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56 Espectáculos VIERNES 31 12 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO UN AÑO DE CINE Zatoichi Takeshi Kitano le hincó el colmillo al Japón samurái en esta lírica ensalada de sangre digital. Sólo la coreana Memories of murder le tosió este año. Collateral Fantástica demostración de virtuosismo por parte de Michael Mann, este poderoso thriller supuso la revelación de Jamie Foxx, que se come al canoso de bote Cruise. Spiderman 2 En las procelosas aguas de las secuelas y remakes sobresale esta trabajada continuación de los saltos del hombre- araña. Sólo Hellboy le hizo sombra superheroica. Con una quiebra total de convencionalismos y apoyada en un minino carismático, la ciénaga volvió a brillar reccional tenía un as en la manga, un as tramposo y felino, amenazador quien oza importunarme y tierno a la vez. Un gato de lindos ojos aupado sobre la voz del mejor Banderas que los tiempos oyeron. La trilogía ogro- asno- gato produjo sobre el espectador sensaciones impactantes: amores a prueba de pociones, celos, amistad, ronroneos, bufidos y grandes dosis de ternura compartida. Lo mejor de Shrek 2 no es sólo que rompe los cánones clásicos de una sociedad convencional (destroza de un plumazo la tiranía que el culto a la belleza impone sobre la sociedad de hoy en día, al tiempo que ridiculiza a los metrosexuales) sino que crea una evidente complicidad con la butaca. Sorpresa por encima de la primera sorpresa y puñados de guiños aquí y allá, identificables y saludados con evidente jolgorio por el personal de a pie. El mayor saludo de este completo trabajo fue el continuo homenaje al cine en su generalidad, desde la grandiosa escena de la liberación de Shrek y sus acólitos (un prodigio de talento que parece imposible imaginar) hasta la puesta en escena de Banderas y su minino con un final en forma de bola de pelo que te deja perplejo por la resolución de la escena. En suma, un inteligente triunfo de lo interno ante lo externo, y el regreso a la filosofía del 68. Si Sartre levantara la cabeza... Shrek ha conquistado los corazones del público y su aventura es la más taquillera del año Shrek 2 El ogro que vio un lindo gatito TEXTO: JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Que se mueran los guapos, y la cultura convencional, los buenos modales y los pijos, sobre todo, que casquen los pijos. Esta historia de un ogro que se llevó el lodo al agua y el gato al hombro ha batido todos los récords de taquilla del año pero, fundamentalmente, ha superado profundos convencionalismos: el de que nunca segundas partes fueron buenas (y ésta no sólo lo es sino que supera a la primera) el de comer perdices, sustituido por el de tragarse guaperas y hadas madrinas; o el de la bella galaxia, en este caso desplazada por la sucia ciénaga. Shrek 2 tenía ante sí el difícil reto de pasar por encima de la originalidad y sorpresa que produjo la primera entrega. Un complicado reto. Empero, el trío de directores, Adamson, Asbury y Vernon, hurgó aquí y allá, en los vericuetos de todos los cerebros talentosos para construir un guión completo, más allá del final feliz y edificado sobre el ¿y mañana qué? un mañana que estaba repleto de suegros ceñudos y rivales pérfidos sacados del corazón de Serrano Street. Para ahondar más profundamente en la diana del corazón, el triplete di- Escuela de rock Alta fidelidad TEXTO: ANTONIO WEINRICHTER Esta temporada el cine musical ha tocado muchos palos: el ballet The Company el gospel Fighting Temptations un biopic de Cole Porter De- Lovely un show de Webber El fantasma de la Ópera y hasta el rhythm blues de Ray Charles en la todavía inédita Ray Más modesta que la mayoría de ellas, Escuela de rock tiene a su favor ser una comedia juvenil- infantil, habría que decir con vocación comercial que no sólo no molesta- -lo que ya es mucho decir- -sino que demuestra un profundo grado de conocimiento de su tema. El mismo conocimiento que exhibe su protagonista, un desastrado y fracasado músico de rock duro que se hace pasar por profesor de una selecta escuela: en tal tesitura, y porque no sabe hacer otra cosa, opta por enseñar a los críos a rocanrolear. El argumento no peca de original: sigue el esquema de aquellas comedias de Judy Garland y Mickey Rooney en las que un grupo de chicos revela su talento poniendo en pie un show. Pero en el proceso, además de lanzar pullas contra la música seria otra vieja tradición hollywoodense ésta de enfrentar la cultura alta y la popular, la película revela algo del originario poder liberador del rock. Y lo hace como decimos, con conocimiento de causa, gracias al impecable pedigrí del actor Jack Black (aquel Alegre y festiva como un viejo single que en Alta fidelidad echaba a un cliente de su tienda por pedirle un fofo disco de Stevie Wonder) y del director Richard Linklater, que en sus últimas películas se muestra como un prodigio de versatilidad, del film animado Waking Life a su auto- secuela Antes del atardecer Sin duda, ésta última es mejor película que Escuela de rock pero lo que se trata de celebrar aquí es la capacidad de Linklater de salir airoso de empresas tan diversas: es más imprevisible que Soderbergh y eso en el Hollywood corporativo tiene su mérito. Y en el mundo del rock corporativo de consumo global el mérito está en haber hecho una película tan sencilla y efectiva, alegre y ruidosa como un viejo single de la Stax justo cuando la música pop cumple cincuenta años; son menos que los 400 del Quijote, pero es una efeméride que también cabe celebrar. Además, si sus niños la ven les puede vacunar contra la tentación de querer ser triunfitos ni upadances