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ABC VIERNES 24 12 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Mejor cerrar el chiringuito y dejar de darle la tabarra al contribuyente con las peleas de partido y las escaramuzas personales CERRAR LOS OJOS IGUEN apareciendo por ahí autores y planificadores del atentado del 11- M. Viene El Egipcio y detienen a El Haski El juez Del Olmo va introduciendo en el sumario nuevos personajes buscados, nuevos detenidos, nuevos imputados. Rafá Zouhier, uno de los misteriosos confidentes de la Guardia Civil y la Policía, pide declarar ante los comisionados y anuncia que dispone de informes y datos relevantes para la investigación. El Partido Popular ha solicitado casi una docena de nuevas comparecencias en la Comisión parlamentaria. Existen algunas circunstancias y coincidencias sospechosas y otras muy sospechosas que los comisionados explican únicamente con el expediente increíble del azar En vez debuscar la causalidad recurren a la casualidad Se atribuyen al juez opiniones y convicciones que son únicamente de algún testigo, mando policial. La investigación del 11- M está todavía oscura como boca de lobo. Eso, como boca de lobo. Pero se acuerda, gracias a la mayoría mecánica, claro, dar carpetazo a la Comisión. El Partido Socialista y sus cómplices prefieren cerrar las sesiones, que en cierto modo equivale a cerrar los ojos. Es un dato más a tener en cuenta para analizar la actitud de los socialistas en la interpretación y tratamiento de todo cuanto se refiere a la terrible masacre de las estaciones. Y no parece aventurado pensar que en muchos puntos se trata de una actitud confusa, enredada, indefendible, a veces sorprendente y en cierto grado sospechosa. Todo eso, por decirlo de una manera no sólo respetuosa, sino compasiva. Zapatero y los socialistas de su séquito sentarondesde el primer día sus afirmacionesterminantes acerca del 11- M, y no les interesa buscar ninguna otra verdad que no sea la suya. Desde el primer día, los socialistas están en sus trece, y ésa será sin duda la verdad que resplandezca en las conclusiones de la Comisión. Cerrada la investigación parlamentaria, queda, por supuesto, el sumario del juez, pero el juez busca las autorías del atentado y no la responsabilidad política que corresponda a unos y a otros, antes y después de la matanza; antes, en la exigible previsión, y después en la macabra explotación de los hechos. Los posibles y aun probables acusados deciden disolver el tribunal investigador. Formidable. Bien es verdad que con las comparecencias vetadas y los testigos previamente aleccionados pocas verdades cabía esperar ya de los trabajos de la Comisión. Tenía razón Fraga. De ahí ya no iba a salir nada interesante ni útil. Mejor cerrar el chiringuito y dejar de darles la tabarra al contribuyente y al currito con las peleas de partido y las escaramuzas personales. Pilar Manjón lo dijo muy claro: Señorías, aquí han hablado sólo de ustedes, no de nosotros Las víctimas, en esa frustrada investigación del 11- M, han corrido la misma suerte que la verdad. Las unas y la otra a nadie importaban. Aquí, nadie le ha hecho caso a don Antonio Machado: ¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela Dijo también el poeta que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Pero a Agamenón lo han hecho ministro, y el porquero iba en uno de los trenes con mochila explosiva. S IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA Se inventan un Cristo de izquierdas, tan extravagante como el de derechas, rodeado de pecadores, no para salvarlos y buscar su enmienda, sino por gusto y complacencia. Un Cristo que oscila entre Gandhi, en el mejor de los casos, y el Che, en el peor LA NAVIDAD TRAICIONADA I, como el clásico sentenció, lo pésimo es la corrupción de lo mejor, no existe mal comparable a la corrupción de la Navidad. Y no me refiero a las más burdas transgresiones de su naturaleza, sino a las que, sólo aparentemente, son más sutiles. Podríamos elaborar un catálogo, necesariamente incompleto, de lo que no es la Navidad: merecido descanso, tiempo de familia y amistad, buenos deseos, jornadas gastronómicas, lotería, iluminación callejera, instalación de belenes, esquí, campanadas de fin de año, cabalgata de Reyes, solidaridad, cine de Capra, sonrisa de los niños, regalos, consumo, voluntad de paz, horas en la carretera, árboles incandescentes, recuerdos de infancia, reencuentro con viejos amigos... Si no hubiera más que esto, Mr. Scrooge y sus laicistas herederos tendrían razón. Nada tiene que ver la Navidad con una falsa filantropía impostada y vomitiva. Vivimos bajo la amenaza de la ignorancia y la impostura, tiempos de Logse resucitada y laicismo frenético, la era del sucedáneo, de la necedad como errado camino hacia la felicidad. Una nueva malaventuranza se anuncia: bienaventurados los necios de corazón. Gracias a Dios, el pueblo cristiano, lo que queda de él, a pesar de los idólatras del progreso hacia atrás, quizá la mayoría de los españoles, no se deja engañar. El riesgo no se encuentra en las imposturas más burdas, sino en otras más sibilinas. El peligro no está en la angula y la serpentina, sino en la falsa piedad. No hacen daño al cristianismo quienes lo niegan o combaten sino quienes lo falsifican. Y estos suelen invocar al verdadero cristianismo, al genuino espíritu solidario de la Navidad. Y, sin embargo, se les reconoce con facilidad. Se inventan un Cristo de izquierdas, tan insólito y extravagante como el de derechas, rodeado de pecadores, no para salvarlos y buscar su S enmienda, sino por gusto y complacencia. Un Cristo que oscila entre Gandhi, en el mejor de los casos, y el Che, en el peor. Un Cristo del que se borra el más leve vestigio de la trascendencia. Un Jesús que ama y perdona, y en esto tienen razón, pero al que se le niega la condición divina. En suma, un profeta más de la pancarta. La deconstrucción no se detiene ante la verdad, como tampoco ante España y la Constitución. También se proyecta sobre la Navidad. Como hay cerveza sin alcohol y café sin cafeína, tampoco falta una Navidad sin Dios, laica, progresista y solidaria. Acaso algún día, tal vez ya sea hoy, cuando la supresión de la asignatura de Religión y la sustitución del derecho a la educación por el derecho a la ignorancia hayan consumado su trabajo, haya que recordar las viejas verdades olvidadas. Por ejemplo, que en la Navidad celebramos el nacimiento en Belén de Jesús de Nazaret, Dios encarnado para salvar a los hombres, creados a su imagen y semejanza, de la muerte y el pecado. Un misterio inaccesible para la razón, pero comprensible a través de la fe en quienes tuvieron experiencia directa de él. Él mismo proclamó quién era: no el mensajero del camino, la verdad y la vida, sino el camino, la verdad y la vida mismos. Suprimidos Dios y el sentido de la trascendencia, nada queda de la Navidad. El apóstol Pablo lo dejó bien claro: Si sólo en esta vida esperamos en Cristo, somos los más miserables de los hombres. Por eso, la celebración del nacimiento de Cristo carece de sentido si dentro de unos meses no celebramos también su resurrección. Pero de esto no quieren algunos hablar, y se hacen un Cristo a su medida, por cierto exigua y mezquina, que, en el mejor de los casos, lucha contra la injusticia, pero que en ningún caso salva. No celebran sino una Navidad falsificada, deconstruida y traicionada. Y no hay nada peor que la corrupción de lo mejor.