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58 MIÉRCOLES 22 12 2004 ABC Cultura y espectáculos Muere a los 85 años el pintor Juan Barjola, forjador del nuevo realismo Estaba ingresado tras sufrir un accidente en su estudio hace quince días mientras pintaba que será enterrado a primeras horas de la tarde de hoy en Las Rozas, recibirá el homenaje de Extremadura, su tierra, y Asturias MIGUEL LOGROÑO Escribo a los pocos minutos- -diez, quince, ¿qué importa ya? -de morir Juan Barjola. Ignoro qué lo abatió, qué maldita forma de la muerte, quiero decir, si esa nota protocolar significa algo en este negro momento. Fuerte tuvo que ser, de cualquier modo, además de traidora, de desleal, la acción de quien salió a tu encuentro, porque para derribarte, Juan, hacía falta mucho. A ver si lo digo bien: hacía falta poco o mucho, una fuerza inmensa, que hablamos de arte, para derruir a un artista, a quien hace- ¿a quién ha hecho? -del arte, de la pintura, vida. ¿Qué incalculable sinrazón de la naturaleza, de la irrealidad, ha tenido la osadía de cruzarse ante Juan Barjola? Ayer, o antes de ayer, reescribí de tí lo que escribí en un políptico que se incluyó en el catálogo de tu soberbia exposición personal de 1998, en el Palacio Galveias, de Lisboa. Me refería, en ese instante de lo escrito, a un autorretrato tuyo, de 1988, en el que se te veía con no se cuántos ojos y como un cíclope. Y lo hacía en estos literales términos: Ciclópeo el artista: viviré de pie, pintaré de pie, moriré de pie, junto al lienzo, como un cíclope, el pintor ojo, ojo sobre ojo, para poderlo ver Torre de Miguel Sesmero, solar de Badajoz, año 1919. Ahí tiene su origen esta ciclópea historia. Un niño dibuja en la buhardilla de una casa. Va por la calle, ve un pájaro, un perro, un árbol, y luego los dibuja a solas en el sobrado. Lugar de la representación: ¿los dibuja? ¿los pinta? ¿lo sueña? Alguien indica a los padres que sería interesante que aquella facultad no se desaprovechase, y que el niño fuese capacitado académicamente de suerte que más adelante es enviado a la capital de la provincia, a la escuela de Artes y Oficios. Ya en Madrid, con los años, irá a profesar en la escuela de la calle de la Palma, y en San Fernando. A aprender en la cátedra... del vivir y en esa summa que es el Museo del Prado. Este, el Prado, Lavapiés, Carabanchel, Amalarico, Paulina Odiaga, Las Mab El artista extremeño, Vida y obra Nacido en 1919 en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) Juan Barjola vivió en su tierra natal la guerra civil que marcó su vida e impregnó dramáticamente su pintura. Tras cursar estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, siguió su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1957 celebró su primera exposición individual, en la Galería Abril, de Madrid. Ha expuesto en Nueva York, en la Bienal de Venecia, Sao Paulo, Alejandría y Tokio, entre otros lugares. En 1963, una exposición en la Dirección General de Bellas Artes de Madrid, le consagró. Su primer galardón lo obtuvo en 1961 al recibir el premio de la Crítica del Ateneo. También fue reconocido con el Nacional Mediterránea, Pámpano en Valdepeñas, Bienal de Zaragoza, Medalla de Eugenio D Ors, Premio Nacional de Dibujo, Premio Nacional de Artes Plásticas, Medalla de Extremadura y Premio Tomás Francisco Prieto. Entre sus obras destacan: Tauromaquia y palos Mundo onírico Escenas de guerra Perros y perreras Suburbios Maternidades Magistraos Crucifixiones Cráneos de toro Retratos apócrifos y Composiciones y figuras tas, podrían constituir nombres o hitos para el itinerario de una ciudad, próxima y lejana a la vez, constante, una ciudad y una constancia íntimas, interiorizadas por tí, que te poseían. La ciudad del hombre que eras tú, Juan Barjola, artista en toda su extensión y solvencia. Decías, Juan Barjola inefable, que no eras dialéctico que carecías de palabras. Pero si no las precisabas. Una vez le dijiste a alguien que el pincel tiene que verse Es decir, que el pincel ve. Que la pintura ve. Naturalmente. Pocos académicos de la Real de Bellas Artes- -institución que no te acogió, dicho sea de paso- -serían capaces de sentir esa cualidad de la representación pictórica, esa calidad de ver. Eso lo sabía Francisco de Goya, quien aún aprendía, y se fue, como tú, aprendiendo. Y San Pablo Picasso, tus modelos, tus referencias. Expresionismo, a veces surrealismo, nueva figuración... Pero, ¿qué estoy diciendo? Tú eras, tú eres la figura, quien inspira figura, quien infunde vida, Juan, ¡maestro! Juan Barjola delante de una de sus obras en la Casa de la Moneda ABC UN EJEMPLO DE AUTENTICIDAD Y HONESTIDAD CRISTÓBAL TORAL C on la muerte de Juan Barjola desaparece un gran pintor, un hombre apasionado por la pintura, honesto y sobrio. A él lo que le gustaba era pintar. Por eso se alejó del mundanal ruido e instaló su estudio en Las Matas, para evitar perder el tiempo en inauguraciones y otros actos de los que tanto abundan en Madrid. Ahí se entusiasmaba pintando y leyendo a Baudelaire y Rimbaud, y se olvidaba de llenar de agua la piscina, que en los últimos veranos permaneció seca y llena de hojarascas. Su obra ha mantenido una trayectoria coherente, sin bajar en ningún momento su tensión emocional. Una pintura, la suya, de esquemática riqueza cromática y de formas, de gran belleza plástica, que ha ido evolucionando hacia la sencillez y la máxima expresividad. Un amigo común me ha dado la noticia de su muerte, unas horas después de producirse. Me dice que estaba ingresado en la Ruber Internacional a consecuencia de un accidente que tuvo en su estudio removiendo los cuadros. Por lo visto, se le cayó encima una avalancha de cuadros que le lesionaron gravemente. Ha muerto un pintor, un amigo y un ejemplo de autenticidad y honestidad que vamos a echar de menos en estos tiempos tan dados a la parodia.