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ABC MARTES 21 12 2004 11 Tres muertos al estrellarse un helicóptero en Málaga en el que viajaba una pareja que celebraba su enlace EDURNE URIARTE EL FUNERAL DEL ESTATUTO E Momento en el que los proetarras Otegi y Salaberría se abstienen miento oficial en referencia al PNV. Los partidos que respaldan a Ibarretxe recibieron el apoyo de SA con indiferencia, al menos, de cara a la galería. Hasta ayer, estas reuniones- -que han servido para que los proponentes llegaran sólo a acuerdos entre ellos en una treintena de enmiendas- -han sido a puerta cerrada. En el turno de explicación de voto, el portavoz peneuvista, Joseba Egibar, no se molestó en agradecer a SA una abstención que permitió aprobar dichas enmiendas y evitó a Ibarretxe una de sus mas importantes derrotas parlamentarias. Negó que el documento suponga una ruptura, ya que hace una propuesta de convivencia y sostuvo que no es el proyecto del PNV ni colma sus aspiraciones Afirmó que nos identificamos con él como vascos, no como nacionalistas y aseguró que todos los vascos tienen que sentirse a gusto, si es que son vascos aunque al mismo tiempo sean franceses o españoles. Mientras, los partidos constitucio- EFE nalistas coincidieron en descalificar un proyecto que rompe la convivencia entre vascos; que distingue entre vascos de primera y de segunda, y que no tiene encaje constitucional No obstante, las críticas del PP y del PSE tuvieron distintos matices. El socialista Jesús Eguiguren rechazó el documento por excluyente y rupturista pero destacó la disposición del Gobierno y de su partido a abordar un proceso de reforma estatutaria. La única condición que puso es que sea capaz de sumar más apoyos, no de restarlos. l regocijo de Arnaldo Otegi con lo que él y ETA consideran el funeral del Estatuto da una idea de la gravedad de lo ocurrido ayer en el Parlamento Vasco y del futuro de desestabilización que se nos avecina en los próximos meses. Y la perspectiva es bastante más negativa que la que vislumbrábamos hace un año, y no porque haya cambiado el nacionalismo vasco, sino porque quien ha cambiado es el socialismo, el vasco y el español. Frente al Plan Ibarretxe, ya no tenemos unidad constitucionalista; tenemos un PP que defiende en solitario el Estatuto y un PSE- PSOE que proclama su agotamiento. Lo que me sorprende es la tranquilidad con la que amplios sectores políticos e intelectuales valoran el avance parlamentario del Plan Ibarretxe. Piensan que tanto el Parlamento de la nación como la voluntad de la mayoría de los españoles, además de razones económico- -prácticas como las que han afectado al cava catalán, harán imposible la culminación del Plan Ibarretxe. Incluso se aferran a análisis puramente coyunturales y afirman que Batasuna no apoyará el Plan en el pleno del próximo día 30. Es cierto que posiblemente Batasuna no dará ese apoyo en el pleno par- Precio político por la paz Desde el Grupo Popular, Leopoldo Barreda acusó a Egibar de pretender limitar la condición de vascos a los que respaldan el plan Ibarretxe Aseguró que no es un proyecto para la paz y la libertad, sino para avanzar en el precio político para la paz y para la ruptura y concluyó aún un claro mensaje: La propuesta sale aún más radicalizada de lo que entró en el Parlamento La aprobación del plan Ibarretxe en comisión es un hecho. La inexistencia de una previsión de medidas del gobierno central para los sucesivos pasos de este proceso, incluido un referéndum ilegal, otro hecho lamentario. Pero esto tan sólo retrasará el avance del Plan Ibarretxe, porque el dato determinante es que todo el nacionalismo vasco, incluida ETA, junto a Izquierda Unida, están dispuestos a llevar hasta el final este proyecto de ruptura de la nación. Queda la voluntad mayoritaria de los españoles, sí, pero la realidad es que, hasta el momento, el nacionalismo vasco no ha dejado de dar pasos contra esa voluntad mayoritaria. La intervención de la voluntad mayoritaria es una esperanza, la aprobación del Plan Ibarretxe en una comisión de un Parlamento autonómico, un hecho; y la inexistencia de una previsión de medidas por parte del gobierno central para los sucesivos pasos de este proceso, incluida la convocatoria de un referéndum ilegal, otro hecho. Pero, además, el avance del Plan Ibarretxe se produce en un momento especialmente delicado de la unidad constitucionalista. Porque el Partido Socialista de Euskadi ha legitimado la insatisfacción nacionalista con ese proyecto de reforma estatutaria que adopta terminología y aspiraciones nacionalistas. La apuesta por la comunidad nacional significa, al igual que en el socialismo catalán, la aceptación del elemento sustancial del discurso nacionalista, la identidad nacional y el abandono definitivo de una alternativa basada en la centralidad de la nación española. El Partido Socialista insiste en que el Partido Popular se ha quedado solo. Y tiene razón, se ha quedado solo en la defensa del Estado de las autonomías, de los estatutos y de la nación española, demasiado solo para frenar una estrategia rupturista como la del Plan Ibarretxe. Su único, aunque triste, consuelo es que a quien le estallará en la cara tarde o temprano será al Gobierno socialista, y entonces los socialistas tendrán que redefinir necesariamente ese concepto de soledad.