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ABC DOMINGO 26 12 2004 63 El presidende de la Junta de Castilla y León culpa a Zapatero del dictamen de la Comisión de Expertos Woody Allen y la New Orleans Jazz Band actúan hoy en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid La zarzuela es un género que me gusta mucho, aunque está un tanto infravalorado Para mí el amor es lo más importante que hay en el mundo. Amor a mi familia, a mi hijo, a mi marido... ¿Y lo de abandonar por largos periodos a la familia? -De todo, eso es lo que más me afecta. Pero al final hablo mucho más con mi hijo cuando estoy lejos de casa que cuando estoy en ella, porque a veces entonces no lo veo. Cuando estoy fuera, al menos una hora u hora y media al día hablo con él. Me cuenta todo; y yo se lo cuento también a él, claro. -El regalo de Reyes ya se lo ha adelantado a usted el de Lahore, que también viene de Oriente. -Sí, pero el Rey de Lahore no es mago (ríe) Claro que es un buen regalo, pero espero que haya más. -Le van a poner falta este año entre las sorpresas de El Dúo de la Africana del Teatro Real. -Desgraciadamente no cantaré en esta ocasión. Y lo digo así, porque me encantaría estar allí. -Lo dirá por lo cómoda que se le nota cantando zarzuela en el disco de romanzas que acaba de aparecer. ¿Cómo se sintió grabándolo? -Muy bien, porque es un género que me gusta mucho, aunque está un tanto infravalorado, incluso entre los propios españoles. Y, si no somos nosotros los que cantamos ese repertorio, no podemos esperar que nadie venga a sacarlo adelante. Los teatros no quieren darle mucha cabida, cuando hay piezas de zarzuela que merecen estar a la altura de una ópera de Verdi, de Donizetti o de cualquier otro compositor famosísimo de los que se programan con asiduidad. -Ese discurso lo sostienen muchos colegas suyos, y sigue sin prosperar. -Yo ya he puesto mi granito de arena con el disco, y con los conciertos que en su lanzamiento se programaron en el Teatro Monumental de Madrid, que estuvieron llenos. Lo que es un indicador claro de que el público ama la zarzuela y que le gusta ir a escucharla. ¿Ha hecho alguna en escena? -Completa, nunca, y no se por qué. Me imagino que antes habría que dar con el título adecuado, porque una cosa es cantar romanzas aisladas y otra la obra entera, pero me gustaría intentarlo. ¿Alguna se adapta mejor a su voz? -No lo sé. Tal vez alguna como La Tempestad o La bruja esas obras a las que me refería al decir que tienen calidad y categoría, y que es una pena que con todo y con eso no estén en el repertorio. -De invitada sorpresa en una zar- Puesta en escena de El Rey de Lahore en La Fenice, con Ana María Sánchez zuela, coincidió el pasado año con alguien que habría tenido que estar también en este Rey de Lahore con usted. -Eso es, con María José Montiel. Fue una verdadera lástima esa desafortunada caída en la que se rompió el pie. Ella dice que está bien y que se recupera poco a poco, pero sé que tiene mucha pena de no estar aquí porque, además, su papel era lo que llamamos un bombón: corto pero de mucho éxito. ¿Habían coincidido en otros repartos? -En ese Dúo de la Africana y en alguna gala. Pero no en repartos. Nunca habíamos hecho ópera juntas, por eso ahora teníamos las dos tanta ilusión, porque nos queremos mucho. -El día del estreno, cuando los aplausos paraban la escena de sus dúos con el tenor y con el bajo, ¿cómo se sintió tratándose de uno de los teatros con más tradición en el mundo? -Lo que pasa es que no suelo pensar en esas cosas. Sólo soy consciente de que allí hay un público que ama la música y que ha venido a escucharla. Me da lo mismo que sea en Venecia, en París o en Elda. Yo no canto por el lugar, canto por el público. ¿No le dan temblores cuando ve las letras doradas de la Fenice? -No me dan temblores porque tampoco lo pienso. En caso contrario me darían, así que prefiero no darme cuenta. -En Italia le falta la Scala. -He tenido ofertas, pero no he podido aceptar por razones de calendario. De cualquier modo, repito que mi carrera no me la he planteado pensando que tengo que ir a ciertos lugares para que la gente piense que soy maravillosa por cantar en este sitio o en aquel, sino en hacer música, sabiendo elegir obras que le vayan a mi voz, porque no eres mejor cantante por estar programado ABC No eres mejor cantante por estar programado en la Scala, el Covent Garden o el Metropolitan He tenido ofertas de la Scala de Milán, pero no he podido aceptar por razones de calendario Me da lo mismo que sea en Venecia, en París o en Elda. Yo no canto por el lugar, canto por el público en la Scala, el Covent Garden o el Metropolitan. -Donde usted es una de las pocas sopranos españolas con presencia. -Y tengo que decir que es un teatro magnífico, fantástico. Haciendo Ballo in Maschera me sentí como pez en el agua, porque la organización es sencillamente perfecta. Nadie pierde ni un minuto, ni un segundo. Está todo controlado. Trabajar así es francamente una maravilla. ¿Va a regresar pronto? -Se están barajando ofertas, pero estamos en ello. No me importaría volver a América, como tampoco, habiendo diferencias en los modos de trabajar entre unos y otros, regresar a Italia. ¿Y en España, cuándo nos dejará disfrutar de usted? -A finales de enero canto en Madrid con la Orquesta Nacional el último acto de Salomé después Roberto Devereux en el Liceo, más tarde regreso al Teatro Real con Don Carlos y además de esto, tengo pendientes varios conciertos. ¿Ha concretado otros títulos para los grandes teatros nacionales? -En el Real por ahora no tengo nada, pero me imagino que saldrán cosas. En el Liceo tengo pendiente la reprise de la Norma que canté hace dos años y dos conciertos de la ópera de Granados María del Carmen que se grabarán en disco.