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ABC LUNES 27 12 2004 Espectáculos 61 JAZZ Woody Allen Woody Allen y la New Orleans Jazz Band. Músicos: Simon Wettenball (trompeta) Jerry Zigmont (trombón) Cynthia Sayer (piano) Hedí Davis (banjo) Conald Fowlkes (contrabajo) y Ron García (batería) Lugar: Palacio Municipal de Congresos, Madrid. Fecha: 26- XII supuestos, anoche fue pan comido para Woody Allen llenar el auditorio donde actuaba. La fama es así. Poco brío en el arranque Un blues moroso para arrancar con escaso brío y esta vez se trataba de homenajear, probablemente, a W. C. Handy sin el respaldo visual de película alguna. Y lo hicieron. La New Orleans Jazz Band es hoy un septeto de músicos algo mejor engrasado que lo era, hace ocho años, cuando visitaron el Teatro Monumental. Desde los temas con los que el repertorio prosiguió desarrollo- dixieland a boca de costal, en detrimento de otros estilos- el ambiente se caldeó. Una de las razones que hacen de esta banda una orquesta de discretas condiciones es su sección rítmica, dirigida por el culto Eddy Davis. Doblando en banjo, este hombre trabaja duro para que el turno de solos de la estrella quede garantizado. La New Orleans Jazz Band arropa a Allen hasta en los mínimos detalles. Los promotores de la iniciativa saben que este artista es un aparato de resonancia mundial, un gran megáfono que llena los bolsillos. Los de los espectadores, en cambio, se resienten con con precios que oscilan entre 40 y 50 euros la entrada. La visita del genio de Manhattan gusta mucho a la misma feligresía que asiste al estreno de una ópera en el Real. Tal vez, por eso, todo es previsible en el concierto. Incluso, el dar con una canción tan importante para la avanzadilla sindicalista estadounidense como I shall not be moved Llegado ese momento, un aplauso para Allen y los suyos por la elección. Sin embargo, espero que entiendan que venir a hacer revisionismo de piezas como ésa- -reinterpretada por todos los músicos imaginables, y se me viene a la memoria una excelente versión del combativo Pete Seeger- -y otras análogas, no es como para coronar a este ar- EL CUMPLIDO WOODY ALLEN LUIS MARTÍN sistimos, casi sin sentirlo, a un espectáculo de luz y sonido por parte de los grandes protagonistas de la actualidad mediática. David Bustamante baja del andamio, Rosa de España sale de la pollería de su familia por la puerta de servicio de eurovisión, y Woody Allen nos visita para hacer terapia con su clarinete. Cada cual a lo suyo. Y, mientras tanto, el personal agita pancartas y lo celebra con griterío, que todo fasto social va acompañado, desde tiempos inmemoriales, por un serial de paganía que disimula con los logros de los demás la frustración de no ver satisfechas las aspiraciones propias. Hoy la aspiración de casi todo hijo de vecino es convertirse en una estrella de los medios. Woody Allen no lo necesita; solo ver cumplido su deseo de pisar el mismo trozo de cielo que su admirado Sidney Bechet. Así que no termino de ver el notición. Este es el mayor acontecimiento jazzístico de la temporada y, también, el más hueco de contenido. Una discreta nada en cuyos bordes crecen el dixieland, el blues y, sobre todo, el estilo de Nueva Orleans. El espectáculo se justifica por lo espectacular, y la espectacularidad está en función del espectáculo. Con estos pre- A Woody Allen, durante su concierto de ayer en Madrid tista con el título de los pesos unificados del jazz. Woody Allen cumple como usuario avanzado del jazz. Pero JULIÁN DE DOMINGO el suelo no desaparece bajo nuestros pies cuando el cineasta hace sonar su clarinete.