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24 Internacional DEVASTADOR MAREMOTO EN EL SUR DE ASIA JUEVES 30 12 2004 ABC EE. UU. multiplica su ayuda ante las críticas por su tacañería b Bush interrumpe sus vacacio- nes navideñas en Texas para defender los esfuerzos humanitarios de su Gobierno ante la apocalíptica tragedia del Océano Índico PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Donde llueva en el mundo, tarde o temprano termina por salpicar a la Casa Blanca. Ante las críticas de insensibilidad y tacañería generadas por la respuesta oficial de Estados Unidos ante el apocalíptico tsunami sufrido este domingo por varios de los países ribereños del Océano Indico, el presidente Bush se ha visto ayer obligado a interrumpir sus vacaciones navideñas en Texas para defender personalmente los esfuerzos humanitarios de su Gobierno, recalcando que la anunciada ayuda de 35 millones de dólares es sólo el comienzo de un esfuerzo a largo plazo. Preguntado por los reproches de tacañería lanzados desde foros como la ONU, Bush ha insistido en que nadie puede poner en duda su solidaridad y cooperación. Según ha recordado el ocupante del Despacho Oval, el Gobierno de Estados Unidos ha facilitado durante este año el equivalente a 1.767 millones de euros en alimentos, subvenciones y suministros para hacer frente a desastres internacionales. Khao Lak, una de las localidades más castigadas por el maremoto, y lugar en el que fue encontrado el niño salvado de milagro AFP Vivos de milagro en mitad del desastre Un niño sueco se reúne con su padre tras dos días vagando por una playa ABC PHUKET. Tan solo tiene 2 años de edad, pero ha sufrido una odisea infernal. Hannes Bergstroem, de nacionalidad sueca, fue encontrado solo, vagando por una playa en la isla de Khao Lak, al sur de Tailandia, después de que el terrorífico tsunami hubiera asolado el lugar por el que caminaba. Rescatado por los equipos de salvamento, el pequeño ha sido devuelto a Suecia y entregado a su padre. No sólo han salvado su vida. Han salvado también mi alma, porque no podría vivir si lo hubiese perdido afirmó su padre que pudo ponerse en contacto con el pequeño después de que el tío de éste le reconociese en una fotografía Poca ayuda exterior Según Bush, este presupuesto supone un 40 por ciento de todo lo aportado por la comunidad internacional. Sin embargo, estadísticas como las elaboradas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) colocan a Estados Unidos entre los países industrializados con menores niveles de ayuda exterior. Dedicando a estos fines un 0,14 de su producto nacional bruto, en comparación con el 0,92 de Noruega, a la cabeza de donantes. La Administración Bush- -tras una ronda de contactos con los países más afectados- -ha anunciado la formación de un grupo central de coordinación formado por Estados Unidos, India, Japón y Australia. Para ayudar en las tareas de rescate, la Casa Blanca ha autorizado el despliegue en las zonas afectadas de unidades de los Marines y una serie de unidades navales entre las que figura un hospital flotante y varios buques tanque con capacidad para potabilizar agua. Bush ha insistido en que lo mejor es realizar donaciones en metálico a organizaciones no gubernamentales con capacidad para canalizar efectivamente recursos allí donde se necesitan. La Casa Blanca ha solicitado un informe sobre los actuales sistemas para detectar y alertar sobre la amenaza de tsunamis puesta en internet junto a las de otros supervivientes. La madre del muchacho, Cecilia, sin embargo, no parece haber tenido tanta suerte. Por el momento permanece desaparecida sin que se sepa absolutamente nada de ella. Y es que, en la inmensa tragedia de este maremoto, no han faltado tampoco historias milagrosas, sorprendentes, de quienes lograron dar esquinazo a la muerte, aunque pareciese que todo lo tenían en contra. La de Meghna Rajshejar, por ejemplo, india de 13 años, estuvo dos días a la deriva en el mar, agarrada a una puerta. Fue finalmente arrojada a la costa por la corriente y descubierta el pasado martes mientras erraba por la playa con graves contusiones en todo su cuerpo. O la de Al Howard, un turista británico que junto a su amiga francesa, Sophie Pasquier, fue a hacer submarinismo a Pulau Weh, isla indonesia que se encuentra a tan sólo 130 kilómetros del sitio en el que tuvo lugar el epicentro. Howard y Pasquier, sin embargo, salvaron la vida gracias a que en el momento del maremoto se encontraba en el promontorio más alto de la islita. Y no menos milagrosa es la historia de Ye Chia- ni, taiwanesa de seis años, que se salvó agarrándose con todas sus fuerzas a un cocotero en el momento en el que el tsunami barría la playa. LLORA INDONESIA PERCIVAL MANGLANO I ndonesia menangis Llora Indonesia. Así titulan, una vez mas, los noticieros de las televisiones indonesias sus programas especiales dedicados a la tragedia del terremoto y subsiguientes olas gigantes acaecida en este país. Dicho lema fue utilizado hace apenas un mes cuando un terremoto destruyó la ciudad de Nabire en el extremo opuesto de Indonesia, en la isla de Papúa (5.000 kilómetros separan los asolados extremos de este inmenso país; la distancia aproximada entre Londres y Moscú) Un par de meses antes también dominó los titulares cuando una bomba explotó en las cercanías de la Em- bajada Australiana en Yakarta, matando a una decena de viandantes, todos indonesios. Pero esta tragedia fue provocada por el hombre. Es precisamante en este dilema en el que se debate la opinión publicada en Indonesia estos días. El país había incrementado notablemente sus medidas de seguridad ante la amenaza de un atentado terrorista coincidiendo con las fiestas de fin de año. Y, sin embargo, la verdadera amenaza ha resultado ser la madre naturaleza. ¿Se están malgastando los recursos del estado preparando medidas contra una amenaza objetivamente menor (por lo menos, en cuanto al numero de víctimas humanas) como pudiera ser el terrorismo frente a los terremotos? ¿Se ha equivocado el Gobierno indonesio de enemigo? ¿O ha sido presionado para equivocarse? Algunos están ya haciendo estas preguntas en voz alta, criticando abiertamente los derroteros por los que es- tá avanzando la guerra contra el terrorismo en el Sureste Asiático. Es un error comparar la longitud de las listas de víctimas para calibrar la gravedad comparada de las amenazas terrorista y natural. Por una simple razón que va más allá de la evidente intencionalidad de una frente a la casualidad de la otra. El objetivo terrorista no es la muerte humana. Este es su medio. Su mirilla apunta a las instituciones, los valores, la pacífica convivencia de una sociedad. Los muertos sobre el asfalto son los catalizadores de una reacción que se quiere destruyan los antedichos objetivos. Las tragedias naturales matan, pero provocan la reacción opuesta. Hacen aflorar los sentimientos más nobles de la condición humana la solidaridad, el desinterés, la empatía... Lo estamos viendo ya. Indonesia llora, pero sus lágrimas reflejan amor, no rabia