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ABC DOMINGO 2 1 2005 Internacional 35 La Seguridad Social, prioridad nacional para la Administración Bush en 2005 El reto rivaliza con el fallido intento de reforma sanitaria de los Clinton se embarcará a partir de este mes en una continuación de la campaña presidencial, centrada en el objetivo de garantizar las pensiones públicas PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El calculado ritmo de la política presidencial en Estados Unidos atribuye a los segundos mandatos la obsesión por pasar a la historia. Periodo en el que asegurarse un legado trascendental se convierte en prioridad para los ocupantes del Despacho Oval, ya aliviados de las presiones de la reelección. Y el presidente Bush, que tomará posesión de su segundo mandato el próximo 20 de enero, piensa comenzar este decisivo periodo enfrentándose a una de las cuestiones más delicadas en la política doméstica del gigante americano: las pensiones de la Seguridad Social. Para avanzar sus planes de reforma- -ya anunciados en la campaña del año 2000, pero relegados por el 11 de Septiembre y los sucesivos problemas acumulados por la mayor economía del mundo- -la Casa Blanca prepara para las próximas semanas una campaña de persuasión que amenaza con no quedarse atrás en términos de virulencia con el propio pulso presidencial entre George W. Bush y el ex candidato demócrata, John Kerry. Algunos analistas hablan ya del más extenso y costoso debate sobre el papel del Gobierno federal en las vidas de los estadounidenses desde el fallido intento de reforma sanitaria acometida por la Administración Clinton en 1993. b Estados Unidos La Seguridad Social en EE. UU. NÚMERO DE BENEFICIARIOS En millones de dólares 50 40 30 25,7 20 10 0 PAGOS A BENEFICIARIOS En miles de millones de dólares 492 47,5 500 400 300 200 100 31,9 1970 1980 1990 2004 1970 1980 1990 2000 2002 2004 Hasta octubre 0 electoral. La industria de servicios financieros y organizaciones patronales de Estados Unidos tienen un multimillonario interés en que prospere este modelo de cuentas individuales de jubilación donde los trabajadores podrán invertir una parte de sus contribuciones a la Seguridad Social con la esperanza de obtener mayores rendimientos. Del otro lado de las trincheras políticas formadas en torno a la reforma de este programa federal de protección social creado hace sesenta y cinco años, ya se están alineando grupos afines al Partido Demócrata, asociaciones de jubilados, como el poderoso lobby AARP, organizaciones sindicales, feministas y activistas afroamericanos. Frente unido por una firme oposición a restar recursos financieros a la Seguridad Social precisamente en el momento en que van a ser más necesarios. Para el año 2018 se prevé que estas arcas públicas tendrán que hacer frente a más pagos que ingresos, con estimaciones oficiales de insolvencia para 2042. El dilema del Partido Demócrata PREVISIÓN DEL CRECIMIENTO DEL NÚMERO DE JUBILADOS 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Millones de jubilados 71,1 Generación del baby boom 29,5 2003 2013 2023 2033 2043 2053 FUENTES DE INGRESOS DE LOS ANCIANOS MÁS POBRES Población más pobre Asistencia Pública 8 Ahorros 1 %I ngresos por bienes propios 3 %O tros 2 Pensiones 19 Población más rica Ingresos por bienes propios 24 Privatización En anticipación al próximo lanzamiento de los detalles de esta reforma, activistas del Partido Republicano han solicitado una nueva ronda de contribuciones para difundir las posiciones centrales de la Casa Blanca en este debate: la financiación de la Seguridad Social se encuentra comprometida, y la mejor terapia es privatizar una parte de las aportaciones de los trabajadores. Mensaje que conecta perfectamente con el tradicional individualismo estadounidense y con la genética desconfianza hacia los poderes públicos del norteamericano medio, pero que se topa con el inminente retiro en bloque de la masiva población generada tras la Segunda Guerra Mundial- -conocida como la generación baby- boom -y con perspectivas de longevidad octogenarias. Para coordinar esta sonada batalla ante la opinión publica y el Congreso, la Casa Blanca cuenta con los servicios de su distinguido estratega Karl Rove, que no va a tener problemas para financiar esta coda de la campaña Seguridad Social 19 %O tros 2 Ahorros 35 %0,5 Asistencia Pública Infografía ABC Pensiones 3 Seguridad Social 82 En este debate, el Partido Demócrata- -en plena crisis de identidad ideológica, y que todavía no ha terminado de digerir la derrota electoral de noviembre- -aparece dividido. A los demócratas más izquierdistas les repugna la idea de privatización: otros, en cambio, defienden la necesidad de subir los impuestos que alimentan el sistema de pensiones y no faltan quienes se declaren partidarios de recortar pensiones y retrasar la edad de jubilación. En cualquier caso, para los demócratas este debate va a ser su primer gran examen sobre el papel que quieren jugar durante los próximos cuatro años como partido de oposición en Estados Unidos. Como anticipo de su iniciativa, el presidente Bush ha advertido en diciembre que la crisis de la Seguridad Social es inmediata. Principio de urgencia no compartido por la mayoría de los demócratas. Aunque para beneficio de las posiciones de la Casa Blanca existe un número de congresistas de la oposición- -la mayoría perteneciente a jurisdicciones electorales donde el presidente Bush ganó un segundo mandato en la Casa Blanca- -dispuestos a llegar a un compromiso. Situación que vaticina horas extra para la afamada calculadora política de Karl Rove. Un tercio a su nombre P. R. WASHINGTON. De acuerdo con los indicios preliminares que circulan por Washington sobre la iniciativa reformista de la Casa Blanca, se aspira a lograr que los trabajadores más jóvenes pueden invertir voluntariamente en cuentas individuales al menos un tercio del 6,2 por ciento del impuesto sobre nómina aplicado para financiar la Seguri- dad. Estas cuentas privadas ofrecerán un cierto número de modalidades de inversión similares a los planes de ahorro facilitados en la actualidad a funcionarios del gobierno federal. Aquellas personas que se acojan a esta modalidad de privatización parcial recibirán una fracción de sus pensiones públicas. Con cantidades medias que en estos mo- mentos se sitúan en torno a unos 926 dólares (682 euros) mensuales para más de 47 millones de beneficiarios, el equivalente a uno de cada seis ciudadanos estadounidenses. Como parte de esta oferta, la Casa Blanca insiste en no aumentar de forma generalizada impuestos ni rebajar las pensiones de aquellos trabajadores próximos a jubilarse. Para hacer frente a los llamados gastos de transición ingente diferencial asociado con esta reforma y estimado en millones de millones de dólares, la Administración Bush no parece tener problemas en recurrir al déficit federal aunque tampoco se ha descartado la posibilidad de aumentar las aportaciones entre los trabajadores con mayores ingresos.