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60 Sociedad DOMINGO 26 12 2004 ABC El Papa saluda a los fieles al abandonar la plaza de San Pedro tras la bendición Urbi et orbi AFP Juan Pablo II agotó ayer sus escasas energías para felicitar la Navidad al mundo en 62 idiomas En su bendición urbi et orbi tuvo una mención especial para las tragedias de Irak y África b El Papa pidió al Niño de Belén que apoye los esfuerzos de paz que se están haciendo por un presente y un futuro más serenos para los hermanos del mundo JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Bajo una lluvia gélida, Juan Pablo II volcó ayer todas sus energías para leer entero su mensaje de Navidad y felicitar al mundo en 62 idiomas, coreado por una multitud que llenaba la Plaza de San Pedro a pesar del mal tiempo. El Papa suplicó al Niño de Belén que cesen tantas formas de creciente violencia e invitó a los hombres de buena voluntad de todos los pueblos de la Tierra a venir con confianza ante el pesebre del Salvador Durante media hora larga, Juan Pablo II luchó con la afonía, el cansancio y la dificultad respiratoria para desgranar, a veces palabra a palabra, un poético himno de paz pidiendo al Niño de Belén que aliente las iniciativas de diálogo y reconciliación y apoye los esfuerzos de paz que, aunque tímidos pero llenos de esperanza, se están haciendo actualmente por un presente y un futuro más serenos para tantos hermanos y hermanas nuestros en el mundo Complicidad del público La primera vez que Juan Pablo II se vio obligado a interrumpir la lectura y pidió un vaso de agua, el público esperó en silencio a que pudiese continuar. En las ocasiones sucesivas, en cambio, se desarrolló una simpática complicidad: cada vez que el Papa perdía el aliento, la multitud prorrumpía en vítores y alargaba los aplausos para darle tiempo a que se recuperase. Los protagonistas del juego eran sobre todo los jóvenes, con estruendosos gritos de Juan Pablo II, te quiere todo el mundo coreado en español, en inglés y en alemán. La lluvia gélida y el viento cortante no lograron enfriar el calor de los fieles, decididos a disfrutar la presencia del Papa y a manifestarle su cariño en estos momentos de debilidad. Juan Pablo II, ayer, durante la ceremonia ante miles de fieles palabras recordaban el reciente mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el uno de enero, pero añadían en tonos intimistas plegarias al dulce Niño de Belén, que al nacer has escondido tu divinidad para compartir nuestra frágil naturaleza humana Ayer a mediodía, el Papa acusaba el esfuerzo de haber celebrado la Misa del Gallo, iniciada a las doce de la noche del día 24, y de haber pronunciado toda la homilía a pesar de la dificultad para tomar aliento al leer en voz alta. Aunque permaneció todo el tiempo en la silla de ruedas, Juan Pablo II insistió en pasar unos minutos arrodillado en un reclinatorio ante el altar de la Confesión como homenaje al Niño Dios recién Nacido, y en besar el libro de los Evangelios. REUTERS El recuerdo de África e Irak Los aplausos que premiaban cada párrafo dieron paso al silencio cuando Juan Pablo II precisó que pienso en África, en la tragedia de Darfur en Sudán, en Costa de Marfil, en la región de los Grandes lagos. Sigo con gran aprensión los acontecimientos en Irak, y ¿cómo no mirar, compartiendo el ansia, a la Tierra de donde Tú eres Hijo? Sus En su homilía de la noche, el Santo Padre recordó que Belén significa en hebreo Casa del pan y que allí debía nacer el Mesías, que más tarde dijo de sí mismo yo soy el pan de vida y que nos dejó en el símbolo de la fracción del pan, el memorial de su Pasión Sus reflexiones giraban en torno al Año de la Eucaristía, que dura hasta el próximo mes de octubre, y en esa línea agradeció al Redentor haberte hecho pan de vida eterna para nosotros, caminantes en los senderos del tiempo El mensaje de Navidad de ayer, con la felicitación en 62 idiomas y la bendición Urbi et Orbi fue retransmitido en directo por 114 cadenas de televisión de 72 países, incluidos un buen numero de Estados ortodoxos, protestantes, musulmanes e incluso budistas. Su saludo en lengua española incluyó referencias a la familia y la armonía política: Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los pueblos A pesar del tiempo desapacible, tanto en la tarde de la Nochebuena como en la mañana del día de Navidad decenas de miles de personas se acercaron al Nacimiento instalado en la Plaza de San Pedro para rezar, cantar villancicos y manifestar con su presencia el afecto al Papa que, en varias ocasiones, se asomó a la ventana para bendecir discretamente a los fieles.