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ABC VIERNES 31 12 2004 Opinión 5 Lo sigue intentando El Real Madrid presentó ayer a su nuevo fichaje, que, para que siga la racha, es otro entrenador: el brasileño Vanderlei Luxemburgo. Después de Sacchi, otro técnico metido ahora a director de fútbol del club, Florentino Pérez sigue explorando su modelo: García Remón, Camacho y Queiroz quedaron en el camino, yermo de títulos desde la destitución del poco moderno Del Bosque. Negro bisiesto Lo que empezó siendo un año nefasto, en el que España vivió en marzo una de las fechas más tristes de su historia, termina diciembre con similares trazas de negrura. En el exterior, el bisiesto tuvo como postre la mayor catástrofe que el planeta recuerda. En la esfera interna, 2004 se despide con un órdago directo a la convivencia de los españoles lanzado desde el País Vasco, con ciudades levantadas para defender su patrimonio y con un Gobierno que no para de rectificar y cuya musculación política deja demasiado que desear. Un año interminable, que por si fuera poco tenía un día más. Se abre la veda Mientras Castilla y León diseña su defensa del Archivo de Salamanca, en la que pretende implicar a todas las Comunidades autónomas, se multiplican en estos días las peticiones de devolución de patrimonio de unos lugares a otros. La falta de consenso con que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha resuelto el asunto del Archivo de la Guerra Civil abrirá batallas en media España. JAIME GARCÍA Adelante, atrás... Unas horas ha tardado el Ejecutivo en rectificarse a sí mismo e incluir en la reforma del salario mínimo el compromiso de revisión que en la víspera eliminó del acuerdo con los sindicatos. No fue la única marcha atrás del día; también ha suprimido del Reglamento de Extranjería la regularización inmediata (permiso de residencia y trabajo) de los imanes que lleguen a España para servir el culto de los musulmanes. No rectificó en cambio respecto a las bodas entre homosexuales, que ayer aprobó en Consejo de Ministros, obviando las importantes recomendaciones que le planteó el Consejo de Estado. En la imagen, los ministros Montilla y Caldera y la vicepresidenta Fernández de la Vega, tras la reunión del gabinete. RECTIFICACIONES Y DESCONCIERTO FERNANDO FERNÁNDEZ ECTIFICAR es de sabios. Pero no tanto, que ya nadie sabe a qué atenerse. El martes se rompió el diálogo social, los sindicatos reaccionaron airados, engañados en su buena fe, y ayer el Consejo de Ministros ha echado marcha atrás y ha restablecido la cláusula de revisión en el salario mínimo. No importa que el vicepresidente Solbes haya quedado desautorizado, porque el talante prima so- R bre la racionalidad económica y así el presidente se podrá hacer una foto en enero departiendo amigablemente con los agentes sociales. Puede volver a pasar con Izar, pero siempre le podremos echar la culpa a la Comisión Europea. Además, para eso están los presupuestos, para compensar los costes adicionales y podemos confiar en que tarden en notarse los efectos perniciosos de la indicación de rentas en el crecimiento económico, la competitividad y el empleo. Hasta es probable que para entonces ya se hayan convocado nuevas elecciones. Las rectificaciones perpetuas definen a este Gobierno. Ayer hubo otra en política de inmigración, de la que ha desaparecido la promesa de otorgar automáticamente permiso de residencia y trabajo a los imanes. Hace unos días la ministra de Fomento presentaba un Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte que en lo que poco que tiene de realista y financiable es pura continuidad con la política anterior, pese a los desmentidos. Se anuncian rectificaciones importantes en educación respecto a la ley de calidad y universidades. Es de desear que las haya pronto en una insostenible política exterior, aunque solo sea para volver a las posiciones de siempre en Gibraltar y el Sáhara. Se puede ser comprensivo y tolerante y señalar que las dudas y vacilaciones son normales en un gobierno joven, improvisado e inexperto. Pero si es así habría también que rectificar en la composición del mismo, pues es obvio que en apenas nueve meses hay varios ministros y ministras irrecuperablemente quemados. Pero para eso haría falta que con el Año Nuevo vinieran un liderazgo claro, unas ideas firmes y un proyecto realista. Por ahora estamos instalados en el desconcierto y jugando con la confianza de los agentes sociales.