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ABC DOMINGO 2 1 2005 La Entrevista 11 los países corporativos, como eran por ejemplo España y paradójicamente Alemania, que, aunque tarde, se está moviendo, mientras Francia sigue casi completamente estática renunciando a adaptarse. Esto explica los problemas del país, con baja productividad y crecimiento del PIB, pero sobre todo los problemas sociales como una alta tasa de desempleo y una deuda externa brutal. La excepción francesa, en suma, es la renuncia a debatir los problemas estructurales del país. -Sin embargo, en todas partes cuecen habas. En Alemania la gente ahora no está nada orgullosa de la situación y el grado de satisfacción en el Reino Unido tampoco es muy alto. De hecho, aún hoy siguen hablando de la pérdida de una británica grandeur -Es natural. Todas las democracias tienen buenos y malos momentos, todas tienen que lidiar con cambios internos o externos. El capitalismo y las democracias cambian de cuando en cuando y ahora estamos confrontados a una de esas grandes transformaciones debido a la proliferación de la violencia o de las amenazas a la libertad, a la globalización, a mayores riesgos internacionales en sanidad y medio ambiente y a las nuevas revoluciones tecnológicas. Francia no es el único país que ha tenido problemas. Si uno observa a los Estados Unidos a mediados de los setenta, teníamos una situación muy mala, con problemas institucionales como el Watergate, una economía asentada en la stagflación gran desempleo con gran inflación y escaso crecimiento. Problemas diplomáticos y estratégicos... Si miras al Reino Unido, estuvo decayendo durante prácticamente treinta años y llegó a un estado tan delirante que cuando Thatcher intentó redesarrollar el país se encontró casi con un ambiente de guerra civil. -El crecimiento de Francia y Alemania fue impulsado por un consenso económico- social que ahora cuesta redefinir. Sin embargo, en Alemania, incluso antes de que el Estado tomara cartas en el asunto, las empresas y los trabajadores impulsaron reformas en diferentes sectores. -Por supuesto, Francia y Alemania tuvieron mucho éxito después de la Segunda Guerra Mundial, así que les resulta más difícil moverse. España, por ejemplo, era un caso muy distinto. En cierto modo tenía una situación marginal en Europa y un desarrollo separado, de modo que, cuando España se integró en Europa, se dio un enorme movimiento de modernización... En Alemania tiene usted razón, incluso antes de la Agenda 2010 existían esfuerzos por parte de las compañías y de los sindicatos para modernizar determinados aspectos. Ahora Schröder, mejor o peor, trata de llevar adelante verdaderas reformas- ¿Hasta qué punto existe una fórmula universal para la modernización, como predica cada escuela de política económica? -Sería muy equivocado pensar que con la globalización vamos a obtener una fórmula también global y única para resolver los problemas de modernización. No; hay que tener en cuenta cada situación específica. Ni siquiera Un experto humanista Nicolas Baverez aparece presentado como politólogo, economista, pensador, sociólogo, historiador, ensayista o publicista, aunque en realidad trabaja básicamente con leyes en la firma Gibson, Dunn Crutcher de París, donde es un miembro del Grupo de Transacciones Corporativas. A lo largo de su carrera ha asesorado a gobiernos y entidades tanto públicas como privadas, muy especialmente en el ámbito del ferrocarril y las autopistas. Previamente, Baverez había actuado como magistrado en el Tribunal de Cuentas y fue miembro del gabinete del presidente del Parlamento francés. Su educación incluye el Instituto de Estudios Políticos, una licenciatura en Historia por Nanterre, de sociología en la Sorbona y finalmente la Escuela Nacional de la Administración. Además de ello, Baverez es un escritor casi compulsivo que ha publicado todo tipo de textos, entre ellos una respetada y significativa biografía de Raymond Aron. Con la aparición de La France qui tombe lo que era una celebridad discreta y en tono de experto se ha transformado en algo más parecido a la fama pop. Es otro signo de los tiempos. puedes hacer la modernización en el ámbito europeo, la modernización es un proceso de cada país y han de darse tres condiciones. Los ciudadanos han de ser conscientes de la necesidad de cambiar, una ambición nacional y un liderazgo fuerte que sea capaz de llevar adelante las reformas. En Francia tenemos el primer factor, con la gente muy descontenta de cómo va el país, pero no tenemos ningún proyecto alternativo, ni en la izquierda ni en la derecha, y tampoco tenemos un liderazgo fuerte. Por eso estamos en una situación difícil, porque la gente está enfadada y eso crea un peligro para las democracias porque deja un amplio espacio para los extremistas y para la violencia social. En Alemania, España y el Reino Unido, tan diferentes como son, se han dado condiciones similares, como es una generación de nuevos líderes. Estos líderes han sido capaces de tomar riesgos para hacer lo que consideran necesario para sus países. Uno puede pensar lo que quiera sobre los señores Blair, Schröder, Aznar o ahora Zapatero, son muy diferentes en muchas cosas, pero todos están dispuesto a aceptar riesgos. En Francia, no. -Ustedes tienen al señor Sarkozy, cuya carrera hacia la presidencia parece imparable. -Bueno, Francia se va a plantear en el 2007, año de las elecciones presidenciales, dos cuestiones: si seremos capaces Baverez ha sido asesor de distintos gobiernos y entidades francesas (pasa a la página siguiente)