Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 Cultura MIÉRCOLES 29 12 2004 ABC Muere en Nueva York Susan Sontag, conciencia crítica de un mundo paradójico y terrible La escritora, en constante compromiso político, falleció a los 71 años víctima de la leucemia b Don Felipe y Doña Letizia envia- ron ayer un telegrama de pésame al hijo de la autora, que el pasado año recibió el premio Príncipe de Asturias de Literatura ALFONSO ARMADA VALLELADO. Se apagó ayer en Nueva York a los 71 años de edad víctima de la leucemia, una enfermedad con la que luchó a brazo partido con las armas de su poderosa inteligencia y de su voluntad, Susan Sontag, conciencia crítica de Estados Unidos y de una época paradójica y terrible. Hasta sus últimos días no dejó de contemplar el mundo con una mirada lúcida, que le sirvió para desmontar las falacias de la fotografía y de la publicidad, del poder sin límites y de los intelectuales acomodados. Hasta Sarajevo, adonde acudió en pleno cerco para dirigir Esperando a Godot la obra cumbre de Samuel Beckett, llevó su compromiso político y su certeza de que la conciencia social y el ejemplo personal siguen siendo ingredientes imprescindibles de quien pensaba que las palabras pueden servir para desmontar los simulacros de poder y los horrores del totalitarismo y del nacionalismo exacerbado. Aunque de cerca intimidaba con su mirada taladradora, que sopesaba a su interlocutor y el rigor de sus argumentos, Susan Sontag era capaz de una intensa simpatía, como demostraba cada mañana a sus compañeros de mesa en el devastado hotel Holiday Inn de Sarajevo. Fue capaz, junto a su amigo Juan Goytisolo, de llevar su denuncia del nacionalismo racista de los radicales serbios al corazón de Bosnia, donde se jugó el tipo, y de revisar las propias tesis que había desplegado en libros convertidos en verdaderos hitos del ensayismo estadounidense de la segunda mitades del siglo XX, como Sobre la fotografía Contra la interpretación o La enfermedad y sus metáforas con una prosa cuya belleza y precisión no hacían sino enaltecer la lucidez de unos análisis que la situaron a la cabeza de la intelligentsia crítica estadounidense, a la par de figuras europeas como su estimado Roland Barthes. Fiel a su crítica de la crítica, revisó en su último ensayo sus propias deducciones en un volumen que acaso se convierta en su mejor testamento político, Ante el dolor de los demás Con una de las desgarradoras estampas de los horrores de la guerra trazadas por Goya, Sontag puso en duda sus propias deducciones acerca de que las fotografías del sufrimiento acaban por anestesiar la compasión del espectador, e hizo hincapié en la necesidad de ponerse en el lugar de la víctima para entender el alcance del dolor, huyendo siempre del sentimentalismo y la conciencia débil. En una de sus últimas intervenciones públicas, que el magazine dominical del New York Times llevó a su portada, Susan Sontag hizo una devastadora crítica de las torturas de presos iraquíes a manos de los soldados estadounidenses en Irak, negando las disculpas de la Casa Blanca de que eran obra de unas cuantas manzanas podridas Bajo el título Somos nosotros Sontag analizó la tortura como uno de los ingredientes de un poder sin contrapesos, la deriva autoritaria de los Estados Unidos en manos del Partido Republicano. Con pesadumbre, vaticinó la victoria de George W. Bush en las pasadas elecciones. Clarividencia Nacida en Nueva York en 1933, Susan Sontag estudió en las universidades de Chicago y Harvard, donde dio tempranas evidencias de una clarividencia extraordinaria, heredera de pensadoras como Mary McCarthy, Simone Weil o Hannah Arendt. Su curiosidad le llevó a analizar con herramientas filosóficas y políticas y un hambre de saber insaciable las facetas que configuran una realidad que la Escuela de Fráncfort y la teoría crítica trataron de desmontar, prestando especial atención a la publicidad, la pérdida del aura del arte reproducido hasta la extenuación (en la estela del mejor Walter Benjamín) o las formas cambiantes del capitalismo victorioso tras la guerra fría. Aunque fue en el ensayo donde dio lo mejor de sí misma, con cotas como Notas sobre lo camp o Estilos radicales se internó con avidez en territorios como el teatro y el cine, con docu- Aunque fue en el ensayo donde dio lo mejor de sí misma, se internó en territorios como el teatro y el cine Se negó a ser emblema de nada, pero era la más preclara representante de una intelectualidad neoyorquina