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ABC LUNES 27 12 2004 Economía 87 Competitividad y moderación salarial, criterios de referencia para la negociación colectiva de 2005 Los empresarios sólo mejorarán los salarios en el mismo porcentaje en que aumente la productividad b Pese a los buenos resultados de los acuerdos de negociación colectiva de los años precedentes, muchos empresarios ponen en duda su eficacia para el nuevo año MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO MADRID. Empresarios y sindicatos ya han fijado por separado sus criterios para la renovación del Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva (AINC) para 2005. A partir de ahora deberán negociar y poner en común dichos criterios para que a partir del documento de mínimos que se consensúe puedan empezar a negociarse los convenios del próximo año. No ha sido fácil fijar los criterios, sobre todo en la CEOE (su comité ejecutivo se reunió el pasado 29 de noviembre) porque algunos empresarios no se mostraban partidarios de la renovación. La razón es que el horizonte económico ha cambiado. En el comunicado hecho público ese mismo día se explicaban las principales preocupaciones de los empresarios para 2005: La pérdida de competitividad de nuestra economía, así como la aceleración del nivel de precios que puede prolongarse durante el próximo año, lo que afectará a las posibilidades de competir de las empresas, a las inversiones y a la creación de empleo Y concreta la CEOE, además, los problemas derivados de esta situación de pérdida de competitividad, como el desequilibrio de la balanza exterior o las dificultades con que se encuentran los productos españoles en determinados mercados. Por este motivo, la guía de los comportamientos empresariales en la negociación de los convenios del próximo año será mejorar la capacidad de competir de las empresas. Todas las acciones encaminadas, precisamente, a fomentar la competitividad serán bien acogidas. Con ello, considera la CEOE, será posible que se siga creando empleo. Productividad, salarios e inflacción Evolución de la productividad Año 1999 2000 2001 2002 2003 2004 PIB 4,2 4,2 2,8 2,0 2,4 2,6 Empleo 3,7 3,6 2,4 1,5 1,8 2,1 Aumento salarial Año 1999 2000 2001 2002 2003 2004 Con cláusula 2,4 3,1 3,5 3,1 3,5 2,9 Sin cláusula 2,7 3,7 3,7 3,9 3,7 Previsión 1,8 2,0 2,0 2,0 2,0 2,0 Productividad 0,5 0,6 0,4 0,5 0,6 0,5 Año 1999 2000 2001 2002 2003 2004 Inflación Real 2,9 4,0 2,7 4,0 2,6 3,6 Media año 2,3 3,4 3,6 3,5 3,0 3,0 0,6 1,1 1,5 1,1 1,5 0,9 Absorción salarial de la productividad Salario real absorción 0,4 0,3 0,1 0,4 0,7- 0,1 80 50 25 80 117 Productividad 0,5 0,6 0,4 0,5 0,6 0,5 Evolución del poder adquisitivo de los salarios Variación Negociada Real 0,4 0,3 0,1 0,4 0,7- 0,1 Fuente: Contabilidad Nacional, Ministerio de Economía, INE, MTAS Tres acuerdos con buenos resultados... y paz social Desde que en 2002 empresarios y sindicatos empezaron a pactar los criterios de los convenios, Gobierno y partidos políticos han coincidido en destacar los efectos positivos, ya que, por un lado, se ha logrado moderar el crecimiento de los salarios, y por otro se ha conseguido la paz social que facilita la credibilidad en la economía y en las empresas. Los gobiernos del PP, y ahora el del PSOE, se han mostrado siempre favorables a que se produzca este consenso. No en vano, se ha demostrado que las subidas salariales están más controladas. El problema de la inflación, recuerdan los sindicatos, procede del descontrol que se está produciendo, sobre todo, en el sector servicios. previstos de negociación o revisión. De momento, desde ambas partes han empezado a poner las cartas sobre la mesa. Si el presidente de la CEOE, José María Cuevas, advertía a finales de noviembre que las mejoras salariales deberán corresponderse con la mejora de la productividad y recordaba la necesidad que tienen las empresas de una mayor flexibilidad laboral, los líderes sindicales le respondieron que la flexibilidad y la moderación salarial que piden los empresarios deben tener como contrapartida más inversión productiva en el seno de las empresas. Por lo dicho hasta ahora por ambas partes, coinciden en el punto de partida: la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas. Pero los sindicatos pretenden que la subida salarial continúe la estructura seguida en los tres acuerdos