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ABC JUEVES 30 12 2004 Internacional 25 DEVASTADOR MAREMOTO EN EL SUR DE ASIA Mientras las tareas de socorro se organizan pese a la penuria de productos de primera necesidad, se siguen sacando cuerpos de las playas en medio del pillaje. En Phuket, el olor de los cadáveres flota alrededor de los hospitales Saqueos y robos en los hoteles destrozados por las aguas TEXTO: CAROLINE SALLÉ FOTO: AFP PHUKET. A medida que pasa el tiempo, se descubre la magnitud de la tragedia en las costas de Tailandia. En las localidades más afectadas, el olor de los cadáveres en descomposición flotaba alrededor de algunos hospitales, delante de los cuales se han improvisado algunas fábricas de ataúdes. Mientras se seguían sacando cuerpos de la localidad turística de Patong, 600 víctimas yacían en la playa de Khao Lak, 70 kilómetros al norte de la isla de Phuket. Entre ellas, una familia de cuatro franceses que vivía allí durante todo el año. Otra familia de franceses se alojaba durante las vacaciones. El padre, que sigue sin noticias de su mujer y de sus dos hijos gemelos, se marchó a Francia con el cuerpo de su hija de 10 años a quien hallaron muerta. Aquí todos los hoteles han quedado sumergidos, desde los de cinco estrellas hasta las pequeñas chozas señalaba un tailandés. con dos fracturas dolorosísimas. Cuando alcancé el tejado, unos tailandeses me llevaron sobre la puerta de una habitación de un hotel hasta un helicóptero del Ejército que me condujo al hospital. Mi novia, Isabel, tuvo que andar sobre unos cadáveres para escapar. Como nuestros teléfonos móviles estaban en el fondo del océano, nos hemos encontrado gracias a nuestras familias en Francia. Aquello era como una corte de los milagros. Tal vez por el desastre, creo que en Phuket hay ganas de ayudarse unos a otros. Al llegar al hospital, el que empujaba mi camilla era un turista voluntario. Y en mi habitación, una pareja de ingleses me explicó cómo llamar al extranjero Los precios se disparan Sin embargo, aunque hay solidaridad, ésta no debe ocultar una realidad mucho más triste. Algunos precios se han disparado de repente. Los de los taxis, por ejemplo, que se han multiplicado por cuatro para cualquier trayecto entre las playas y el centro de la ciudad. Lo mismo ocurre con el agua. En algunas zonas, el precio de las botellas se ha multiplicado por 10. También desde ayer, en casi todas partes, los actos de pillaje se han multiplicado. Algunas personas con pocos escrúpulos no dudan en visitar los hoteles devastados o abandonados. No sólo participan tailandeses en los saqueos. Ayer la policía detuvo a varios turistas a los que atrapó con las manos en la masa en Patong. Es realmente asqueroso se indigna un francés que reside en Phuket. Incluso en los templos, antes de quemar los cuerpos, cogen todas las joyas. Mientras se dirigían a Khao Lak, dos personas creyeron reconocer a un francés desaparecido gracias a su melena. Cuando volvieron para comprobarlo, un anillo había desaparecido de uno de sus dedos. No tenían otro modo de identificarlo. Nunca sabrán si era él Le Figaro Los cadáveres se amontonan junto a un templo de los alrededores de Phuket la tarde, se anunció la llegada de dos barcos procedentes de esta pequeña isla totalmente devastada. Uno lleno de supervivientes y el otro cargado con un contenedor con 300 cuerpos No me extraña confirma Julien. Tras haber sido arrastrado por el mar hasta una choza, este joven francés se encontró bloqueado en medio de un amasijo de hélices de barco, de fregaderos de bares y de troncos de árboles. Pedí ayuda durante cinco horas. Una o dos cabezas me observaron sin poder hacer nada. Oía el ruido de las olas. Me decía que todo iba a venirse abajo. Después, dejé de sentir una de mis piernas: podía ver cómo mis huesos se desencajaban. Tres turistas anglosajones terminaron por pasarme un cable bajo las axilas para alzarme. El problema es que antes debía sacar mis piernas que estaban atrapadas bajo un árbol, Contenedor de cadáveres En el Sofitel, de los 30 franceses desaparecidos sólo se ha encontrado a un superviviente. Los tailandeses tampoco se han librado. En la isla de Phi Phi, las noticias no eran mejores. En la casa del gobernador de Phuket, donde se ha establecido un centro de ayuda a las víctimas, varios franceses seguían sin noticias de sus familiares. Al final de