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ABC DOMINGO 26 12 2004 57 El arzobispo de Oviedo ofrece la atención de la Iglesia para el hijo de la deficiente embarazada en Avilés Despertar las ganas de intentar cambiar el mundo J. B. Los chicos del coro Les choristes será la película que represente a Francia en los Oscar de Hollywood; fue candidata también a los premios del Cine Europeo y a los Globos convertido en todo un fenómeno desde su estreno. En España la habían visto, en sus tres primeras semanas de exhibición, casi ciento cincuenta mil personas, y el boca a oreja la mantiene entre las diez películas más vistas. La historia de Clément Mathieu, el profesor de música que consigue enderezar a un grupo de chicos de un internado de reeducación de menores en los años posteriores a la II Guerra Mundial, ha calado hondo en los espectadores. El director, Christophe Barratier, vio en su infancia la película La cage aux rossignols y en ella se ha inspirado para su primer largometraje. He mantenido sobre todo dos cosas; la emoción que despiertan las voces de los niños y el Una imagen de la película Los chicos del coro personaje del músico fracasado que a pesar de todo se esfuerza por cambiar el mundo de los que le rodean. Esto es lo que más me gusta del cine, y lo que tienen en común todas mis películas preferidas: ¿cómo puede contribuir un individuo a mejorar el mundo? Sé que el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo Barratier quería contar una historia que uniera la música con la infancia. Proyectarse en el pasado- -ha dicho- -permite ABC escapar de las contingencias de la actualidad para concentrarse en lo más universal: el sentimiento de injusticia y de abandono de un niño cuyos padres están ausentes o han desaparecido, y la rebelión o la inhibición que genera bardero un restaurante situado junto a la Plaza de Oriente, en Madrid. El grupo ha ido creciendo hasta tener doce centros en España y Estados Unidos, incluyendo la Escuela de Hostelería de Sevilla, donde trabajan alrededor de quinientas personas. Empezamos con dieciséis chicos- -recuerda Lezama, un personaje fundamental dentro de la industria hostelera española- -y ahora somos una empresa autogestionada. Chicos que empezaron con apenas quince o dieciséis años ahora son directores de algún centro... A Lezama le ha emocionado Los chicos del coro porque se ha visto en cierto modo identificado con el profesor de música. Para formar- -explica- -hay que querer a la gente, y en esos centros Si algo falta- -dice Joaquín Martín- -son referentes positivos; es mejor el que lleva más oro colgado del pescuezo Luis Lezama asegura que la película nos descubre el valor del capital humano. Hasta el chico más marginal tiene un capital detrás donde los niños son números puede haber información, pero no formación, que es algo muy diferente. La formación exige volcarse con la persona, aprender del alumno y someterse a su evaluación La película nos descubre una vez más la importancia, el valor del capital humano- -dice Lezama- Hasta el chico más marginal tiene un capital detrás. No creo que haya casos desesperados; simplemente, no se aprovechan sus circunstancias. Cuando creamos la Taberna, lo que queríamos era no dar peces, sino enseñarles a pescar. Si a los chavales los integras en un proyecto, les haces responsbles y les motivas, siempre responden. Vimos que la hostelería era un medio para que los propios muchachos se valoraran a sí mismos, fuera de la caridad y de la beneficencia, porque eso termina por crear dependencia Hoy en día- -asegura Lezama, que quiere volver a trabajar en una parroquia, ahora que el grupo ya marcha prácticamente solo -estamos obsesionados por la información. Creemos que la cultura es una suma de conocimientos, y en realidad es una manera de entender la vida. En esta sociedad el ejemplo es el triunfo del capital; falta diálogo y convivencia, y tenemos que enseñar a los niños a ser ellos mismos, a sacar afuera su creatividad. Deben de encontrar modelos a seguir. Hay una gran falta de liderazgo en nuestra sociedad, en todos los niveles