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14 Nacional LUNES 27 12 2004 ABC El ministro, junto a algunos de los soldados destacados en Kosovo bajo el mando del coronel Soroa, segundo por la izquierda EFE El Gobierno prorrogará seis meses más las misiones en el extranjero sin modificar Bono viajó ayer a Kosovo, el mayor contingente de España desplegado fuera LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL ISTOK (KOSOVO) El Gobierno no aumentará la presencia militar de España en el exterior, por el momento. El Consejo de Ministros aprobará el jueves renovar el acuerdo suscrito en junio que establece la participación de 2.600 soldados en las misiones en Afganistán, Haití, Bosnia y Kosovo, y lo ha- cuando está a punto de entrar en vigor la Directiva Nacional de la Defensa que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, firmará entre el 29 y el 31 de diciembre, y que establecerá la obligación de consultar en adelante al Parlamento cada vez que se quiera emprender el envío de efectivos militares al exterior. La Directiva, añadió el ministro, se pondrá en marcha con la incorporación de una aportación realizada por Coalición Canaria- -que insistirá en reforzar la mencionada participación de la Cámara Baja- -y otra del Partido Popular, según la cual el documento marco de la Defensa española eximirá de la obligación de la consulta al Congreso cuando se trate de intervenir en misiones de defensa mutua amparadas por tratados internacionales, en referencia a la OTAN. La nueva disposición de la Directiva podría ponerse en práctica con motivo de la posible ampliación en los próximos meses del contingente español en Afganistán, donde a finales del pasado mes de noviembre se realizó una misión de reconocimiento en la zona norte que podría dar lugar a la asunción por parte de España del mando de un Equipo de Reconstrucción Provincial. Almuerzo en Istok Durante su visita a las tropas destacadas en Kosovo, a cuyo frente se encuentra el coronel José María Soroa, el ministro compartió una comida navideña con una gran representación de los 767 militares desplegados en la zona, y también se desplazó al destacamento de Osojane, donde se encuentra un centenar de efectivos. En su discurso, el ministro transmitió su emoción por estar con ellos en estas fechas y les agradeció su tarea para hacer de la libertad moneda corriente en la antigua Yugoslavia. rá sin modificar para nada el texto, según avanzó ayer el ministro de Defensa, José Bono, durante el viaje de regreso de Istok, (Kosovo) donde realizó una visita al contingente español destacado allí. Según expuso el ministro, tampoco está en su agenda revisar a la baja la presencia que desde hace 5 años se mantiene en este país, -donde el conflicto entre serbios y albaneses, recordó no invita a pensar en marcharse- -ni tampoco hay proyecto de retocar las cifras en Bosnia, donde las tropas permanecen desde hace doce años y ya se ha conseguido un clima de alta estabilidad. Bono hacía estas declaraciones GERMÁN YANKE EL LOGRO DE LOS SOCIALISTAS VASCOS milio Guevara es un nacionalista dialogante que, sin renunciar a sus ideas, ha venido sosteniendo reiteradamente que la política exige dejar a un lado la tentación, por decirlo de algún modo, de salirse con la suya y buscar la transacción. Sabe, como al parecer sabían muchos militantes del PNV, que la familia nacionalista tenía en su seno una importante parcela de totalitarismo, con la violencia en sus entrañas, y ha renunciado a la negociación del futuro con ella buscándola en los no nacionalistas. Su interesante evolución política no supone el abandono intelectual de la doctrina nacionalista ni incluso la renuncia a la militancia en el PNV. Batalló para no ser expulsado de este partido, extremo que al final no pudo evitar, y ha abandonado la deriva, más autista que soberanista, del reciente nacionalismo vasco, no sus prin- E cipios fundamentales. Un socialista, como tantos de los que hoy comparten afanes y listas electorales con Guevara, podría haber negociado y pactado con un PNV más moderado que el de ahora, más proclive a colocar delante del nacionalismo la democracia. El autor del documento que acaban de presentar los socialistas vascos, en vez de sentirse proclive al pacto con ese PNV, pertenecería a él. No es de extrañar, entonces, que Emilio Guevara, ante la oferta que le hicieron los socialistas vascos, se haya empeñado en la transacción entre nacionalismo y PSOE. El Plan Ibarretxe tiene como fundamento, en la búsqueda de una mayoría nacionalista que determine en futuro, el empeño por ver qué parte de la doctrina del nacionalismo totalitario y violento puede aceptarse por el nacionalismo tradicional del PNV y de su sucedáneo Eusko Alkartasuna. El de Guevara, para aumentar un hipotético incremento del voto socialista, qué parte de la doctrina nacionalista puede ser aceptada por los no nacionalistas o, al menos, por los socialistas. No constituye, por tanto, la formulación teórica o programática de un socialismo vasco en este comienzo del siglo XXI- -lo que no tendría mucho sentido encargar a Guevara- ya que se propone como elemento de debate para una mesa de partidos abierta a todos. Tampoco se trata fundamentar intelectualmente una alternativa al nacionalismo que gobierna desde hace ya demasiados lustros el País Vasco, que sólo se puede conseguir con la anuencia y la colaboración del PP. Guevara no ha elaborado unas bases de reforma del Estatuto de Autonomía para entenderse con el PP, de cara a desbancar democráticamente al nacionalismo, de modo distinto al que se ensayó en 2001, sino que ha ensayado a establecer, tomando como base el PNV que a él le gustaría que existiese, el suyo, todo aquello que los no nacionalistas podrían aceptar de él. Este planteamiento implica, en primer lugar, anteponer esa transacción a los intereses ciudadanos. Patxi López, padrino del proyecto, no podría soste- ner que la actualización del Estatuto con la mirada puesta en el sector más moderado del PNV es una exigencia que los vascos le plantean ansiosamente cuando pasea por la calle, si es que alguna vez pasea por la calle. Algunos de los suyos reclaman, eso sí, libertad, pero en su discurso de apoyo al proyecto de Guevara, antepone el autogobierno a la libertad. Muchos de los que le votan, y los que votando al PP podrían convertirle en presidente del País Vasco, claman por un marco en el que desarrollar su iniciativa libremente y que no tiene otro nombre que Estado de Derecho. Para López, sin embargo, el ámbito ideal es la patria acogedora algo que, más allá de la pobre retórica de todo este planteamiento, no se basa, desde luego, en los derechos ciudadanos. No convencerá al PNV porque el PNV no es el de Guevara, sino el que le expulsó. No convencerá al PP, que terminó por aceptar los conceptos ilustrados del Estado que defendían los socialistas, y ahora se siente abandonado. Y como el territorio de las palabras es limitado, Guevara, y López, ha terminado por asumir la terminología de todas las mezcolanzas autoritarias, comunidad nacional incluida. Todo un logro.