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24 Internacional MIÉRCOLES 22 12 2004 ABC Agentes del FBI fueron testigos de torturas en Irak y Guantánamo El Pentágono se ve obligado a investigar estas nuevas acusaciones b Los funcionarios policiales pusie- ron en conocimiento de sus superiores en Washington casos de vejaciones a prisioneros, incluidas palizas y quemaduras de cigarrillo PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Como parte de una querella entablada en los tribunales federales contra la Administración Bush por prácticas de tortura, esta semana han salido a la luz una veintena de documentos que confirman cómo agentes del FBI destinados en Irak y Guantánamo fueron testigos de todo tipo de abusos perpetrados por efectivos militares de EE. UU. entre los prisioneros acumulados por el Pentágono desde el 11- S. Acusaciones especialmente dañinas al proceder de agentes policiales que llegaron a enviar múltiples y urgentes mensajes a sus superiores en Washington preguntando qué debían hacer ante estas salvajadas. Entre estos documentos del FBI, obtenidos por la Unión Americana de Libertades Civiles pero expurgados de nombres, figuran quejas sobre inaceptables vejaciones físicas y mentales. Entre estas prácticas atribuidas a militares del Pentágono, los funcionarios del FBI incluyen quemaduras de cigarrillo junto a palizas y varios abusos físicos. Además de tácticas de presión psicológica como cubrir a prisioneros árabes con banderas de Israel. Estas quejas formuladas por agentes del FBI destinados en Irak y Guantánamo también coinciden en reprochar que los interrogadores militares se han presentado como funcionarios policiales sin respeto por la Convención de Ginebra. En estas comunicaciones también se plantea la confusión planteada por supuestas directrices aprobadas por la Casa Blanca y el Departamento de Defensa permitiendo el uso intimidatorio de perros, privación de sueño y posiciones dolorosas. Después de Abu Ghraib Los documentos obtenidos por la Unión Americana de Libertades Civiles apuntan a que estas prácticas ilegales e inmorales habrían tenido lugar este mismo año, incluso después de que trascendiera el escándalo de torturas perpetradas en la prisión de Abu Ghraib, a las afueras de Bagdad. Como parte de sus responsabilidades en la lucha anti- terrorista, el FBI y la CIA han desplegado efectivos propios tanto en la ocupación de Irak como en las instalaciones carcelarias de Guantánamo. En un correo electrónico a sus superiores, el responsable de los agentes del Federal Bureau of Investigation en Bagdad llegaba a afirmar en mayo: Sabemos lo que es permisible a los agentes del FBI pero estamos menos seguros de lo que es permisible a los interrogadores militares. No podemos tener a nuestro personal empotrado con unidades militares en el extranjero que regularmente utilizan estas técnicas de interrogatorio El pasado julio, otro espantado agente del FBI informó a sus superiores de haber visto en Guantánamo cómo militares y otros empleados del Gobierno utilizaban tratamientos agresivos y técnicas de interrogatorio impropias con los presos internados desde la invasión de Afganistán. Otro informe urgente enviado el pasado junio por un agente de alta graduación describe abusos como estrangulación, palizas o colocación de cigarrillos encendidos en las oídos Este responsable del FBI insiste en que oficiales del Pentágono están implicados en un esfuerzo colectivo por silenciar los abusos. Otro agente del FBI también informó a sus superiores en agosto que mientras estuvo destinado en Guantánamo vio a varios prisioneros encadenados de pies y manos en posiciones Torturas a un preso en Abu Ghraib ABC fetales, tirados en el suelo sin agua ni comida. Según el funcionario policial, estos prisioneros la mayor parte de las veces se tenían que orinar o defecar encima, al verse abandonados en estas condiciones durante 18, 24 horas o periodos mayores de tiempo Ante este cúmulo de alegaciones, el Pentágono se habría visto obligado a abrir una nueva ronda de pesquisas internas. Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa, ha indicado que hacerse pasar por un agente del FBI no figura entre los métodos de interrogatorio permisibles. La Casa Blanca ha negado que el presidente haya firmado una orden ejecutiva permitiendo algunas de las prácticas descritas. EL SECRETARIO DE DEFENSA QUE TENEMOS WILLIAM KRISTOL. Director de The Weekly Standard Como saben, se va a la guerra con el Ejército que uno tiene. No es el Ejército que uno quiere o que puede desear tener más adelante El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, dijo estas palabras en un encuentro con soldados en el ayuntamiento de Camp Buehring en Kuwait el 8 de diciembre. D e hecho, tenemos un Ejército fantástico que ha actuado en esta guerra mucho mejor de lo que lo ha hecho el secretario de Defensa. No obstante, el presidente Bush ha decidido seguir por ahora con el secretario de Defensa que tenemos, quizá porque no quiere hacer cambios hasta después de las elecciones iraquíes del 30 de enero. Pero seguramente Don Rumsfeld no es el secretario de Defensa que Bush quiere tener para el resto de su segundo mandato. Comparemos la magnífica actuación de nuestros soldados con la forma de escurrir el bulto de Rumsfeld, empezando por el resto de su respuesta al especialista Thomas Wilson, de la Guardia Nacional del Ejército de Tennessee: Desde que empezó el conflicto de Irak, el Ejército ha estado presionando para que se fabri- quen las unidades blindadas necesarias a un ritmo que ellos creen... Es un ritmo mucho mayor del que existía anteriormente, pero un ritmo que ellos creen que es el máximo que puede alcanzarse en este momento. Puedo asegurarles que el general Schoomaker y la cúpula castrense, y ciertamente el general Whitcomb, son conscientes del hecho de que no todos los vehículos tienen el grado de blindaje que sería deseable que tuvieran, pero están trabajando en ello a toda mecha Así que el Ejército se ocupa del asunto. Están trabajando en ello. ¿Y Rumsfeld? Se da la casualidad de que él va mucho por el mismo edificio: He hablado mucho de esto con un equipo de personas que están trabajando muy duro en ello en el Pentágono... Y es en esto en lo que ha estado trabajando el Ejército No dice es en esto en lo que hemos estado trabajando sino más bien es en esto en lo que ha estado trabajando el Ejército Pasa el bulto al Ejército. Por lo menos el tema de estas conversaciones en el Pentágono no es aburrido. Es más, según aseguró Rumsfeld a las tropas que han estado apañándose sus propios blindajes, es interesante De hecho, si lo piensas bien, puedes poner todo el blindaje del mundo a un tanque, y pueden seguir haciendo estallar el tanque. Y puedes tener un todoterreno blindado hasta el techo y lo pueden volar Pues es verdad. ¿Para qué blindarlos entonces? A propósito, ¿se imaginan si John Kerry hubiera hecho una afirmación así hace un par de meses? Habría sido (con razón) un tema de mofa y escarnio entre mis amigos conservadores, y no solamente entre los conservadores. A lo mejor es sólo que Rumsfeld tenía un mal día. Pero entonces, ¿qué pasa con su afirmación de la semana pasada, cuando le preguntaron por el nivel de tropas? El gran debate sobre la cifra de efectivos es una de esas cosas que realmente está fuera de mi control ¿De veras? Bueno, el número de soldados que tuvimos para la invasión era el número de soldados que quisieron el general Franks y el general Abizaid Omitamos el hecho de que el tema no es el número de soldados que tuvimos para la invasión sino más bien el número de soldados que hemos tenido para la estabilización en la posguerra. Omitamos el hecho de que el general Tommy Franks había calculado que necesitaría un cuarto de millón de soldados sobre el terreno para la tarea, y que sus superiores civiles le habían prometido erróneamente que se podría contar con decenas de miles de soldados internacionales. Omitamos el hecho de que sólo a regañadientes y con retraso se ha mostrado Rumsfeld dispuesto a ajustarse aunque no sea más que un poco a la realidad sobre el terreno desde abril de 2003. Y omitamos el hecho de que si nuestros generales se han visto presionados para no solicitar más tropas en Irak por miedo a sobrepasar los límites de los militares, ha sido por la negativa de Rumsfeld a incrementar los efectivos del ejército después del 11 de septiembre. The Washington Post