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12 Nacional LA TRAMITACIÓN DEL PLAN IBARRETXE MARTES 28 12 2004 ABC Imaz emplaza al PSE y a Batasuna a que no pierdan el tren de la nueva etapa La patronal advierte de los riesgos económicos que se derivarían de la inestabilidad institucional b El PNV pide el apoyo de Bata- suna que, pese a estar ilegalizada, tiene la última palabra sobre la aprobación o no del plan Ibarretxe el próximo día 30 M. LUISA G. FRANCO BILBAO. A dos días de que se debata en el Parlamento vasco el plan Ibarretxe, el presidente de la ejecutiva del PNV, Josu Jon Imaz, emplazó al PSE y a Batasuna a que no pierdan el tren de la nueva etapa que se abrirá en el País Vasco, mientras los empresarios pedían a los dirigentes políticos estabilidad institucional y un horizonte de certeza En un momento en el que los parlamentarios de la ilegalizada Batasuna tienen la última palabra para decidir si se aprueba o no el plan secesionista de Ibarretxe en el Parlamento vasco, Josu Jon Imaz emplazó directamente a la izquierda abertzale a que apueste, como había anunciado en su mensaje del Velódromo de Anoeta, por las vías políticas y democráticas y permita un nuevo tiempo político en este país Hace 5 años perdieron un tren y, si no dan pasos claros y profundos en la línea de abrir un nuevo tiempo político, corren el riesgo de perder el tren para los próximos años dijo el dirigente nacionalista. El llamamiento de Josu Jon Imaz se hizo extensivo a los socialistas vascos, aunque esté descartado que los parlamentarios del PSE ayuden al PNV a aprobar su plan Ibarretxe. Imaz animó a los socialistas a que estén en una apuesta de calado para la convivencia en este país a través del acuerdo entre las formaciones políticas, en lugar de atrincherarse en sus posiciones propias ca hacía balance económico anual y su presidente, Roman Knörr, reiteraba la petición de estabilidad institucional que viene haciendo en los últimos años. Dijo que la inestabilidad institucional y la crispación política pueden tener un efecto negativo en la actividad empresarial y económica y aconsejó que el debate político y las revisiones estatutarias se hagan con la máxima prudencia y el máximo consenso, para que no afecten a la vida real y económica del País Vasco. Pérdida de competitividad El empresariado precisa un escenario de certeza a largo plazo y pedimos a nuestros representantes políticos que nos procuren ese escenario insistió el presidente de Confebask. Dentro del balance que realizó la patronal vasca sobre la situación económica, el secretario general de Confe- Josu Jon Imaz durante la rueda de prensa que ofreció ayer en Bilbao bask, José Guillermo Zubía, señaló que el comportamiento económico de Álava ha sido durante este último año ligeramente mejor que el de Vizcaya y mucho mejor que el de Guipúzcoa. Se da la circunstancia de que las instituciones alavesas, tanto la Diputación como el Ayuntamiento de Vitoria están gobernados por el Partido Popular. A pesar de la incertidumbre política, la economía vasca ha mejorado lige- TELEPRESS Álava, con Diputación del PP, ha tenido durante este año una evolución económica mejor que Vizcaya y Guipúzcoa ramente respecto al año anterior, pasando del 2,5 al 2,9 por ciento de crecimiento. No obstante José Guillermo Zubía explicó que se había producido una pérdida de competitividad de la económica vasca, puesto que no había sido capaz de seguir en su crecimiento a los países de su entorno. También pidió moderación a los sindicatos y realismo en sus reivindicaciones para que las relaciones laborales sean menos conflictivas EDURNE URIARTE Las dos trampas de las reformas Ni la imposición ni las armas En rueda de prensa celebrada en Bilbao, el dirigente del PNV dijo que los partidos que apoyan el Gobierno vasco han presentado una propuesta de calado político para permitir un nuevo escenario para la convivencia en este país En su opinión, el plan Ibarretxe está sirviendo como generador de movimientos de cambio en el espectro político vasco y también en las posiciones de otros partidos Imaz consideró que estamos a las puertas de un nuevo tiempo político en el País Vasco, un tiempo en el que, según dijo, valga la palabra, los votos, los proyectos, las ideas y no valgan ni la imposición, ni las armas Al mismo tiempo que el presidente de la ejecutiva del PNV pedía la colaboración de Batasuna y del PSE para cambiar el marco político, la patronal vas- E n tiempos de oposición, el Partido Socialista difundió con cierto éxito la idea de que la insatisfacción nacionalista era consecuencia de la intransigencia del Gobierno de José María Aznar. En tiempos de gobierno, y cuando la insatisfacción es la misma, ha sustituido la tesis anterior por otra más conveniente para el nuevo contexto político según la cual lo que existe ahora en España es una insatisfacción generalizada por nuestro modelo de Estado y un deseo mayoritario de reforma constitucional y de los estatutos. Este es el aspecto más engañoso del proceso de reforma que ha alentado el Gobierno socialista, y también el más contraproducente para nuestro sistema político. Tergiversa el origen y la naturaleza de unas reformas de gran trascendencia, convierte objetivos nacionalistas en objetivos de la mayoría, y, sobre todo, orienta nuestro modelo de Estado hacia los fines desea- dos por el nacionalismo vasco y catalán. Emilio Guevara decía ayer en estas mismas páginas que después de 25 años hay una situación nueva que exige una actualización. La pregunta es en qué consiste la novedad de la situación. Porque él mismo sabe que la novedad es la radicalización de un nacionalismo que quiere ir más allá del Estado de las autonomías, a la vera del cual, eso sí, ha engordado un regionalismo del poder y de los intereses que se confunde crecientemente con el impulso del primero. No nos encontramos ante un proceso de mejor realización de la pluralidad y de la diversidad de España, como gusta de repetir el presidente del Gobierno, sino ante un proceso de nuevas ofertas a quienes en 25 años se han negado integrarse en esa pluralidad. Por eso la descalificación de puro conservadurismo que Emilio Guevara aplicaba a quienes defienden los es- tatutos actuales, y a la que se agarra el PSOE para justificar su apertura a los proyectos nacionalistas, es la otra gran trampa de este proceso. El progresismo y el conservadurismo no se miden por el grado de acercamiento al discurso nacionalista o por la movilidad de los principios políticos. Se miden por el contenido de lo que se propone y por sus efectos en la estabilidad y calidad de nuestra democracia. Y, sin embargo, esta segunda trampa es mucho más que un recurso dialéctico. En realidad, permite entender la posición ideológica desde la que Rodríguez Zapatero está impulsando la revisión de nuestro modelo autonómico y explica la pasión con la que acusa de inmovilistas a sus críticos. Zapatero, una parte de la izquierda, todavía sitúa el debate territorial en el contexto del franquismo y del inmediato postfranquismo. Rehuye el concepto de nación española que todavía le recuerda al franquismo, identifica las exigencias nacionalistas con el progresismo y estimula un proceso de cambio en el que la nación española, aún demasiado franquista, vuelve a lavar su ominoso pasado con el nuevo contrapunto de las otras naciones y comunidades nacionales del progresismo.