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22 Nacional DOMINGO 26 12 2004 ABC Bono viajó a Bosnia para compartir la Navidad con los españoles sin fronteras El ministro habló a los militares de la España que nos emociona y nos gusta exhibir b A nadie se le puede obligar a querer a España a punta de pistola, y tampoco van a conseguir que dejemos de quererla los millones de españoles que nos identificamos con lo que representa dijo LAURA L. CARO, ENVIADA ESPECIAL MOSTAR (BOSNIA) El ministro de Defensa viajó ayer a Bosnia para compartir la comida de Navidad con los que llamó españoles sin fronteras los militares en misión en el extrajero, a los que José Bono se refirió como los embajadores, hacedores y fabricantes de la Paz Con treinta y ocho grados de fiebre y la gripe agarrada a la garganta, José Bono llegaba a Mostar a las doce y cuarto de la mañana, en la primera etapa de un viaje que hoy le llevará a Kosovo, donde visitará a las tropas destacadas en Istok y en Osojane. Allí se concentra un centenar de efectivos españoles. El ministro tomaba tierra acompañado de un grupo de diputados y senadores adscritos a las comisiones de Defensa correspondientes al Congreso de los Diputados y al Senado, del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Roldán, y del del Ejército de Tierra, general José Antonio García González. Y también aterrizó en compañía de un discreto cargamento de vino de Denominación Origen La Mancha y mazapán toledano para endulzar el día al contingente, que para eso ayer era fiesta. en cuestión explicó José Bono, para entrar de lleno en el concepto de España, una definición complicada, porque para cada persona evoca cosas distintas. Pero a nadie- -subrayó- -se le puede obligar querer a España a punta de pistola, y tampoco a punta de pistola van a conseguir que dejemos de quererla los millones de españoles que nos identificamos con lo que España representa Algunos se permiten emocionarse con su patria chica, y lo comprendemos, pero quienes, además de patria chica, tenemos patria grande, también nos gusta exhibirla añadió Bono entre referencias a la bandera que los soldados llevan cosida al hombro, y que es símbolo de la patria. Un poema emotivo Con el tiempo justo para abandonar el campamento y dirigirse al centro de la ciudad, donde aprovechó la ocasión para reunirse con el alcalde de Mostar y visitó la Plaza de España, el ministro concluyó su discurso con la lectura de un poema que aparecía impreso en la cartulina del menú, compuesto por siete estrofas, que siempre empezaban con la palabra España y que fue aplaudido con efusión por los soldados. En él se decían fragmentos como és- Bono participó ayer junto al alcalde de Mostar en un homenaje a los caídos tos: España es el Padrenuestro que rezas por las mañanas. Y el rojo y gualda que pone ese nudo en la garganta. España es la fe que tienes en tus padres y en tu casa. Y cuando todos te falten, estará contigo España No fue ésta la única referencia religiosa en una jornada en la que José Bono también tuvo en la agenda la asistencia a una breve Misa de Navidad, en la que no faltaron los villancicos- -a la voz, a la caja y a la guitarra, miembros del Tercio de la Armada- Durante la ceremonia el ministro, que comulgó, se hizo cargo de la Primera EFE Bono transmitió a los militares el afecto y solidaridad de Su Majestad el Rey, con el que habló al tomar tierra El ministro concluyó su discurso con la lectura de un poema impreso en el menú que degustaron los militares Mensaje de Don Juan Carlos Hemos venido a estar con vosotros, que hoy no podéis estar con la familia, básicamente para daros las gracias Era el mensaje del ministro, pronunciado a duras penas por la tos, en el hangar de la unidad de helicópteros, donde primero dio cuenta del saludo de afecto y solidaridad de Su Majestad el Rey, con el que Bono se puso en contacto nada más tomar tierra, justo antes de ser recibido por el coronel al mando del contingente, José María Grande. Un mensaje de agradecimiento por el sacrificio y por el esfuerzo al que siguió después, a los postres del almuerzo navideño, uno de españolismo, de la España que nos emociona que el titular del Ministerio de Defensa pronunció ante una amplia representación de los 498 hombres y mujeres destacados en Mostar con los que ayer compartió mesa. Sabéis mejor que muchos que vivimos momentos en los que se cuestionan cosas, y lo que parecía inmutable hace quince o veinte años hoy se pone Lectura y del Salmo, mientras que el diputado de Coalición Canaria, Luis Mardones, se encargó de entonar la Segunda Lectura. En la Eucaristía, que se celebró en una pequeña nave con una bandera de España como retablo colgada sobre una red de camuflaje, también participaron de la comunión la soldado Cuenca y sus compañeros del mismo rango, a los que el ministro de Defensa obsequió con un pañuelo y unos gemelos respectivamente. Y también con la bandera española, presente en todos los actos de la jornada. Sevillanas, mucho frío y sin prisas por volver MOSTAR. Cuatrocientos noventa y ocho soldados, treinta y cuatro de ellos mujeres, pasan la Navidad en Mostar como parte de la misión de paz y de estabilización que lidera la Unión Europea en la zona de los Balcanes. En estas fechas tan emotivas, ni a uno solo de ellos se le pasa mencionar lo mucho que echan en falta a la familia, pero también dicen que después de tres meses fuera, no tienen prisa por volver. No se está nada mal en el acuartelamiento de Mostar- Aeropuerto, donde comparten vida con militares alemanes, italianos y franceses. Y ello, a pesar del cielo encapotado, de que se hace de noche a las cuatro y media de la tarde, de la lluvia pertinaz que caía ayer y del frío, que se ha convertido en el problema de un contingente formado en base a la Compañía de Infantería del Mando de Canarias, donde el tiempo es siempre una amable primavera con la que sueñan despiertos los militares de Bosnia. Ayer hubo almuerzo de fiesta embutidos, cóctel de gambas, sopa mostareña, cordero y dulces de navidad- -y visita con la que romper la rutina de patrullas, de recogida de armamento por las casas, y hasta de las clases de sevillanas que algunas soldados imparten a las universitarias locales. Doce años y veintitrés contingentes después, Bosnia es un poco española: el trato mutuo, aseguran, es muy bueno, y los vecinos se atreven a chapurrear alguna que otra palabra en castellano, las que aprenden viendo culebrones venezolanos, eso sí, subtitulados en el idioma local, que allí son los más seguidos de la televisión.