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18 Nacional LOS ATENTADOS DEL 11- M LA INVESTIGACIÓN MIÉRCOLES 29 12 2004 ABC GERARDO HERRERO Fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias No había un entramado de venta de dinamita, fue algo puntual OVIEDO. Gerardo Herrero esperará a que pasen las fiestas navideñas para tomar una decisión. De él depende la apertura de diligencias penales contra el teniente coronel de la Guardia Civil de Gijón, Antonio Rodríguez Bolinaga, y el capitán Carlos Montero, a quienes el agente Jesús Campillo- -bajo su mando- -entregó la cinta con las confidencias de Francisco Javier Lavandera que desvelaba la trama de la dinamita. El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias admite que aún tiene dudas sobre si los mandos de Gijón pudieron incurrir en los delitos de obstrucción a la Justicia u omisión del deber de perseguir al delincuente. En una entrevista concedida a El Comercio en el mismo despacho- -profusamente decorado con motivos navideños- -donde se celebraron los careos entre Campillo, Lavandera y los mandos del Instituto Armado, afirmó que todos se mantienen firmes en sus posiciones y ahora me toca meditar para ver quién tiene la mayor credibilidad -En las declaraciones de Lavandera, el teniente coronel Antonio Rodríguez Bolinaga y el capitán Montero cayeron en contradicciones. ¿Cuál es el punto en el que no acababan de ponerse de acuerdo? -Básicamente, en los datos ofrecidos por unos y otros. Según la Guardia Civil, Lavandera no dio información suficiente como para llegar hasta Toro y Trashorras y sus confidencias siempre eran a toro pasado. Nunca advertía de sus próximos movimientos, sólo hablaba de que los había visto o de que tal día le ofrecieron dinamita, pero nunca anunció nada que fuera a suceder en próximos días. Por su parte, Lavandera sostiene que dio datos puntuales y que llegó a identificar a los sospechosos, pero que la Guardia Civil no hizo todo lo que tenía que haber hecho. ¿Quién le resulta más creíble? -Eso es lo que estoy estudiando. Para eso sirven los careos. La credibilidad de Bolinaga o de Lavandera depende de una lectura meditada de esos careos. -Hay en su labor mucho trabajo psicológico. -Sí, la verdad es que los protagonistas de los careos siempre mantienen las posiciones, pero la credibilidad depende de otros factores. ¿Cree, a juzgar por los datos que se conocen, que hubiera sido posible evitar o al menos dificultar la matanza del 11- M? -Es muy difícil saberlo. Sólo con una bola de cristal... Si esas confidencias se hubieran tenido en cuenta y se hubiera detenido a Trashorras, los autores de los atentados hubieran buscado El fiscal jefe del TSJA, que investiga si la Guardia Civil de Gijón cometió irregularidades, asegura que el 11- M sólo se hubiera evitado con una bola de cristal TEXTO: LETICIA ÁLVAREZ FOTO: DANIEL G. LÓPEZ la dinamita en otro sitio. La verdad es que en ese momento no se contaba con datos suficientes. ¿Qué cree que pasó con la cinta de Cancienes? -No lo sé. Hay muchas preguntas en el aire: ¿cómo llegó a Cancienes? ¿por qué no se escuchó hasta un año después? ¿cómo se filtró a la prensa? ¿Es delito filtrar a la prensa un documento como ése? -No, porque en el momento en que la casete llegó a la prensa no estaba abierto el secreto sumarial sobre los aspectos contenidos en la grabación. ¿Por qué el ex jefe de la Comandancia gijonesa no la entregó a la Dirección General de la Guardia Civil? -Entendió que con el informe escrito del guardia civil Jesús Campillo era suficiente y que realmente ese soporte no tenía valor judicial. Consideró que no aportaba nada nuevo. -Sus superiores conocían el informe de Campillo. ¿Tiene pensado investigar la labor del entonces coronel Pedro Laguna? -La Comandancia de Oviedo estuvo al margen de las confidencias de Lavandera. Sí es cierto que se quiso hacer un equipo conjunto de investigación, pero la operación Pipol del Cuerpo Nacional de Policía ya estaba El único fallo de la investigación en Asturias es la existencia de dos comandancias de la Guardia Civil y que cada una fue por su lado en marcha y fue la que acabó por detener a Toro y a Trashorras. El procedimiento realmente se activó. Hubo una investigación, pero lo importante ahora es saber si se persiguió o no debidamente el delito. -Pero aún no tiene las conclusiones... -No. Hay que sopesar todas las informaciones. Después de las navidades tomaré mi decisión. ¿Piensa que existía en Asturias un entramado para la venta de dinamita? -No. Pienso que fue algo puntual, con independencia de que muchos mineros tengan o no acceso fácil a los explosivos. No se puede probar que Toro y Trashorras tuvieran una actividad continuada de venta de explosivos. ¿Son los dos avilesinos los verdaderos cabecillas de la trama o, por el contrario, hay más personas detrás? -En Asturias está claro que son ellos. Otra cosa son sus conexiones con la red islamista. ¿Cuál fue entonces el fallo cometido en Asturias? -El único fallo es la existencia de dos comandancias de la Guardia Civil y que cada una fue por su lado. ¿Es partidario de su unificación? -Sí, del todo. Además, no me parece tan difícil desde el mismo momento en que ambas cuentan con un único coronel. Es una cuestión política nada más. ¿Unir las comandancias evitaría la descoordinación? -Yo ya no sé si hubo descoordinación o no. El Nayo fue a la Policía; Rafa Zouhier, a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en Madrid; y Lavandera, a la Guardia Civil y a la Policía, en Gijón. Lavandera no parece aportar datos importantes a la operación Serpiente y por eso se queda relegada al alijo de drogas hallado en el marco de la operación Pipol de las comisarías de Gijón y Avilés. Entonces, como dicen ellos, la operación Serpiente queda durmiente. ¿Y por qué no se investigó la dinamita hallada en el garaje de Toro en el verano de 2001? -Era poca cantidad. De todas formas, la operación Pipol también los va a procesar por tráfico de explosivos. Lo que sucede es que no era una cantidad importante. -Lavandera insiste en que antes de ir a la Guardia Civil visitó la Comisaría de Policía de Gijón. ¿No tienen ésta nada que decir sobre la trama asturiana de la dinamita? -Se investigó si realmente estuvo allí, pero no le hicieron caso y no consta una denuncia por escrito. Él, por otro lado, no da una fecha concreta.