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62 Espectáculos VIERNES 24 12 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO Brad Silberling ha llevado a la pantalla las narraciones de Lemony Snicket, todo un fenómeno literario, y les ha puesto cara (caras, más bien) la del polifacético Jim Carrey Las cien mil caras de Jim Carrey POR ROSA GAMAZO OÑATE LOS ÁNGELES. Jim Carrey es un hombre de extremos. La audiencia queda dividida ante sus películas de manera radical: o le odian o le adoran. De lo que no cabe duda es de que Carrey tiene un talento especial para la comedia y en particular para transformarse en diferentes personajes. Si uno hace recuento de sus películas se da cuenta de que en muchas de ellas aparece completamente transformado (ahí están The Grinch La máscara o Batman Forever En Una serie de catastróficas descichas vuelve a transformarse. La película está basada en tres cuentos infantiles de una serie de once, donde Carrey (Count Olaf) un pariente lejano de los recientemente huérfanos hermanos Baudelaire, trata de deshacerse de ellos para quedarse con la herencia que los padres les han dejado. Los once libros de Lemony Snicket (Daniel Hadler es el auténtico nombre del autor) han sido los primeros en desbancar a las imparables entregas de Harry Potter de la lista de los más vendidos. La serie lleva la friolera de veintisiete millones de copias vendidas en todo el mundo. Una cantidad nada despreciable y ciertamente golosa para los estudios de Hollywood, que no desaprovechan ocasión para sacarle jugo a lo que sea. La película está dirigida por Brad La película ha recaudado en EE. UU. 30 millones de dólares, una cifra bastante aceptable para el primer fin de semana Silberling, autor de filmes como El compromiso City of Angels o Casper A Jim Carrey le acompaña en la interpretación Meryl Streep, que hace de tía histérica de los niños y el hilarante actor escocés Billy Connolly como el tío Monty, aunque aquí no pone en práctica sus artes cómicas. La película, estrenada en Estados Unidos el pasado fin de semana, ha recaudado 30 millones de dólares, una cifra bastante aceptable para el primer fin de semana, pero desalentadora si se compara con los 72 millones que recaudó El señor de los anillos: el retorno del Rey hace justamente un año. Jim Carrey es, sin duda, una garantía de que la película va a hacer dinero, especialmente si es una comedia o una película familiar. Esta es su séptima película que recuada más de treinta millones en el fin de semana de su estreno. Lemony Snicket es una película tétrica. Carrey afirma que la oscuridad que emana el filme es algo que atrae a los niños. Les gusta que les asusten, a mí por lo menos me gustaba. Una de las cosas buenas que tiene esta película es que la gente, a partir de ahora, creerá más a los niños; no se les suele hacer caso en muchas ocasiones La que no le ha hecho caso a Carrey durante toda su carrera como actor ha sido la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood, ignorándole año tras año cuando había sido reconocido por la Asociación de la Prensa Extranjera (HFPA) con dos Globos de Oro por Man on the Moon y El Show de Truman No será candidato por su papel en esta última película, pero su actuación quedará grabada en la mente de muchos niños, y esto es quizá su mejor premio. Jim Carrey, caracterizado como el conde Olaf Una serie de catastróficas desdichas Gótico infantil ANTONIO WEINRICHTER Meryl Streep, otra de las protagonistas del filme Daniel Handler es un misterioso escritor autor de un ciclo de once novelas Lemony Snicket al parecer muy populares en la cultura anglosajona. Tres de ellas se han refundido en esta lujosa adaptación cinematográfica, que retiene la figura de Snicket, un narrador intrusivo- -como el de los Royal Tenenbaums -que en un principio parece inclinar el relato en la dirección de una meta- fábula. Pero el mérito de la película no está en su juego literario: es en primer lugar un triunfo de la dirección artística, que sabe recrear un ucrónico universo gótico- maravilloso que se encuentra en algún lugar del imaginario de la literatura infantil a mitad de camino entre los huérfanos victorianos de Dickens y los cuentos ejemplares de Grimm. De grima, habría que decir, por la insistencia en jugar con elementos que dan cierto repelús como serpientes, sanguijuelas y Jim Carrey y Meryl Streep con maquillaje especial. En el papel del repulsivo conde Olaf, el malvado tutor en cuyas manos caen los tres huerfanitos Baudelaire a la muerte de sus padres, Ca- Director: Brad Silberling Intérpretes: Jim Carrey, Meryl Streep, Jude Law, Liam Aiken Nacionalidad: EE. UU. 2004 Duración: 103 minutos Calificación: rrey vuelve a demostrar lo que ya evidenció en Un loco a domicilio (uno de sus raros pinchazos) puede ser un cómico brillante, pero cuando hace un personaje negativo es tan intenso que resulta simplemente desagradable; uno añora lo que el gran Vincent Price habría hecho con este histriónico villano, pero quizá importa poco porque Carrey, como la propia Streep y el resto del reparto, excepto el bebé Sunny (que se dedica a comérselo) se ven eclipsados por el decorado que habitan. El director Brad Silberling, que ya lidió con lo maravilloso en Casper tiene el mérito de no dejarse ahogar demasiado por el exceso de efectos especiales y de saber plasmar un relato que juega a lo siniestro con un suave guiño de humor. Ah, quédense a ver la secuencia de los créditos finales: es una pequeña delicia.