anteriores: IPC previsto, más la mejora de la productividad y la inclusión en todos los convenios de la cláusula de revisión salarial para evitar que los traba- jadores pierdan poder adquisitivo si la inflación supera las previsiones. Los sindicatos están dispuestos a hacer sacrificios, pero dentro de un orden, como sería renovar las actuales condiciones laborales. Sin embargo, desde la CEOE el planteamiento va más allá al considerar que ante las dificultades que se avecinan para la economía tal vez sea necesario cambiar estas condiciones y adaptarlas a las necesidad económicas y de competitividad. A falta de que se produzca la negociación, los sindicatos prefieren no renunciar a sus aspiraciones salariales, de las que, por otro lado, consideran que contribuyen al control de la inflación, entre otras cuestiones importantes. Desde CC. OO. y UGT se confirma que ya han enviado a la CEOE los criterios de negociación colectiva que defenderán para el AINC de 2005. Sin embargo, según explican, la patronal todavía no les ha remitido los suyos y, únicamente conocen lo anunciado a través de los medios de comunicación. humanos de las empresas. Y por lo que se refiere a la flexibilidad que reclaman los empresarios, Ferrer recuerda que los anteriores AINC ya recogen este aspecto, diferenciando entre flexibilidad interna (tiempo de trabajo, jornada laboral, movilidad funcional y geográfica... y flexibilidad externa (reducción de la temporalidad) y, además, todo ello adaptable a las circunstancias de cada empresa. Para Ferrer, el problema que parecen tener los empresarios cuando hablan de costes salariales y flexibilidad es que pretenden que se reduzcan las cotizaciones y la fiscalidad que pagan, cuestiones que no pueden resolverse a través de los convenios, además de recordar que precisamente es por los costes laborales donde las empresas españolas tienen ventajas para competir, ya que los salarios en España son significativamente inferiores a los que existen en los principales países de la UE. Cuestiones de agenda Desde que empresarios y sindicatos han hecho públicos sus criterios, no ha sido posible mantener el primer encuentro informal de contacto para comenzar la negociación. Nadie quiere demorar el acuerdo y desde ambas partes se muestra una voluntad decidida a firmarlo, pero un primer intento de reunión, fijado para el jueves 9 de diciembre, tuvo que ser aplazado sine die ante la convocatoria extraordinaria por parte del Consejo Económico y Social (CES) Problemas de agenda de todos los negociadores hicieron imposible que el encuentro tuviera lugar a mediados de este mes. Por este motivo, desde la patronal y las dos organizaciones sindicales se considera que hasta enero no se tendrá cerrado el acuerdo. En este sentido, recuerdan que el AINC de 2002 se firmó el 30 de enero de ese mismo año. Flexibilidad y contrapartidas Pero ciñéndose al terreno de lo concreto, la CEOE considera que para ganar en competitividad es necesario que las empresas puedan contar con subidas salariales moderadas y, paralelamente, una mayor flexibilidad en las relaciones laborales. La patronal española califica ambos aspectos como de elementos esenciales para el contexto económico actual. Esto es, de menor crecimiento económico que en años anteriores y con la incertidumbre generada por el precio del petróleo. Precisamente el crudo, junto con la fortaleza del euro, son los dos factores que más están perjudicando las exportaciones de nuestras empresas. En 2005, se verán afectados 7,5 millones de trabajadores y alrededor de 900 empresas en los 4.000 convenios colectivos Sirve para cualquier coyuntura Lo que sí parece claro, según explicó a ABC el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, es que el modelo para determinar los salarios no va a variar Además, precisa Ferrer, el modelo salarial sirve para cualquier coyuntura porque tiene componentes, no una cifra de referencia Insiste, en este sentido, en que tanto el Gobierno como los empresarios saben que los salarios no son el problema de la falta de competitividad de nuestras empresas. En su opinión, el problema de la pérdida de competencia se encuentra en aspectos como la internacionalización de la economía, la necesidad de más liberalización comercial, inversión en I+ D y una potenciación de la formación de los trabajadores y una apuesta decidida por los recursos