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ABC DOMINGO 2 1 2005 Economía 91 Harry C. Stonecipher PRESIDENTE Y CONSEJERO DELEGADO DE BOEING LA SEMANA ECONÓMICA INCERTIDUMBRE Y ALIVIO CÓMICO No hay situación desesperada que no sea susceptible de empeorar. Por eso da un poco de miedo enfrentarse al 2005, todo nuevecito, pero cargado de dudas e incertidumbres FERNANDO CORTÉS E Stonecipher tomó en 2003 el mando de la compañía para sacarla de una crisis institucional CHEMA BARROSO Boeing empieza 2005 con una demanda de 122 unidades de su nuevo avión 7 E 7, valoradas en 14.740 millones de dólares En el despegue del 7 E 7 ya habrá 500 pedidos por 60.400 millones TEXTO MIGUEL PORTILLA MADRID. Harry Stonecipher fue repescado de su jubilación el 1 de diciembre de 2003 después del importante descenso comercial sufrido por la compañía aeronáutica norteamericana y de que la ética de la empresa quedara en entredicho por la contratación clandestina de una funcionaria del Pentágono. Aquello provocó la renuncia de su antecesor, Phil Condit, el relevo de éste por Stonecipher y un giro en la política comercial de Boeing que comenzó apenas cinco meses después con la comercialización, el pasado 26 de abril, del programa 7 E 7 Dreamliner, un avión de tamaño medio, que vino a sustituir al malogrado proyecto del casi supersónico Sonic Cruisser a causa de la crisis originada por los atentados del 11- S. Stonecipher se ha propuesto volver a tomar el control de la fabricación mundial aeronáutica, arrebatada por Airbus, el constructor europeo. Su primera apuesta parece estar dándole la razón, pues en apenas ocho meses de comercialización, las aerolíneas ya han anunciado públicamente 122 pedidos de es- te avión- -sin incluir las opciones de compra- cuyo valor a precio de catálogo supera ya los 14.700 millones de dólares. Y lo que es más importante, Airbus, que había rechazado producir un competidor del 7 E 7 por considerar que su A- 330 cubría de sobra las necesidades existentes, le ha visto las orejas al lobo, y ha realizado un desarrollo nuevo de ese modelo al que ha denominado A- 350. Por el momento, Stonecipher le ha ganado la mano a Airbus en ese segmento de avión del que en los próximos 20 años esperan tener una demanda de 3.500 unidades, de las que la compañía norteamericana prevé hacerse con más de la mitad del mercado, lo que le supon- Unas 30 aerolíneas de todo el mundo están analizando propuestas de este nuevo avión, que podrían dar lugar a 600 pedidos más dría una entrada de más de 200.000 millones en sus arcas. La producción del 7 E 7 se comenzará en 2006, y está previsto que su primer vuelo y la certificación se realicen un año después, mientras que las entregas y la entrada en servicio se efectuarán en 2008. Para cuando se realice ese primer vuelo, Boeing ya espera tener una cartera de 500 pedidos de este avión, valorada en más de 60.400 millones de dólares. La compañía asegura que sus previsiones son bastante reales, puesto que en la actualidad tiene 30 propuestas que están siendo analizadas por distintas aerolíneas de todo el mundo, que si se confirmaran darían lugar a pedidos de 600 unidades del avión 7 E 7. La primera compañía en contratar este avión fue la All Nippon Airways (ANA) con 50 unidades, después le han seguido Air New Zealand (2) la italiana Blue Panorama y la británica First Choice Airways (10 aviones entre las dos) la estadounidense Primaris (20) Japan Airlines (30) y la norteamericana Continental (10) l hombre es el más iluso de todos los seres que habitan el planeta Tierra. Cada 1 de enero miramos al frente llenos de esperanza y pensamos que todo va a salir bien, que las cosas malas que podían ocurrir ya sucedieron durante el año que acaba de terminar. Ignoramos, premeditadamente, esa máxima del pesimismo que nos recuerda que no hay situación desesperada que no sea susceptible de empeorar Aunque cada uno tiene su propia opinión, dependiendo de su contabilidad personal, en términos generales se puede decir, sin miedo a exagerar, que 2004 ha sido un año terrible, lleno de grandes desgracias, de ésas que dejan huella en las conciencias. Nadie puede prever que en 2005 vayan a suceder acontecimientos similares, pero los antecedentes no invitan al optimismo. El nuevo ejercicio, además, nace cargado de incertidumbres. En lo económico- -que es lo que nos ocupa, aunque pueda parecer frívolo- -las dudas superan a las certezas. La primera de ellas viene de la mano de un Gobierno que en nueve meses no ha sido capaz de definir unas líneas cocretas de actuación, no se sabe si por falta de ganas o de aptitud. Los bandazos que se han producido en determinados asuntos, con Zapatero rectificando a sus ministros y colaboradores y dejándoles, en la mayoría de los casos, a los pies de los caballos, hacen sospechar a muchos que el presidente está jugando al electoralismo fácil, como si la cita con las urnas estuviera a la vuelta de la esquina. Da la sensación de que ante cada encrucijada que se le presenta, el líder del PSOE elige el camino que más le interesa a él y a su imagen personal, aunque ello suponga agotar en tan poco tiempo el crédito con el que contaban los miembros de su gabinete. El primer desafío para 2005, más allá de las cuestiones económicas, viene de la mano de Juan José Ibarretxe y su plan. Zapatero no ha dado todavía señales de vida respecto a este asunto. Puede que esté contando hasta cien, para no decir ninguna barbaridad, aunque la sensación que da no es ésa; más bien parece que está pensando qué ruta debe seguir en este reto. Sin duda, tomará la que más convenga a sus propósitos. Claro que tampoco sabemos muy bien lo que opina el resto del Gobierno, salvo en el caso de José Bono, aunque el ministro de Defensa se parece cada vez más a esos personajes que los guionistas cinematográficos denominan alivio cómico muy llamativo, por la rotundidad de sus afirmaciones, pero absolutamente irrelevante para la historia que se está escribiendo. Con mucha menos trascendencia- -aunque sería un error relativizar su importancia- en 2005 se concretará la prometida reforma fiscal del PSOE. Si atendemos a lo que los socialistas dijeron en la campaña electoral, pagaremos menos impuestos. Por el contrario, los mensajes posteriores y, sobre todo, el instinto, nos indican lo contrario. Desde luego, Solbes y su inseparable Fernández Ordóñez no han hablado en ningún momento de rebaja, sino de racionalización o lindezas similares. Y vaya usted a saber lo que significa eso.