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ABC MIÉRCOLES 22 12 2004 Opinión 5 Salida y entrada Ni siquiera se han puesto de acuerdo los miembros del Ejecutivo a la hora de juzgar la polémica liberación del imán de Fuengirola, Mohamed Kamal Mostapha. A la vicepresidenta del Gobierno le parece un absoluto disparate al ministro de Justicia, una decisión puramente judicial en la que no hay que entrar, pero aquí, también, unos entran y otros salen. La cosa es no coincidir. La cuenta atrás El plan anunciado ayer por el presidente del Gobierno comienza a las 0,00 horas de la víspera de Nochebuena. No señaló Zapatero la hora exacta de su conclusión, aunque advirtió que tendrá carácter navideño, por lo que la cosa debería de durar hasta pasada la fiesta de Reyes. Buena noticia es que el Ejecutivo ponga en marcha planes y que los anuncie en el Parlamento. Más discutible es que su contenido sea revelado cuando se trata de operaciones antiterroristas de carácter excepcional. Sus razones tendrá Zapatero para darle bombo y platillo a un plan cuya eficacia va estrechamente ligada a su discreción. Goma de borrar Cada mes de diciembre, los suboficialesde la academia leridana de Talarn subían a una loma para repasar con cal la inscripción A España servir hasta morir Este año, en cambio, han ido para borrarla y así no incomodar más al tripartito. Órdenes superiores de un Ministerio cuyo titular, José Bono, empieza a advertir las diferencias, grandes como una loma, entre predicar y dar trigo. LA VIDA EN UN CHIP JOSÉ MANUEL COSTA ABC Señas de identidad. El plan del Gobierno británico para introducir un carné de identidad ha conseguido pasar la primera votación en la Cámara de los Comunes, a pesar del intento de un grupo de diputados laboristas y conservadores de bloquear la propuesta. Es completamente falso que los carnés de identidad vayan a mermar nuestras libertades civiles, nos hagan pasar a una sociedad del Gran Hermano de Orwell o establezcan algún tipo de Estado totalitario afirmó el ministro del Interior, Charles Clarke, al defender una medida, revolucionaria para la sociedad británica, con la que el Gobierno de Blair intenta combatir el terrorismo, el crimen organizado y el tráfico de inmigrantes. En la imagen, el modelo de carné que entrará en vigor. L pueblo británico había vivido hasta el momento tan ricamente sin tarjeta de identidad alguna. Era algo estupendo esto de ir indocumentado por la vida. Parecía cosa de mucha libertad y de una sociedad madura y democrática, que no quería tener a la gente identificada como ovejas en un aprisco y que no trataba de extender el intervencionismo del Estado a la vida privada de los ciudadanos más que cuando éstos hacían la declaración de la renta o cometían algún delito. Esta visión ya era un poco demasiado bucólica, porque hoy en día el Reino Unido es un Estado algo orwelliano, repleto de cámaras de vigilancia externas y externas, con servicios de seguridad por todas partes, donde se fomenta la denuncia vecinal, donde los emails pueden ser leídos sin más, donde puede detenerse indefinidamente a extranjeros sin juicio... En fin, un lugar donde la intimidad e incluso la dignidad se ven vapuleadas de continuo. No lo parece, pero así funciona. Ahora los británicos van a recibir con toda probabilidad unos documentos de identidad digitales con la justificación de que así se controlarán de manera más eficiente el terrorismo internacional, el crimen y el trabajo ilegal. Respecto al terrorismo, en España tenemos DNI desde siempre y, por desgracia, eso no ha impedido que hayamos sufrido todo tipo de terrorismos internos y externos. La segunda razón, combatir la criminalidad común, tampoco parece de recibo, puesto que los porcentajes de solución de crímenes en el Reino Unido son similares a los de otros países identificados La tercera, que así se controlará mejor el trabajo negro, provoca ya cierto sarcasmo, al menos si tenemos en cuenta lo que sucede en España o el sur de Italia. Lo cierto es que la creación de un DNI en el Reino Unido no es otra cosa que aprovechar la amenaza terrorista para introducir mayores controles sobre el ciudadano miserere. El terrorismo internacional, la delincuencia o el trabajo negro se combaten no con nuevos controles indiscriminados, sino con voluntad política de aplicar las leyes existentes y dando a las Fuerzas de Seguridad y a la Justicia las herramientas organizativas y materiales que precisan. Lo demás, los controles, las leyes especiales, los campos de internamiento... no son soluciones, sino coartadas, simples recortes burocráticos de la libertad. E