas en un atentado con coche bomba contra la Guardia Nacional Dos españoles ausentes estaban con una tribu L. L. C. PHUKET. La lista de cinco españoles en paradero desconocido con la que está trabajando la Embajada de España en Tailandia se redujo ayer a sólo tres, despues de que la pareja formada por Vanesa Gómez y Enrique Alfonso diera señales de vida a través de una llamada telefónica a sus familias. Ambos, cuyas fotos están aún en los paneles de desaparecidos en Phuket, se encontraban viviendo con una tribu en un punto remoto del norte del país, por lo que, al parecer, no supieron nada de la catástrofe ni pudieron ponerse en contacto con nadie hasta ese momento. Todos estos datos son facilitados por la delegación diplomática desplazada al lugar de la catástrofe, desde la que ayer negaban que, por el momento, se haya localizado vivo o muerto a alguno de los españoles echados en falta. La delegación manifestaba haber seguido ayer muy de cerca una pista según la cual uno de los buscados- -cuya identidad responde a las iniciales R. P. -habría sido visto con fracturas en brazos y piernas en un hospital de la zona. En dicho centro sanitario, sin embargo, aseguran que ya no está allí. El primer ministro tailandés charla con un turista europeo en una de las playas arrasadas REUTERS La furia del tsunami arrastró a un matrimonio español y a sus tres hijos. Todos vieron la muerte de frente, pero todos salvaron la vida, con esfuerzo propio, y con la misteriosa fortuna que acompaña esos raros milagros que también ocurren en las peores tragedias Tú y yo no nos vamos a morir TEXTO: EFE ABC nada al sureste asiático, mientas Japón la incrementaba desde 15 millones a 500 millones. Jan Egeland, coordinador de emergencia humanitaria de la ONU, declaró ayer en Nueva York que sigue habiendo miles de desplazados que necesitan comida y agua con urgencia. Egeland mostró su satisfacción ante la insólita largueza de la reacción internacional acaso atizada por la coincidencia de la catástrofe con las Navidades y su corolario consumista. Cambio de tercio Tras criticar previamente a la Casa Blanca por su mezquidad, Egeland elogió ayer su cambio de tercio, pero reclamó un compromiso a largo plazo de los estados más ricos con los pobres. En muchos países, la reacción ciudadana ha sido tan generosa como la de los gobiernos. Hasta ahora, cuarenta naciones han comprometido más de 2.000 millones de dólares para la región. La llegada masiva de ayuda ha causado problemas logísticos al decir de Egeland, con aeropuertos saturados de mercancías y otros cuellos de botella, de ahí que lo más urgente sea ahora la disposición de medios de transporte, como helicópteros y barcos, unidades para controlar el tráfico aéreo, camiones, aviones de carga, depósitos de combustible, estaciones para tratamiento de agua y generadores. MADRID PHUKET. Tú y yo no nos vamos a morir Fue la frase de confianza desesperada que María gritó a su hijo justo cuando la ola les arrastró a los dos de un lado a otro del bungalow del hotel que ocupaban en Tailandia. Fue la misma frase que dirigió a su marido. Y a su segundo hijo. Y también al tercero. En uno de esos milagrosos casos tras una tragedia que ha dejado en unos kilómetros de costa del país asiático más de 4.900 muertos, los cinco miembros de esta familia de origen barcelonés, afincada en la ciudad japonesa de Yokohama, han sobrevivido a la ira del tsunami, y una semana después se encuentran en Singapur a la espera de la intervención quirúrgica que tiene pendiente la madre en una pierna. Juntos. Y vivos. Cuando miles de familias rotas deambulan por hospitales y tanatorios de Phuket en busca de hijos, esposos, parientes desaparecidos, los cinco miembros de esta familia pueden contarlo. Pueden contar cómo pasaban su primera mañana en uno de los bungalows de ensueño de la costa del mar de Andaman, junto a la piscina, haciendo tiempo para ir de compras, cuando vieron a la multitud que estaba en la playa correr a toda prisa hacia el hotel. Y cómo fue el ímpetu de la primera ola, de dos metros, de la segunda, de siete, y el golpe descomunal de la tercera, de nueve, que les dispersó irremediablemente como un cañonazo de agua. A Enrique Álvarez, el padre, de 41 años, el mar le arrancó de los brazos a su hijo mediano, de 8 años, y al pequeño, de 5, mientras que María se amarraba al mayor, de 10 años, con el que sufrió golpes contra paredes y muebles mientras eran desplazados por la tromba en el interior del edificio de sus vacaciones. El padre dice que dio su propia muerte por segura, y que lo mismo llegó a pensar del destino de su mujer y sus hijos. Hasta que salió del fondo de la ola y logró con mucho esfuerzo reunir a sus dos vástagos menores, a quienes encontró encaramados como por arte de magia en las copas de sendos árboles. Allí permanecieron durante horas a la espera, sin moverse hasta ver desaparecer el peligro. Siguieron después días de angustia, de búsqueda por los hospitales y por los refugios improvisados persiguiendo una pista de María y del mayor. La información dada por una turista inglesa, que identificó a ambos en un centro médico, hizo posible el milagro de la reunión familiar cuando a ella le habían intervenido en el abdomen de graves hemorragias internas. A Enrique, el mar le arrancó de los brazos a dos de sus hijos mientras María se agarraba al tercero Quedaron encaramados en las copas de unos árboles, inmóviles hasta ver pasar la tragedia El privilegio de vivir Después vendría un viaje por carretera hasta el hospital de Surat Thani, donde recibieron atención por fracturas, contusiones, y heridas leves, que recuerdan en condiciones lamentables de higiene y medios técnicos, pero bañadas por el irrepetible afecto que los tailandeses ponen en todo lo que hacen sin pedir nada a cambio. Un trato maravilloso en medio de la peor pesadilla, recuerda el padre desde Singapur, mientras cuenta en voz alta que, después de todo, ellos son unos privilegiados.