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10 VIERNES 31 12 2004 ABC Nacional El desafío del plan Ibarretxe sale adelante gracias a ETA y obliga al Gobierno a apoyarse en el PP Zapatero acuerda con el lendakari hablar el día 7 para fijar una cita con el jefe del Ejecutivo para ayudarle a afrontar el desafío independentista y le recomienda el recurso urgente al Tribunal Constitucional ÁNGEL COLLADO MADRID. El visto bueno de la banda terrorista ETA al plan secesionista de Ibarretxe, plasmado ayer en el Parlamento vasco al permitir que el proyecto se aprobara con mayoría absoluta gracias al apoyo de tres de los seis diputados que el brazo político de la banda tiene en la Cámara autonómica, deja en evidencia toda la estrategia de cesión, apaciguamiento y buen talante ante el PNV seguida por el Gobierno de Zapatero desde que llegó al poder. En su afán de acercar posiciones al partido de Ibarretxe, los socialistas vascos, al menos su secretario general, Patxi López, habían asumido oficialmente postulados nacionalistas en su propuesta de reforma del estatuto presentada este mismo mes. El giro del PSE, aunque sancionado desde la Moncloa, había caído mal en muchos sectores del PSOE, incluidas las direcciones del partido y del grupo parlamentario, bien por su inoportunidad o por ir contra la tradición de la organización socialista, como han destacado Alfonso Guerra o Nicolás Redondo. b Rajoy habló ayer El procedimiento a seguir El Consejo de Gobierno del País Vasco ratificó ayer la aprobación del plan Ibarretxe, que será publicado el próximo lunes, 3 de enero, en el Boletín Oficial del Parlamento autonómico y será remitido ese mismo día al Congreso. La propuesta se remitirá a la Cámara Baja en forma de proposición de ley y, posteriormente, deberá ser calificada, sin ningún plazo determinado de tiempo, por la Mesa del Congreso. El órgano de gobierno de la Cámara Baja se encargará de analizar el proyecto para comprobar si cumple los requisitos constitucionales y estatutarios establecidos Si considera que estos criterios se cumplen, ordenará su publicación y remitirá el texto al Ejecutivo. Por el contrario, si aprecia el incumplimiento de algún trámite o concluye que la propuesta adolece de defecto de forma, lo comunicará a la Cámara autonómica y suspenderá su tramitación. Frente a la estrategia tejida en los últimos meses de marginación del PP y acercamiento a todos los grupos nacionalistas e independentistas del arco parlamentario, Zapatero tendrá que apoyarse ahora en el PP para rechazar, previsiblemente antes de las elecciones vascas, el plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados. De este mo- do, el PSOE no podrá presentarse en esas elecciones como punto equidistante entre nacionalistas y populares, que incluían incluso la posibilidad de buscar después un acuerdo con el PNV, previa renuncia al plan Ibarretxe, con la reforma de estatuto como alternativa negociable para los nacionalistas. Zapatero, que ayer volvió a guardar silencio pese a la magnitud del reto lanzado por el presidente del gobierno autonómico con el respaldo esta vez de una banda terrorista que ha asesinado a cerca de novecientas personas, ha impulsado una reforma del Código Penal para evitar que Ibarretxe tenga que enfrentarse a una pena de cárcel si convoca, como ha anunciado, un referéndum sobre su plan, asunto para el que carece de competencias. Era una medida puesta en marcha por el Ejecutivo del PP para frenar el plan Ibarretxe. El dirigente nacionalista vasco, al margen de todo procedimiento oficial, cerró ayer su intervención con el anuncio de que iba a llamar por teléfono a Zapatero para abrir un proceso inmediato de negociación formal al que iremos con un espíritu y talante abierto El presidente del Gobierno atendió su llamada y quedaron en volver a hablar el día 7 para buscar una fecha. Mientras ERC, los principales aliados parlamentarios del PSC, se congratulaban de que los nacionalistas vascos hubieran provocado el primer conflicto institucional real en el sistema democrático, el presidente del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, llamó a La Moncloa para cerrar filas ante el reto de Ibarretxe y pedirle una entrevista personal que se celebrará también después del 6 de enero. En la breve conversación, ambos políticos hablaron de la gravedad del problema, pero no de respuestas conjuntas por falta de tiempo, aunque Zapatero quedó en informar a Rajoy de la cita que vaya a dar a Ibarretxe. Moncloa no JOSEBA EGIBAR CON LA AYUDA DE ETA N O hay otra forma de interpretar la aprobación ayer del plan Ibarretxe en el Parlamento vasco: Sozialista Abertzaleak, siguiendo una indicación del prófugo de la Justicia Josu Ternera, de quien se afirma ser quien dirige en estos momentos ETA, ha prestado los votos necesarios para esa aprobación. Lo mínimo que cabe decir es que el plan Ibarretxe nace con la ilegitimidad de los votos que nunca han condenado la violencia terrorista ni han roto sus ataduras con ETA. En un momento en el que ETA está más cerca de la derrota que nunca, en un momento en el que los poderes del Estado democrático, desde su legitimidad, han llevado a ETA a esa situación de debilidad extrema, gracias al plan Ibarretxe, ETA se erige de nuevo en árbitro de la política vasca. Si desde un inicio ETA no buscó otra cosa que impedir primero la aprobación del Estatuto de Gernika y después buscar que no pudieran ponerse en marcha sus instituciones, tratando siempre de deslegitimar el significado político del mismo- -acuerdo, pacto, compromiso, institucionalización de la pluralidad de sentimientos de pertenencia- hoy ve más cerca que nunca, en este su momento máximo de debilidad, la consecución de la meta. Gracias al plan Ibarretxe. Por eso Arnaldo Otegi dijo ayer con toda claridad dirigiéndose a los parlamentarios del PNV: sepan ustedes que estos votos no son para trapichear con Madrid, es decir para volver al núcleo político del pacto, del compromiso, de la institucionalización del pluralismo. Son votos, es la única interpretación posible, para retomar lo que se pretendió con el pacto de Estella Lizarra: definir desde la hegemonía y la exclusividad nacionalista el conjunto de la sociedad vasca. Aquel pacto fracasó. Pero ahora se pone de manifiesto lo que es la esencia del plan Ibarretxe: transformar el fracaso en victoria, aunque sea con retraso, el retraso necesario para que los poderes del Estado hayan colocado a ETA en situación de extremada debilidad. El nacionalismo vasco que ha estado clamorosamente ausente de este esfuerzo por derrotar a ETA cosecha los frutos de la misma. Pretendía hacerlo sin que se notara. Pero ni ETA ni sus portavoces políticos, Sozialista Abertzaleak, estaban para dejar pasar la ocasión y no recordar al PNV que sigue en deuda con ellos. Pase lo que pase con el plan Ibarretxe, a pesar de que previsiblemente no obtendrá la mayoría necesaria en el Congreso de los Diputados, independientemente de que las próximas elecciones autonómicas sean un plebiscito en torno al susodicho plan, lo que ya es claro hoy es lo que significa para los vascos no nacionalistas, para los vascos de identidad compleja, de complejos y plurales sentimientos de pertenencia: enterrado el Estatuto, como proclamó hace pocos días Otegi, su condición de ciudadanía se encuentra en peligro. Y además, siguiendo la observación de Egibar, ni siquiera son vascos al no sentirse cómodos con el plan Ibarretxe. Es muy probable que haya que enfrentarse a la situación sin dramatismo y con mucha inteligencia. Pero la situación es, objetivamente, dramática y grave. Es de esperar que el PSEPSOE y el PP sepan actuar con la inteligencia y la capacidad política que requiere la situación.