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22 JUEVES 23 12 2004 ABC Internacional Los Bush visitan en un hospital de Washington al sargento Dale Beatty, mutilado de la guerra de Irak, en compañía de los dos hijos de éste, su esposa y su cuñada AP Un suicida iraquí, probable causa de la matanza en la base de EE. UU. en Mosul Investigadores del FBI analizan los restos de una mochila y de un torso humano b El ataque contra el comedor militar, uno de los más graves sufridos por EE. UU. ilustra la creciente sofisticación de los rebeldes y su capacidad para infiltrarse PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Pese a que inicialmente la matanza perpetrada en un comedor de soldados de Estados Unidos destinados en Mosul fue atribuida a un ataque con cohetes o morteros, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Richard Myers, apuntó ayer a un suicida iraquí como probable causa del atentado. Los investigadores se disponen a finalizar su examen sobre el origen de la explosión. Por el momento, parece que se trató de un artefacto explosivo que portaba un atacante declaró Myers en una conferencia de prensa en el Pentágono. En el transcurso de las pesquisas para esclarecer lo sucedido el martes en la base avanzada de Marez, realizadas en parte por agentes del FBI, se habrían descubierto los restos de un torso humano no identificado, tejidos pertenecientes a un posible chaleco o mochila y perforaciones simétricas asociadas con rodamientos metálicos utilizados como improvisada metralla. A juicio de analistas militares, con independencia del método utilizado en el ataque en Mosul, ilustra de forma bastante inquietante la creciente sofisticación de los insurgentes, que habrían demostrado persistencia y capacidad para infiltrarse. En opinión de estos especialistas, una cosa es atentar contra tropas expuestas en misiones de patrulla y otra muy distinta lanzar ataques contra bases militares teóricamente protegidas. De confirmarse la hipótesis de un atentado suicida o una bomba detonada a distancia, también se destaca la terrible negligencia de haber permitido la llegada de explosivos hasta el comedor militar de la base avanzada de Marez, en el antiguo aeropuerto civil de Mosul. Un grupo radical suní, conocido como el Ejército de Ansar al- Sunnah, ha reclamado a través de internet la responsabilidad de este mortal ataque, descrito como una operación de martirio justo a la hora en que los soldados de Estados Unidos se sentaban a comer. Según los detalles facilitados por este grupo terrorista vinculado con Al Qaida, el atentado fue perpetrado por un joven de 24 años de Mosul que llevaba dos meses trabajando en el destacamento estadounidense. El terrorista suicida habría utilizado explosivos plásticos ocultados en su ropa. Las últimas cifras facilitadas por el Pentágono indican una lista de 22 bajas mortales- -de los que 14 serían soldados de Estados Unidos, incluidos varios reservistas- -más 72 heridos. Los más graves fueron trasladados ayer por avión hasta instalaciones hospitalarias al sur de Alemania. Una triste llegada con nieve hasta el centro médi- co estadounidense de Landstuhl que fue retransmitida en directo durante casi dos horas por la cadena CNN, sirviendo de doloroso contraste con el ambiente de las festividades navideñas. En Mosul, la tercera ciudad más importante de Irak, la población compuesta por casi dos millones de árabes y kurdos se enfrenta ahora a un estricto toque de queda nocturno, con prohibición de no utilizar los cinco puentes sobre el río Tigris. Efectivos de Estados Unidos, acompañados por carros de combate y blindados, han acordonado varias zonas y realizan múltiples registros. Pese a su inicial fama de relativa calma, Mosul ha sufrido una significativa espiral de violencia desde que el pasado mes terminaron los combates en Faluya. Algunas fuentes especulan con que muchos insurgentes, incluido el buscado cabecilla terrorista Abu Musab Al- Zarqaui, habrían trasplantado su base de operaciones hasta Mosul. La contrata de servicios logísticos