Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 31 12 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY El cadáver de Jesús Caldera por defender hasta la muerte los papeles del Archivo de Salamanca sería un cadáver exquisito LOS TRAMPOSOS OMA nísperos, Tomasa, hasta que se te salgan por el galillo y te vayas por la pata abajo, que ahora resulta que estos socialistas que nos desgobiernan son unos fulleros y te cambian las cartas, cargan los dados y dan gato por liebre. Ahí tienen ustedes a la todavía excelentísima señora ministra de cuota doña Carmen Calvo, montada a horcajadas sobre la Cultura, a la que le da cada galope que la deja derrengada y rendida, dando las boqueadas y que ya no la conocen ni los graduados escolares. Se ha empeñado en darles a Maragall y a Carod- Rovira los documentos del Archivo de la Guerra Civil, arrancándolo de Salamanca, aunque ya veremos si eso sucede porque el alcalde se ha puesto farruco y ya sabemos lo que son alcaldes farrucos en Celtiberia. Aquí, en estos páramos, todo es posible cuando hay alcaldes por medio, y lo mismo sale un Pedro Crespo que ahorca al capitán en Zalamea, que un Andrés Torrejón al que se le hinchan las narices y le declara la guerra a Napoleón Bonaparte. Pero salgan o no salgan de Salamanca los documentos archivados, que no saldrán, porque este Julio Lanzarote parece que tiene pundonor y lo que hay que tener, lo más chusco del caso es que Carmen Calvo, a la sazón consejera de Cultura del profesor Manolo Chaves, echó el cerrojo y puso blindaje a los papeles de Medinaceli para que no se los llevaran a Toledo y se quedaran en Andalucía. Levantó alrededor del archivo una muralla legal y blindó los documentos de aquel Archivo. La ministra de Cultura que entonces se quedó con tres palmos de narices fue Esperanza Aguirre. Lo que hizo entonces Carmen Calvo en Sevilla lo va a hacer ahora la Junta de Castilla- León en Salamanca, y la pícara Carmen Calvo dice que eso es anticonstitucional. O sea, el cambiazo y la trafulla. Gobiernan con el embudo y como trileros, y en este caso también como trileras, añado, para que no se corran las feministas. Pues dejemos a Carmen Calvo, démosle tiempo de pasar la vista por encima de la biografía de Cervantes, ahora que estamos con los cuatrocientos años del Quijote, y vayámonos a encontrar a Jesús Caldera, casi flamante y todavía excelentísimo señor ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Este Caldera, mire usted por dónde, es diputado a Cortes por Salamanca, que el mundo es un pañuelo, y cuando se planteó hace años la reivindicación catalana para llevarse a Cataluña algunos documentos del Archivo salmantino de la Guerra Civil, anunció por lo celtíbero y sin irse por las ramas que para sacar un papel de allí tendrían que pasar por encima de su cadáver Claro está que hasta en los cadáveres hay jerarquías, y no es lo mismo el cadáver de un simple diputado, que los hay a cientos (trescientos cincuenta exactamente) que el cadáver de un ministro, que sería obviamente un cadáver exquisito. Ahora, precisamente ahora, cuando lo han hecho ministro por la gracia de Zapatero, no va a poner su cuerpo serrano y ministerial delante de las huestes de Carmen Calvo para defender los documentos del Archivo de su tierra y desagradar así al Tripartito, que para estos socialistas laicos es como desagradar a la Santísima Trinidad, porque es quien manda. T IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA La macroeconomía es el camino más seguro hacia la felicidad. A menos que gobierne la izquierda; entonces, ni eso. Después de ocho años de gobierno de la derecha plutocrática el PSOE carece de cuestión social que llevarse al Consejo de Ministros LA CUESTIÓN SOCIAL S este un mundo raro y feliz. Ya no hay cuestión social, pues no existen pobres de los de verdad. El pobre es un ente de ficción: ese señor, harapiento y feliz, que dibuja Mingote y que vive, alegre y feliz, debajo de un puente. No es extraño que los gobernantes puedan dedicarse a otras ocupaciones más serias, como descuartizar archivos, destruir naciones, casar homosexuales o aliar civilizaciones. ¡Qué tiempos oscuros aquellos en los que gobernar consistía en hacer, o, más bien, en dejar de hacer, algo en favor de los pobres! Hoy la pobreza es distante y exótica, y hay que viajar muy lejos para toparse con ella. Amar al prójimo, orondo y guapo, es cosa fácil. Al menos, nos queda la inmigración. Repele tanto la pobreza que hasta les negamos a los pobres, con el pan, el nombre, y recurrimos al eufemismo: los necesitados los menos favorecidos los indigentes o los marginados Son menesterosos hasta de concepto. A mí me gustan las palabras antiguas y rotundas, como pobre y viejo A lo peor, no los vemos porque no los queremos ver. Y, gajes del materialismo, lo que no se ve no existe, y lo que no existe, no se nombra. Y, sin embargo, están ahí y no son transparentes. Son, todos ellos, pobres: los que pasan hambre del cuerpo y del espíritu, los que no han sido invitados a la fiesta, los embriones destinados a la muerte, los niños abandonados o explotados, los ancianos despreciados, los enfermos, los que padecen injusticia, los maltratados, los drogadictos, los que carecen de trabajo... Forman el verdadero ejército de reserva de la sociedad del bienestar, la cara apenas oculta de la buena sociedad, los otros españoles, los que nunca ganan las elecciones, el escaparate en sepia que no queremos contemplar. Y el capitalismo es, como la democracia, sólo el mal menor; por lo tanto, un bien. Aterra imaginar los males mayores. E Pero la cuestión social no existe. Ni siquiera después de un Gobierno calificado por sus enemigos como franquista, neoconservador en las versiones más piadosas, o, sencillamente, fascista. ¿Acaso recuerdan ustedes alguna medida contra la miseria adoptada por el partido de la clase obrera hoy en el Gobierno? Y es que el legado económico y social del PP ha sido, si prescindimos de los detalles, es decir, si adoptamos una perspectiva hegeliana que no necesita acudir a la nariz de Cleopatra ni al harapo del pobre, bueno. Pero la realidad exige también el primer plano, y no sólo las grandes distancias. La macroeconomía es el camino más seguro hacia la felicidad. A menos que gobierne la izquierda; entonces, ni eso. Después de ocho años de gobierno de la derecha plutocrática el PSOE carece de cuestión social que llevarse al Consejo de Ministros. Un partido socialista y obrero sin pobres es como un Ejército sin misiones humanitarias de paz. Pura ociosidad. Y así, ante la falta de cuestión social, al Gobierno no le ha quedado otro remedio que inventársela. No le falta imaginación en el empeño. Ya ha pasado un tiempo suficiente para atisbar por dónde va la cuestión social: retirar las tropas de Irak, cuando contaban con todos los avales de las Naciones Unidas, una ley contra la criminal violencia de género (si no hay pobres, al menos hay mujeres) legalización masiva de inmigrantes (si no hay pobres, habrá que producirlos) y matrimonio entre homosexuales (tal vez, pobres de sexo) Y uno mira alrededor y se pregunta: ¿de verdad, no hay cuestión social? Menos mal que andan por ahí muchos religiosos y laicos católicos y alguna que otra organización humanitaria para cuidar de los pobres. Uno llega a pensar si no es que se los inventan. Feliz Año Nuevo a todos, y muy especialmente a los pobres, a quienes no fueron felices en este 2004, raro y feliz, que termina.