Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 24 12 2004 Espectáculos 63 Miranda Padre e hijos La novia de Chucky sube a la pasarela JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Agridulce, familiar, pero no navideña E. R. M. Retratos de mujeres los hay a millones, también en el cine. Esta es buena, aquella mala, una malvada, la otra ingenua y la de más allá todo junto. De estos últimos, relatos de mujeres que tienen varias caras en una sola también hemos visto muchos y, decididamente, con mucho más enjundia y contenido que esta Miranda que se ha marcado Marc Munden para su debut en los metrajes largos. Película británica de correcto corte, muy inglesa de nueva moda, eso que puso en cartel Guy Ritchie. La trama es superconocida: chico ingenuo (casi lelo por cierto) conoce chica mala (o al menos listilla) chico lelo pierde chica enteradilla y finalmente chico ya menos lelo recupera a chica marisabidilla vencida por el amor de toda la vida. Y lo peor es el modelo elegido. Escenas de Christina Ricci melena al viento, vestidos vaporosos y mirada de mujer super estupenda, en plan Claudia Schiffer. Pero Ricci no es Charlize Theron sino más bien la novia de Chucky. Hay que reconocerlo: aunque la chica despierta pasiones en los tipos considerados de gustos raritos, lo cierto es que la pobre era fea de pequeña, horrible cuando ha crecido y a saber cómo tras la dura frontera de la madurez. Buena actriz, eso sí, pero no para cometidos de esta índole. Si se fijaron para ello en el papel que realizó en Ally McBeal, no vale porque el contexto era diferente y el personaje también y, además, aquí no está Bizcochito para que se lo trague aunque, francamente, el pardillo de novio que le buscan (buen Christina Ricci y John Hurt Director: Marc Munden Intérpretes: Christina Ricci, John Simms, John Hurt Nacionalidad: Gran Bretaña, 2002 Duración: 90 minutos Calificación: trabajo de John Simm) da el tipo. No hay cosas muy atrayentes en este trabajo, se sigue con cierto interés pero ni los diálogos te enganchan ni mucho menos la trama, que resulta bastante increíble, sobre todo cuando se entra en el mundo de las estafas, poco trabajado y escasamente desmenuzado. Se apoya y, lo que es peor, se recrea Munden en el supuesto atractivo de Ricci para que todos los personajes del filme entren por el aro, pero por ahí falla, porque la enanita regordeta no parece capaz de atraer a nadie que no necesite una seria revisión del oftalmólogo, lo que quita credibilidad a toda la historia, por mucho que sus intentos interpretativos (admirables ciertamente) sean elogiables más allá de la poca altura de la película. Philippe Noiret tiene demostrado que él solo es capaz de sujetar una película, por poco asidero que ésta tenga. Cualquier cosita, cualquier detalle le sirve a este Walter Matthau del cine francés para construir un personaje y apuntalar una historia. No obstante, esta película, primera que dirige el actor Michel Boujenah, le allana el terreno: un protagonista de perfiles sibilinos, completamente contradictorio, tan canalla como humano y tan simpático como embaucador. El argumento también está confeccionado para que él lo asuma: mediante trucos, engaños, pequeñas villanías mezcladas con una rara y amorfa ternura, su personaje, padre de tres hijos (tan contradictorios, complejos y carnales como él) dispersos, enajenados y peleados, consigue embarcarlos junto a él en un viaje hacia... da igual. Como tantas otras, esta película es el viaje, y el viaje es un completo desastre, un trayecto tragicómico hacia ellos mismos y en el que se les irán cayendo las caretas y todo el arnés y la guarnición de sus prejuicios y manías. Boujenah mezcla con habilidad las incidencias del viaje, las manipulaciones paternofiliales, la bondad de los fines perseguidos, los líquidos cambiantes de la simpatía y la antipatía que fluyen entre ellos... El tono general es de comedia, pero irisado por las puñetas personales y el fondo de amargura de lo irreconciliable e irrecuperable. Noiret es, como se ha apuntado, el alma de este asunto, el dueño de la ba- Philippe Noiret Dirección: Michel Boujenah Intérpretes: Philippe Noiret, Charles Berling, Bruno Putzulu, Pascal Elbé Nacional. Francia y Canadá, 2003 Duración: 98 minutos Calificación: raja y el que dicta las normas de la partida. Un Noiret que controla el tiro y el guiño de la cámara como un chiquillo su patinete, y que señala los pasos de los otros tres actores (Charles Berling, Bruno Putzulu y Pascal Elbe) como mamá pata a sus patitos. Película eminentemente familiar, pero tan oscura en ocasiones que no se podría considerar fácilmente navideña. Claro que huir del cine navideño es uno de los deberes de estos días.