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62 DOMINGO 26 12 2004 ABC Cultura y espectáculos ANA MARÍA SÁNCHEZ Soprano La Navidad para mí no tiene una fecha fija; la celebro cada vez que vuelvo a casa VENECIA. La soprano Ana María Sánchez pasará las navidades fuera de casa, pero está acostumbrada. Desde hace años, Berlín, Barcelona o cualquier ciudad del mundo donde haya un teatro de ópera puede retenerla en estas fechas. Ana María- -así le gusta que la llamen- -lo acepta como el peaje por ser la Sánchez con ese artículo que en el mundo de la lírica es sinónimo de nobleza, y que, aunque le cueste aceptarlo, comparte con la nómina de grandes. Esta vez es Venecia donde tiene que responder ante la exigente afición del reabierto Teatro de la Fenice, en el que debuta como protagonista femenina de El Rey de Lahore una olvidada ópera de Massenet a cuyo elenco continúa unida hasta el 4 de enero, cuando regrese a Elda, su pueblo como suele llamarlo. A pesar de que, recuerda, en 2004 ha cumplido cien años con el título de ciudad Una efeméride en la que Ana María, la Sánchez, puso recientemente la guinda en el apartado cultural. ¿Por qué no le gusta ese la con el que se integra en el Olimpo de las divas? -Porque ahora se ha convertido en un modo de llamarnos. Pero considero que ese artículo, que antes tenía otro significado y otro valor, indica un prestigio que merecen personajes como la Callas, la Tebaldi, que acaba de dejarnos, o la Caballé. ¿Quiere decir que hoy estaría más devaluado? -En ese punto prefiero no opinar. Yo podría hablar sobre mí, pero cada cual lleva su vida y su carrera como le parece oportuno. Ana María Sánchez se encuentra en Venecia, donde interpreta, en la recién inaugurada Fenice, una ópera de Massenet, El Rey de Lahore con la que celebra este año la Navidad TEXTO Y FOTOS: JUAN ANTONIO LLORENTE Descubrir música -A pesar de contar con un importante repertorio que encajaría a la perfección en La Fenice, le ha tocado debutar con un papel apenas conocido. -Estoy acostumbrada. He aprendido papeles largos y difíciles como los de Guillermo Tell o Los Hugonotes que no he vuelto a representar. Forma parte de la profesión. Es algo que me apunto al capítulo de la curiosidad, porque disfruto descubriendo música y porque me gusta aprender papeles. Y esta ópera parte de tener una música maravillosa. A partir de ahí, hay que estudiar profundizando en el texto y en la partitura. -Vuelve a ser sacerdotisa, como en la Norma que cantó en el Liceo. -En este caso concreto, el papel de Sita, que es largo y difícil, comporta Ana María Sánchez, ante uno de los canales de Venecia grandes dificultades técnicas, porque requiere muchísimos colores para marcar la evolución del personaje. Una inocente sacerdotisa que, en contra de Norma, no tiene hijos y sólo ha visto al Rey de Lahore sin siquiera saber que era él, y que al final, por no entregarse a su tío, que quiere casarse con ella, llega a matarse por amor... Esas cosas que pasan en las óperas. -Por amor, ¿qué sería capaz de hacer no la Sánchez, sino Ana María? -No se me ha planteado todavía un extremo semejante, pero para mí el amor es lo más importante que hay en el mundo. Amor a mi familia, a mi hijo, a mi marido... -En ese caso, ¿cómo lleva lo de las navidades lejos de casa? -Bien, porque creo que en esta profesión todos lo tenemos asumido como algo que hay que aceptar. Una circunstancia que hay que tomarse como lo que es. De todas formas, Pepe, mi marido, está conmigo, y mi hijo Miguel Ángel viene estos días. Así que la familia estará unida en estos días. Volveremos a casa para ver qué nos echan los Reyes. ¿Qué piensa de estas fechas? -Que son esos días en que se suelen reunir las familias que a lo mejor no se ven desde mucho tiempo atrás. Por eso, la Navidad para mí no tiene una fecha fija. Yo la celebro cada vez que vuelvo a casa. Cuando llego a mi pueblo me gusta reunir a toda mi familia, comer con ellos, convivir... Sin tener que esperar un momento determinado. Entre otras cosas porque, la mayoría de las veces, cuando llega ese momento, no estoy en casa. -En su calendario de representaciones queda un resquicio que propiciaría una escapada. -Pero no me voy por la enorme diferencia climática entre Elda y Venecia, donde hay una humedad a la que me he tenido que habituar. No quiero marcharme y volver un día antes por no poner en peligro mi actuación. -Un peaje más de la profesión. -Peaje lo considera alguien que no se dedica a esto. Como cuando ves a una modelo y te preguntas qué comerá esa mujer o, más bien, qué no comerá. Y ella está encantada con su trabajo, teniendo que llevar una dieta, un ritmo de ejercicios o determinada disciplina para estar siempre en un peso determinado. ¿Lo de la dieta le preocupa? -Naturalmente, porque en el escenario hay que estar ágil y lo más sana posible.