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16 Nacional APROBADO EL PLAN IBARRETXE CON LOS VOTOS DE ETA ENTREVISTA DOMINGO 2 1 2005 ABC MARIANO RAJOY Presidente del Partido Popular El Gobierno no puede negociar un plan que es el mayor desafío a la unidad nacional desde 1978 Mariano Rajoy quiere dejar muy clara la postura del PP ante la gran trampa del proyecto secesionista de Ibarretxe. Da todo su apoyo a Rodríguez Zapatero, pero también le exige tres cosas: No negociar, recurrir al Constitucional y aplicar todos los mecanismos del Estado de Derecho TEXTO: ALBERTO PÉREZ GIMÉNEZ FOTO: GONZALO CRUZ -El año se despidió con la aprobación del plan del lendakari Ibarretxe, y con mayoría absoluta gracias a los votos de Batasuna. ¿De quién es la culpa? -Fundamentalmente del Partido Nacionalista Vasco, que es el que, con el acuerdo con ETA en Estella, cambió su posición en contra de las reglas del juego que nos habíamos dado entre todos. Por tanto, el principal culpable es quien presenta un plan de ruptura siendo profundamente desleal. -El Partido Popular, desde el mismo momento en que se conoció el resultado de la votación en el Parlamento vasco, ha insistido en que se recurra ante el Tribunal Constitucional porque existe el riesgo de que el lendakari no lo lleve a las Cortes Generales. En la conversación que mantuvo usted con Rodríguez Zapatero la misma tarde del jueves, ¿recibió alguna señal en este sentido por parte del presidente de que esto se iba a estudiar? -No. Nosotros sólo pedimos ante esta situación tres cosas. En primer lugar, que no se negocie nada, que es lo que pretende Ibarretxe porque es el procedimiento que establece su propio plan. No se puede negociar nada porque es un proyecto que viene cargado de ilegalidad y en el que, pase lo que pase tras esa negociación, el propio Ibarretxe ha anunciado que hará lo que estime oportuno y conveniente; esto es, que pase lo que pase, lo someterá a referéndum. Por tanto, la negociación sólo es una coartada para su plan secesionista. Lo segundo que pedimos es que se recurra de inmediato al Tribunal Constitucional porque este plan sí produce efectos jurídicos. Y en tercer lugar, pediremos al presidente una respuesta serena, firme y democrática, sin ambigüedades y sin posibilidad de interpretaciones confusas porque el tema, sin lugar a dudas, es crucial. Y que a los españoles se les diga que se va a hacer cumplir la ley y que, desde luego, el Estado de Derecho será respetado. -El Gobierno, sin embargo, el mismo día que se estaba procediendo al debate en el Pleno de la Cámara vasca del plan Ibarretxe, no veía peligros secesionistas y decía que todo lo iba a parar el Congreso de los Diputados. ¿Esta visión del Ejecutivo es un exceso de optimismo o de candidez? -Sin lugar a dudas, de candidez, de ingenuidad y de no darse cuenta de qué es lo que tenemos delante. El plan Ibarretxe es el mayor desafío que se ha producido a la unidad nacional desde la aprobación de la Constitución en 1978. Es de una enorme gravedad. Llevamos treinta años de chantaje terrorista; los españoles no cedieron, hubo mucha gente que murió porque no se rindió, hubo muchísimos heridos y, al final, lo que nos están proponiendo es lo mismo, con un revestimiento supuestamente democrático. Pero, en realidad, este plan no es más que un gravísimo desafío. Primero, porque se propone negociar de igual a igual con el Gobierno de España, la parte con el todo. Segundo, porque aquí lo único que se pretende es someter a referén- Ibarretxe quiere negociar pero luego hará lo que estime oportuno y conveniente. La negociación sólo es una coartada para presentarse como víctima cuando las Cortes rechacen su plan El Gobierno debe recurrir al Constitucional porque este plan sí produce efectos jurídicos Exigimos a Zapatero que diga a los españoles que se va a hacer cumplir la ley y que el Estado de Derecho será respetado dum un plan unilateral, independientemente de lo que digan el Estado o las Cortes Generales, porque entiende que es soberano para hacerlo. Es un desafío de colosales proporciones y no darse cuenta de que eso es así me parece una enorme frivolidad que me preocupa. -Usted lleva meses advirtiendo que el presidente del Gobierno abría el melón de las reformas estatutarias sin poner reglas ni límites, y la respuesta era que el PP fomenta la crispación. ¿No se equivoca el Gobierno de enemigo? -Durante mucho tiempo, algunos nos han acusado de fomentar la crispación, pero ésta sólo la fomenta quien presenta el plan Ibarretxe o quien pretende avanzar en la misma línea, como es el caso de algunos de los socios que tiene el Gobierno en las Cortes. Y, desde luego, el enemigo de lo que tradicionalmente ha pensado el PSOE, el enemigo de la unidad nacional y de la defensa de la Constitución, de la democracia y de las libertades, no es precisamente el Partido Popular, sino estos señores. Creo que el Gobierno debería darse cuenta de ello. -Ha propuesto al Gobierno un gran Pacto de Política Exterior y mantiene toda su colaboración en el Pacto Antiterrorista. ¿No es hora de un gran Pacto PSOE- PP en defensa de la Constitución y del Estado de las Autonomías? -En el debate de Investidura propuse un Pacto sobre el modelo de Estado y me entrevisté en dos ocasiones con Zapatero y ese Pacto nunca se hizo, pero no por mi voluntad. El Partido Popular fijó en San Millán de la Cogolla una Declaración sobre cuál era el modelo de Estado que defendía mi partido. -Se puede dar la paradoja de que, si finalmente se remite el plan Ibarretxe a las Cortes Generales, en el Parlamento el PSOE vote junto al PP para rechazarlo, pero algunos socios del Gobierno, como ERC, voten a favor del plan. Incluso está la duda de lo que harán los diputados del PSC... -Yo creo que esos compañeros de viaje son muy peligrosos para el Gobierno español. Pero todavía no sé si este plan irá a las Cortes porque lo que dice el propio proyecto de Ibarretxe es que el País Vasco negociará durante seis meses con el Gobierno de la Nación y, si llega a un acuerdo, lo mandará a las Cortes. Lo previsible es que allí haya un rechazo porque el PSOE estoy seguro de que votará en contra y también el PSC, aunque no así Esquerra Republicana. Pero lo grave es que, pase lo que pase en esa votación, se ha anunciado ya para después un referéndum porque se considera que el pueblo vasco es soberano para decidir, cuando lo cierto es que la soberanía reside en todos y cada uno de los ciudadanos españoles. Y éste es el enorme desafío del plan Ibarretxe y lo que supone de ruptura: pretender que, pase lo que pase, ellos celebrarán un referéndum porque consideran que pueden decidirlo por sí mismos. Ésta es la gran trampa y todo lo demás no deja de ser una coartada para presumir de negociación e intentar presentarse luego como víctima en el supuesto, más que probable, de que se le diga que no a sus pretensiones secesionistas. -Se da además la circunstancia de que este Gobierno ha impulsado la despenalización de las convocatorias de referendos ilegales... -Ha habido tres o cuatro pasos en los últimos tiempos que, desde luego, no han ido en la buena dirección. Algunas resoluciones de los tribunales, como la última del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco sobre el presidente del Parlamento vasco, Juan Ma-