Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Sociedad DOMINGO 26 12 2004 ABC Niños desnutridos y semidesnudos. Es la estampa cotidiana en los slums de la ciudad de Bombay Cinco de los 20 millones de habitantes de Bombay se hacinan a diario en slums barrios de chabolas sin luz, ni agua ni sanitarios. Centenares de miles de ellos son niñas, quienes hace mucho tiempo olvidaron lo que es la infancia. ABC ha visitado estos suburbios Con los niños de la calle de Bombay TEXTO Y FOTOS: JESÚS BASTANTE. ENVIADO ESPECIAL BOMBAY (INDIA) Los soñadores no pueden dormir en Bombay dice Vincent, el eficiente conductor que nos lleva hasta el slum de Ganeshnagar, uno de los centenares de esta ciudad, la más grande e industrializada de India. De eso saben mucho los más de 170.000 niños que hoy deambulan por las calles de estos poblados de chabolas: muchos llegaron a Bombay para ser estrellas de cine. No en vano, esta ciudad está considerada la Meca del cine hindú, el más importante en número de películas al año del mundo, muy por delante de Hollywood. La religiosa española Primi Vela, de las Hijas de la Caridad de Santa Ana, nos introduce a través de callejuelas estrechas y malolientes- -el olor es una sensación imposible de describir en Bombay- -en un conglomerado de casuchas fabricadas con tela de saco y cartones, que no resistirán el acoso del próximo Monzón. En las esquinas se amontonan toneladas de excrementos, y un riachuelo repleto de porquería se convierte en improvisado itinerario para entrar y salir del slum Cinco millones de personas, una cuarta parte de los 20 que viven en esta ciudad, se alojan en suburbios de este tipo. La mayoría viene de otros Estados a buscar trabajo en la ciudad subraya Primi mientras entra y sale con total naturalidad de cada una de las chabolas, donde siempre es recibida con gestos de agradecimiento. Infancia hipotecada Los niños no sólo hipotecan su infancia, sino su salud indica la religiosa, quien incide en que muchos de estos menores sufren infinidad de enfermedades, como tuberculosis y raquitismo. Unicef acaba de denunciar, en su informe anual sobre el Estado Mundial de la Infancia, cómo más de mil millones de niños padecen graves privaciones debido a la pobreza, las guerras y el sida. En India no existe conflicto armado, pero la pobreza y el sida se encuentran al cabo de la calle. Cada vez más se presentan casos de VIH, en buena medida porque se mantiene la creencia de que si un hombre infectado contrae matrimonio con una virgen, puede quedar curado. Muchos chicos tienen falta de vitamina A, lo que conlleva enfermedades en la vista. Otros comen tierra reve- la Primi Vela, mientras señala a un chiquitín de apenas dos años, con la tripa abultada por esta práctica, los dientes, el pelo y el rostro sucios y un vestido de harapos que habrá de servirle hasta que se le caiga. Todo en India es enorme recuerda. Y es que este inmenso país, con una población estimada superior a los 1.200 millones de habitantes, sufre unos contrastes brutales. Unos 300 millones de indios viven bajo el umbral de la pobreza (1 dólar al día, según Naciones Unidas) mientras que otros 200 son millonarios. En cuanto a los niños- -casi 400 millones, el 40 por ciento de la población- las estadísticas son más escandalosas: 2 de cada 5 nacidos no llegan a cumplir un año de vida y más de la mitad sufrirán desnutrición. Seis de cada diez víctimas de abusos sexuales en Bombay y Nueva Delhi son niñas que no llegan a los 16 años y trabajan más de 90 millones de menores. Kushbo tiene 12 años y aunque se esfuerza en sonreír, sus ojos denotan una profunda tristeza. A los 4 años fue secuestrada en las calles de Nueva Delhi y llevada a Bombay, al otro extremo del país, donde fue obligada a trabajar como esclava. Tras escaparse, deambuló durante semanas por varios slums hasta que recaló en el hogar Ankur, gestionado por las Hijas de la Caridad con el apoyo de Manos Unidas. Es muy buena estudiante y no da problemas, pero siempre se está preguntando dónde estarán sus padres recuerda Primi. Un poco más adelante aparece Yaima, una joven de 13 años con un niño de corta edad entre sus brazos. Si no le ofrecemos alguna salida, a los 20 años ya tendrá cuatro apunta la religiosa, quien sostiene que el mejor método anticonceptivo en India es la educación Con este objetivo nació, hace ahora siete años, Ankur, un hogar en el que residen 220 niñas de la calle, muchas huérfanas y otras cuyos padres no pudieron encargarse de su manutención. Tras unos inicios titubeantes, ya se han dado los primeros frutos, y tres jóvenes estudian enfermería en la universidad. Procuramos no ser una escuela, sino un hogar donde a las crías les dé gusto venir. El ambiente de la casa es de mucha libertad sostiene la religiosa.