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ABC VIERNES 31 12 2004 Espectáculos 57 VIERNES DE ESTRENO UN AÑO DE CINE Tiovivo c. 1950 Ajeno a modas coyunturales, Garci sigue embozándose en la nostalgia con este mosaico de escenas matritenses gozosamente imperfecto pero inimitable. Big Fish Tim Burton se dejó de pintar monas y volvió a su universo bizarro y salomónico con esta fantasía encadenada que encierra una honda reflexión paternofilial. La Pasión de Cristo Mel Gibson hizo correr ríos de tinta y sangre con esta impresionante recreación de las últimas horas de Jesús. Una obra que tardará en olvidarse. Los increíbles Geniecillos al hombro TEXTO: JAVIER CORTIJO No hace falta rebuscar mucho en el baúl de los recuerdos del desván de la fantasía cinéfila para toparse con cierta tendencia cascabelera de retrato publicitario con que algunos animadores y visionarios de los años cuarenta y cincuenta decidieron posar para la posteridad: así, vemos a Walt Disney, George Pal, Ray Harryhausen o Walter Lanz sentados en sus mesas de operaciones con sus personajes, duendes y geniecillos saliendo a borbotones de sus quijoteras privilegiadas y posándose en sus hombros cual caspa dorada, subiéndose a sus barbas y jugueteando entre papeles y estilográficas con el descaro de las criaturas del país de las maravillas. Aceptando esta entrañable y camp estampa y adaptándola a este año que ya se va por la tangente, sería muy sencillo imaginar a Mr. Increíble, Elastigirl, Dash, Violet, Jack- Jack, Frozone o Syndrome revoloteando por cada uno de sus doce meses y, allá en el fondo, cual Velázquez en Las Meninas vislumbrar a su sumo hacedor John Lasseter dando los últimos retoques a sus muchachos. La verdad es que apostar sobre Pixar no tiene ningún mérito. Más bien es una cobardía ventajista y comodona ya que, desde que se apoltronaron en el Olimpo popular allá por el 95 con Toy Story 2 cada año y poco han donado a la ciencia cinéfila una obra bastante maestra con puntualidad de relojero suizo, y eso que el proceso, repensado y andamiaje que acarrean no es precisamente cosa del Dogma 95- -que, por cierto, sólo tiene diez años escasos y ya parece que lleve garrota y dentadura postiza- Sin embargo, esta temporada han saltado la banca del cine de animación por la puerta grande con un zafarrancho torbellinesco que hasta se ha atrevido con el territorio tabú donde otros habían pinchado en hueso: la recreación de personas humanas (a pesar de que la factoría de Lasseter también produjo ejemplos tan curiosos como ese juguetero de Toy Story tan clavadito al escritor Carlos Ruiz Zafón) Así, el nivel anatómico y muscular conseguido por los ingenieros de Pixar en Los increíbles es tal que haría estallar de envidia al doctor Tulp y sus colegas inmortalizados por Rembrandt. ¿Nos pasamos de hiperbólicos? Tal vez, aunque el entusiasmo de toparse con semejante rizado de rizo en un campo tan efervescente como el cine animado ¿será casual que, en este quinteto ideal, haya dos ejemplos de esta disciplina y otro más- Escuela de rock -del llamado cine para todos los Los increíbles una joya de película, un hito condenado a revalorizarse y que demuestra lo difícil que es abordar este género Apostar por Pixar no tiene ningún mérito. Cada año ha donado a la ciencia cinéfila una obra bastante maestra público? mueve a estos excesos, a pesar de que cada vez se están vendiendo más papeletas para adjudicarle a Lasseter el título de heredero directo y mejorable del mismísimo Disney. Se- ría algo repetitivo (el filme se estrenó hace un rato) recordar las virtudes, sanotas y relucientes como las mejillas de un bebé rollizo, de esta joya. Simplemente anotemos algunas que se pueden escapar en el primer y alucinado visionado ese alfiler moscardón de Edna, esa línea aerodinámica de Frozone, esa oficina siniestra donde a Mr. Increíble apenas le llega la camisa al cuello, ese toque Hellboy que le brota a Jack- Jack al final (por cierto, quien tenga un bonito retoño de unos diez meses comprobará hasta qué punto están clavados los ademanes infantiles en este personajillo) retazos y requiebros de una película literalmente inagotable, por mucho que a algunos pejigueros les parezca estrecha de sisa durante la primera media hora. En fin, un hito condenado a revalorizarse y que demuestra lo difícil que es bordar este género, por mucho talonario disponible ¿verdad, Espantatiburones Lástima que hasta verano del 2006 no disfrutemos de Cars lo nuevo de Pixar. Habrá que ir pensándose sustituto para el top five del año que viene.