Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 Internacional MARTES 28 12 2004 ABC El líder de la OLP y favorito en las presidenciales del 9 de enero teme ser asesinado, teme la abstención y la fuerza de Hamás, teme el apoyo demasiado evidente de EE. UU. la UE e Israel... La campaña del miedo de Abu Mazen TEXTO: JUAN CIERCO CORRESPONSAL RAMALA (CISJORDANIA) Cualquiera lo diría. Mahmud Abbas (Abu Mazen) está preocupado. Tiene todas las cartas políticas en la mano; tiene asegurada su elección como presidente de la ANP el 9 de enero; tiene el apoyo sin cortapisas de EE. UU. la UE e Israel... pero también tiene miedo. Y esa preocupación, ese miedo, ese temor se reflejan en un rostro más adusto que de costumbre. Abu Mazen- -su entorno quizás aún más- -teme ser asesinado. El suceso de hace un mes en Gaza, cuando la tienda de campaña en la que se rendía homenaje póstumo a Yaser Arafat fue atacada, fue un aviso a navegantes. El líder de la OLP y Mohamed Dahlan, hombre fuerte de la Franja, salieron ilesos, pero dos de sus guardias murieron en el tiroteo. Desde entonces, las apariciones públicas de Abu Mazen han sido contadas y en ellas siempre ha estado rodeado por decenas de guardaespaldas. Dos ejemplos: la Misa del Gallo en la Nochebuena de Belén y el lanzamiento de su candidatura la mañana siguiente en Ramala. El despliegue de agentes- -su número se ha doblado a petición de... Washington- -fue impresionante. Decenas de hombres fornidos, con cara de pocos amigos, cazadoras de cuero y pistolas no siempre enfundadas, le rodearon y le impidieron, salvo contadas excepciones, el contacto directo con la gente de a pie, con los electores. La preocupación por su seguridad es tal que desde su oficina de campaña no se facilita su programa electoral y se confirma que no habrá actos multitudinarios, sino pequeños mítines en los que el acceso será restringido. Pero ese miedo nada gratuito no es el único. Abu Mazen teme, y mucho, la abstención. Su victoria en las urnas está garantizada. Pero de no producirse una participación masiva, ese triunfo electoral carecería de la legitimidad necesaria para afrontar los retos tan complejos que se le presentan. En 1996 también estaba cantada la victoria de Arafat, pero coincidieron presidenciales y legislativas y los palestinos se volcaron en unos comicios históricos. De ahí que la comunidad internacional colabore con la ANP en motivar a los ciudadanos para que se acerquen a las urnas. De ahí que Israel anuncie facilidades el día anterior, el día D y el día siguiente a la votación. Ellos también se juegan mucho en el envite. Señales claras Miedo a un atentado, miedo a la abstención... Miedo asimismo a Hamás, al boicot ya anunciado (menor participación; menor legitimidad) a la fuerza e influencia de los fundamentalistas islámicos, confirmada en la primera fase de las municipales, donde han logrado un resultado muy positivo. Abu Mazen lo ha dejado claro: No apuntaré con mis armas a mis hermanos palestinos Es decir, pese a lo que exijan Israel y EE. UU. la ANP no utilizará la fuerza para erradicar la violencia y combatir a los grupos radicales palestinos. Israel os llama terroristas; yo os llamo combatientes les dijo el líder de la OLP en el lanzamiento de su campaña electoral el sábado en Ramala. Miedo también al apoyo descarado Varios trabajadores colocan en Gaza un cartel electoral de Abu Mazen de la comunidad internacional a su candidatura. Las principales capitales occidentales, también la israelí, ya han emitido su voto. Todos a una con Abu Mazen. AFP Tanto es así que, en un gesto dirigido también a Hosni Mubarak por la liberación del espía israelí Azzam Azzam, Ariel Sharón ordenó ayer la puesta en libertad de 159 presos palestinos que volvieron a casa entre vítores y rezos. Detenido el candidato Mustafá Barghutti por pisar Jerusalén oriental J. C. JERUSALÉN. No es lo mismo permanecer que encontrarse. No es lo mismo cruzar que estar de paso. No es lo mismo tener un permiso para cruzar Jerusalén que tenerlo para permanecer unas horas en Jerusalén. No es lo mismo saludar por la ventanilla del coche que detenerse en la puerta de Damasco, la que da acceso a la parte musulmana de la Ciudad Vieja, y charlar con los viandantes. No es lo mismo. Y como no es lo mismo estar que cruzar, Mustafá Barghuti, que estuvo, y no cruzó, fue detenido ayer e interrogado por la Policía israelí durante dos horas antes de ser devuelto a Ramala. Amigos peligrosos La ANP dio por buena su salida de la cárcel pero la consideró insuficiente. Porque sólo eran 159 entre más de 8.000. Porque 50 de los liberados eran trabajadores ilegales, nada que ver con la política. Porque los restantes eran presos con pocos meses de condena por delante, con pocos meses de condena a cuestas. Flaco favor, según se mire, para el hombre tranquilo de Ramala. Ese respaldo puede ser, en efecto, contraproducente desde el día siguiente al escrutinio. De no lograr resultados inmediatos, de no conseguir mejoras evidentes y concretas en el día a día de los palestinos, Abu Mazen estará, más que nunca, en el centro de la diana y muchos serán los voluntarios para lanzar los dardos o situarse en tan particular foso olímpico. De ahí, en definitiva, su último miedo: el miedo a ganar. El candidato a las elecciones presidenciales del 9 de enero, segundo favorito a gran distancia de Mahmud Abbas, ya había sido retenido por agentes israelíes el día 8 por negarse a abrir el maletero de su coche en un control militar cercano a Yenín. Idéntica suerte corrió el candidato comunista del Partido del Pueblo, Bassam al- Salhi, por pisar asimismo Jerusalén. Israel no se anda con chiquitas en cuanto a su capital eterna e indivisible no reconocida así por la comunidad internacional, ni siquiera por Estados Unidos. Y es que, por mucho que se prometan facilidades electorales, no es lo mismo Ramala, Nablus, Gaza o Hebrón que Jerusalén.