Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 23 12 2004 Opinión 5 Ventana cerrada Los tribunales comunitarios confirmaron ayer la multa de 497 millones de euros impuesta contra Microsoft por abuso de posición dominante. Golpe al imperio informático de Bill Gates, obligado, además, a comercializar en los países de la UE su programa estrella, el popular Windows, sin Media Player. Aunque pequeña y muy localizada, una ventana se cierra en el descomunal edificio de Microsoft. Borrón y cuenta nueva Ahora que los décimos del sorteo de Navidad se venden a través del teléfono móvil e internet y la suerte se digitaliza para que llegue hasta Japón, resulta que el Organismo Nacional de Loterías no sabe hacer la cuenta y publica una lista repleta de errores. Por primera vez en la historia del sorteo extraordinario, la Administración tuvo que corregir ayer y repetir su listado oficial por un fallo en el cálculo de las centenas agraciadas por su proximidad al Gordo: no eran los números del 501 al 600 los premiados, sino los que van del 601 al 699. Haciendo historia, también en la lotería. Qué trimestre. Juicios paralelos Más prudente que la vicepresidenta el Gobierno, el ministro de Justicia evitó el martes pronunciarse sobre el auto judicial que puso en libertad al imán de Fuengirola. Ayer, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dio un severo toque de atención a María Teresa Fernández de la Vega por calificar el auto de auténtico disparate Cada uno a lo suyo, y siempre con el debido respeto. IGOR AIPZURU Los peces, por las nubes. A 1.130 euros el kilo cotizaban ayer las angulas en algún mercado del norte de España, donde alcanzaron un precio récord. Si a comienzos de diciembre el kilo se vendía en torno a los 700 euros, su precio se ha disparado por encima del 50 por ciento debido al incremento de la demanda y la proximidad de las fiestas navideñas, en cuyas cenas cobra especial protagonismo este sabroso pescado. Sus más fieles seguidores tendrán que pagar casi 200.000 de las antiguas pesetas por cada kilo, lo que, a precios de mercado, sin el recargo de los establecimientos de hostelería, sitúa el precio de la ración de angulas en torno a las 20.000 pesetas. En la imagen, una mujer observa un paquete de angulas en un mercado de Vitoria. Y PARA QUE SEPAN A AJO ROSA BELMONTE N O me cuesta trabajo creer que las angulas hayan alcanzado casi las 200.000 pesetas el kilo (el precio en euros no impresiona tanto) Lo que no me creo es que haya muchas personas físicas dispuestas a pagar semejante dineral (los restaurantes son otro cantar) Que el caviar suela ser más caro no consuela. Si yo mandara en Hacienda ponía un inspector de campo en el puesto del pescado y luego vigi- laba si el comprador declaraba los bichitos como incremento de patrimonio estomacal. Es cierto, como decía Groucho Marx, que la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna. En fin, habría que añadir estos pequeños animalillos tan apreciados en Navidad y cuyo precio inmoralmente hinchado no es más que una de las encantadoras tradiciones de estas fiestas (más tradición sin duda que todos esos papá noeles de pacotilla que hay adornando los balcones y las tiendas; ¿pero esta invasión rojiblanca cuándo se ha producido? No hay que olvidar, de todas maneras, que uno normalmente no se compra un kilo de angulas, como mucho las consume en raciones individuales en un restaurante. Digamos que en época baja se paga por una muestra un disparate y ahora una cantidad indecente. Pero es que, además, el único sabor que se obtiene es del ajo. Esto es lo grande, señores. Antes de que Victoria Beckham abriera la boca al respecto (cla- ro, que también puede ser una leyenda urbana) Pla y Camba ya recelaban del ajo. Pensaban que no había inconveniente en que el sabor predominante de la sopa de ajo fuera éste, pero sí lo había en que las gambas o las angulas supieran sólo a ajo. No sé si será cierto pero he oído que hay privilegiados que han probado angulas que sabían a pescado. Que tíos. Pero a mí todo esto me sigue produciendo rubor, sobre todo cuando me acuerdo de lo que decía Gandhi: Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres Y qué necesidad habrá de pagar 200.000 pesetas por un kilo de angulas.