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ABC LUNES 20 12 2004 55 Roma recuerda a María Zambrano, que vivió largos períodos en la Ciudad Eterna, en el centenario de la filósofa Voluntarios del book- crossing liberan en Madrid trescientos cincuenta libros en las aguas del azar Nunca busqué el choque con la Callas dijo. El asunto le resultaba una enorme publicidad gratuita Siempre consideré mi voz como un regalo de la naturaleza. Y por respeto a ese don tenía que retirarme de que es usted encantadora. Son palabras que enternecen el corazón Después de haber triunfado en todos los grandes escenarios y de haber cantado con más de setenta directores de orquesta, desde Arturo Toscanini a Herbert von Karajan, la soprano se retiró en el año 1976 debido a una repentina crisis de las cuerdas vocales. Aunque al principio le costaba aceptarlo, Renata Tebaldi se dio cuenta de que se trataba de un deterioro definitivo, y se retiró discretamente a su ciudad natal. Los teatros de Nueva York, Londres, París, Edimburgo, San Francisco, Buenos Aires y Río de Janeiro pasaron al recuerdo. Hace dos años seguía convencida de que fue la mejor decisión posible, pues siempre consideré mi voz como un regalo de la naturaleza. Y por respeto a ese don prodigioso tenía que retirarme para evitar la dolorosa etapa del declive Le gustaba sobre todo representar la Desdémona de Otello pues reflejaba en parte su propia personalidad. La fiel Tina, que le acompañaba en el momento de expirar, se resistía a creerlo pues había muerto tantas veces en escenarios de todo el mundo. Pero esta vez era de verdad MADRINA DE MI DEBUT EN EL MET PLÁCIDO DOMINGO uardo un recuerdo imborrable de Renata Tebaldi. No podía ser de otra manera, porque ella fue la madrina de mi debut en el Metropolitan de Nueva York. La historia es conocida. Estaba programada la ópera Adriana Lecouvreur y apenas media hora antes de la función me llamaron para ver si podía cantar la obra, porque Franco Corelli acababa de cancelar. Yo tenía que debutar unos días más tarde, pero no podía decir que no al Metropolitan. Así que corrí al teatro, adonde llegué apenas unos minutos antes de la hora del comienzo de la función, y salí a escena. Y allí estaba Renata Tebaldi, que cantaba el papel principal. Fue absolutamente maravillosa conmigo. Había cantado con ella La Bohème en Boston y después volveríamos a coincidir en Tosca Andrea Chenier La Bohème y Manon Lescaut Renata Tebaldi ha hecho historia en la ópera. Fue, además de una cantante prodigiosa, con una voz luminosa, angelical y acariciadora, una artista excelente, capaz de conmover con sus interpretaciones y, por encima de todo, una gran mujer y una persona extraordinaria. G La cantante, sobre las tablas del escenario del Liceo barcelonés ABC