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102 DOMINGO 2 1 2005 ABC Televisión y radio CRÍTICA DE LA PROGRAMACIÓN DE NOCHEVIEJA Y AÑO NUEVO Una Nochevieja tan vieja como siempre en la Primera MANUEL DE LA FUENTE e fue, qué alivio, qué gran alivio. Al fin el asesino 2004 hizo mutis por el foro, y las campanadas a medianoche del viernes mandaron estos últimos doce meses al pozo de la Historia. Quizá en esta noche tan especial, mucho más especial que ninguna, cuando tantos y tantos faltaron a nuestra mesa, quizá en esta noche en la que tantos asientos estaban vacíos a nuestro lado, y sobre la mesa de doce en doce, las uvas quedaban sin tragar, la Primera de Televisión Española, podría haber intentado salirse del tiesto, tirar por la calle de enmedio del talento y el talante, o tirar por cualquier calle que hiciera de ella la televisión que todos pagamos. Podía haber sido el año en el que la cadena pública hubiese sentado jurisprudencia televisiva sobre lo que podría ser un futuro sin telebasura (basta de eufemismos, llamemos a las cosas por su nombre: telemierda) y haber apostado por algo nuevo y distinto, haberse marcado un farol y habérselo dedicado a los españoles que se quedan en casa, sufriendo el ruido de los petardos que alguien en su sano juicio en el Ayuntamiento, la Comunidad o la Delegación de Gobierno debería haber prohibido al menos este año. No quiero ni pensar lo que en tantos corazones madrileños esos sonidos habrán rememorado, pero así somos, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. S De la noche de los tiempos Sin embargo, el Ente fue más ente que nunca, como salido de la noche de los tiempos, un ser televisivo rancio, hortera, putón y groseramente verbenero. La Primera tiró de clásicos marca de la casa para decirle adiós al año asesino. Cruz y Raya intentaron hacer lo que su propio nombre indica, y aun sin salirse de su guión habitual, ofrecieron un puñado de números para reír a mandíbula batiente. Humor blanco, muy digno, sin nada de política y muy poquito de sexo, pero bastante de seso, magníficamente interpretado como es habitual en el dúo. Tres números a destacar y a guardar en el cajón de la memoria, de la buena memoria, al ladito de las empanadillas de Móstoles y de Encarna, como fueron las parodias del Dos rombos de Lorena Berdún (inenarrable lo de la rebaba del frigorífico el de Atraco a las 3 y el de los muebles de diseño. La pareja cumplió con su cometido de aperitivo para abrir boca antes del momento de los momentos: los cuartos, las campanadas y las pepitas de las uvas en el gaznate. Como enviados especiales en la madrileña Puerta del Sol otros dos nom- bres propios de la cadena pública, Ana García Obregón y Ramón García, blanca y negro. Anita, sin los siete, pero en su línea, línea curva, generalmente, como la novia de Chucky pero sin tatuaje. Siempre le tomó la delantera a Ramón y estuvo divertida, animada, animosa, sabiendo que a lo hecho, pecho, y que a lo loco, a lo loco, se vive mejor. Ramón García estuvo fúnebre. Por dentro y por fuera. Pase lo de la capa, castiza y versátil para estos diciembres madrileños tan cambiantes, pero su vestuario, disfrazado como el Rockefeller de Moreno, o el enterrador de un spaghetti western sólo se le pudo ocurrir a una mente enfermiza del Ente. Recibir un año de luto riguroso da un mal rollo, un mal fario y unas malas vibraciones importantes. Cualquier publicidad de cualquier funeraria es más animada. En cuanto a las campanadas, bien, en su sitio, a medianoche, como las de Orson Welles. Allí estaba, pues, 2005. Y no hagan el chistecito fácil con la rima, que eso es cosa de cuñados. Ahora, visto lo visto, Moreno y los suyos nos la hincaron pero bien. Como decía su cuervo, ¡toma Moreno! Y toma y toma. Como presentadores María José Suárez, Mar Saura y el kilométricosexual Bertín, hecho un toro, de Osborne, por supuesto. Entre los invitados, diez o doce imitadores de Ricky Martin, con el de la Bulería a la cabeza, el ricitos de oro Bisbal, y más o menos las ordinarieces y horteradas de costumbre, aun- Mar Saura fue una de las caras que dio la bienvenida a 2005 en TVE que con momentos absolutamente memorables como el de la Pantoja con aquello de El moreno (qué copla, de juzgado de guardia, verdad Julián) o el de Gisela, a la que le montaron una coreografía que parecían los Coros del ABC Ejército Ruso. Y el etcétera habitual. En definitiva, que en las primeras horas del año, la Primera hizo sencillamente lo que se esperaba de ella: el ridículo. Una Nochevieja más vieja que nunca, bueno tan vieja como siempre. En la radio, España y sus protagonistas FLORENCIO MARTÍNEZ RUÍZ Difícil papeleta la de la radio para cubrir con dignidad informativa la crónica de 2004. Los radicales hechos vividos en España- -desde la boda Real al cambio de Gobierno- -no son sólo problemas de buen rollo; ni las dramáticas catástrofes del Oriente Medio y asiático es posible ahogarlos en una copa de champán. Vivimos un auténtico Apocalypse Now de muy difícil traslado informativo. Y así cada emisora, sin decir que mirasen a otra parte, hizo lo que pudo. Decimos esto porque la crónica tradicional asfixiaba algunos hechos y emociones muy vivos. Enterarnos de los amigos de Concha Velasco o del fin de año en Nápoles tapaban la preocupación suscitada por el nuevo horizonte político y las estadísticas tremendas de los últi- mos teletipos de Sumatra o Buenos Aires. La profesionalidad vino a salvar las exigencias de la fecha. RNE hizo un minucioso y rico recuento de los hechos, tan sólido y resignándolo en los documentos sonoros fatalmente objetivos. Onda Cero, mucho más intencionada y plena de enriquecedora ironía respecto a los políticos que han desencadenado la mundial lograría un relato muy brillante. Sin embargo, nos gustó la decisión de la COPE o de Punto Radio que, al margen de la confusión del día 31, desplazaron al año nuevo los análisis en busca de mayor profundidad y equilibrio. Nos quedamos entre los aciertos de la COPE con la entrevista a Víctor García de la Concha sobre la expectativas del idioma español, en el mundo apunto de desbancar al inglés como segunda lengua de cultura. Punto Radio constituyó la sorpresa, puesto que fue capaz de hacer la historia del año mirando a un futuro que ya es presente. Más que abordar el 2004 en clave informativa supo tomar el pulso de España desde sus protagonistas la princesa de Asturias, José Luis Rodríguez Zapatero, el Foro de Barcelona o el triunfo de Bush o García Márquez. Si es cierto que los trenes sin destino del 11 de marzo nos dejaron 191 muertos en el suceso más brutal de este país, tales idus no impidieron que la crónica del año tal y como Punto Radio demostró abordara nuestro patrimonio cultural, científico, musical y social de modo tan ágil como convincente.